Gigantescas llamas y pánico al arder un frigorífico en Roca

El escape de amoníaco generó preocupación. Evacuaron a vecinos de barrios cercanos.

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Los bomberos debieron acudir con tubos de oxígeno para poder combatir el incendio. Varias dotaciones de bomberos de Roca, Allen y Cervantes trabajaban a destajo para evitar la propagación de las llamas y evitar el estallido de los depósitos de amoníaco. El fuego estaba controlado cerca de la medianoche.

ROCA (AR)- Por momentos todo pareció un infierno. Un fuego incontrolable se desató en el corazón del galpón de empaque y frigorífico Fruempac, ubicado en el casco urbano de Roca y bajo él sucumbió una cámara de frío donde se albergaban más de un millar de bins. El siniestro terminó afectando a otras tres o cuatro cámaras, según señaló uno de los directivos de la empresa.

Buena parte del establecimiento frutícola -ubicado en Alsina y Rosario de Santa Fe- que todavía no se encontraba en actividad plena en la presente temporada, ardió intensamente generando explosiones, confusión y temor en gran parte de los vecindarios cercanos.

Ocurre que sumado al fuego, el miedo más grande fue que pudieran explotar los tanques que almacenan el amoníaco que se utiliza de refrigerar el frigorífico.

Por eso, y desde un principio, toda la labor estuvo centrada no sólo en el combate directo de las llamas sino también en la tarea de asegurar el enfriamiento de los depósitos que albergan el peligroso elemento tóxico.

Según pudo saberse anoche, un tanque habría colapsado por la elevada temperatura y ocasionó que se desplomara una pared y gran parte del techo en un sector próximo a la calle Alsina. Se produjeron pérdidas de este líquido que cayó principalmente de las cañerías troncales, aunque se logró contener una fuga masiva que pudo haber originado gravísimas consecuencias.

Por fortuna no hubo que lamentar heridos de gravedad, aunque al menos un empleado y varios bomberos voluntarios debieron ser asistidos por un principio de asfixia.

Siete dotaciones del cuerpo de Bomberos Voluntarios central y todas las del destacamento del sector Norte, así como otros de Cervantes y Allen, junto al esfuerzo de los camioneros regadores municipales, se conjugaron para tratar de atenuar la fuerza de las llamas, que treparon hasta alturas cercanas a los diez metros. Densas columnas de un humo negro y espeso podía verse desde varios kilómetros a la redonda.

El incendio cobró dimensiones casi inesperadas pero anoche, alrededor de las 23, ya se había logrado atenuar en gran parte.

Los bomberos trabajaron intensamente para aislar el fuego del resto de las cámaras ya que el establecimiento cuenta con ocho en total, además de que se debió retirar todo el material de embalaje que se encontraba en el sector posterior del establecimiento, lo que posibilitó evitar la propagación del fuego.

La policía también se sumó al operativo y junto al personal de Tránsito municipal y gente de Defensa Civil evacuó a gran parte de las familias que viven en las casas más cercanas.

Directivos de la tradicional empresa se acercaron hasta allí y no salían de su asombro, aunque tenían muy poca información sobre los orígenes y el alcance del siniestro.

El siniestro se desencadenó poco antes de las 20 y de allí en más todo fue desazón. Si bien anoche no abundaron los detalles oficiales, uno de los afectados comentó que el grave incendio pudo haberse desatado a raíz de un corto circuito.

Algunas versiones daban cuenta de que las primeras llamas se habrían originado en un sector del techo de una cámara frigorífica y de allí en más el fuego fue cobrando fuerza entre los cientos de bins que había en el lugar, a esta altura de la temporada todavía sin fruta.

El suministro eléctrico fue cortado y todas las calles fueron cerradas al tránsito alrededor de 200 metros a la redonda.

Pese a los potenciales peligros y el fuego que cobraba fuerza a escasos metros del frente, la gente pugnaba por llegar al sitio. Por momentos las calles prácticamente colapsaron de tránsito.

Uno de los trabajos más duros, en medio del grave momento, fue retirar a los centenares de curiosos que -hasta con niños pequeños en los brazos- llegaban a observar la quemazón sin medir las consecuencias.

"Hay peligro de que explote el amoníaco señora, retírese, qué es lo que no entiende", gritó un policía durante los primeros y más tensos minutos del incendio.


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