“Gracias mujer, gracias señora, gracias señora directora”
Para la señora Lidia Spalm, directora de la Escuela Nº 77 Paso Piedras, Choele Choel. En apenas media hora, no sé cómo, sí sé que de sorpresa, hizo desfilar muchos recuerdos guardados y muy profundos, de los más íntimos, de los mejores, de la inocencia y la infancia, de esos recuerdos que “marcan”. Sus palabras, sus formas, sus gestos, su amor por lo que hace, pero por sobre todo la pasión por transmitir “su mensaje”, “un mensaje olvidado”, desvalorizado muchas veces; pero sepa usted, y con orgullo le digo, “un mensaje” que muchos añoramos se difunda como usted lo hace, incluso hasta con algún grito que despierte distraídos, chicos o grandes, ¡que despierten de verdad! Son los valores, señora, los valores sin saber bien por qué, pero se están perdiendo, están siendo reemplazados por sabe Dios cuáles. Yo también fui chico y también fui a una escuela rural como ésta, además de una conocida escuela de la capital, pero fue allí, en la escuela rural, donde aprendí estos valores que usted hoy remarca, y que en gran parte me hicieron ser como creo ser, o quiero ser, y que mis hijos también lo sean: “sensibles”. ¿Y sabe qué? Lo presentí hace algún tiempo, créame que así fue, y por eso hoy mis cuatro hijos estaban en su salón, ese mismo día todos en su mismo salón, no de casualidad, viéndola decir con una mezcla de desespero y pasión que “no hay que mirarse el ombligo”. Qué buena frase, señora, nunca deje de decirla, haga un culto de ella, porque nos hace a todos mejores. Todo lo que vi esa mañana me emocionó hasta las lágrimas, señora. Ya no se ve esto, fue para mí un hallazgo, una rareza, una gratísima sorpresa, pero por favor no pare, nunca deje de hacer lo que hace y como lo hace, ni usted ni sus maestras y maestros. No importa lo que puedan decir, recuerde siempre que, si ladran, es señal de que se cabalga. Seguramente son muchos los que se lo agradecen y, si no, sepa que muchos lo hacen en silencio y sólo pocos se atreven a expresarlo. Me enorgullece enormemente confiarle a usted y su grupo lo más importante, lo más valioso que tengo, mis hijos, “todos mis hijos”, mis cuatro regalos. Yo sé muy bien lo que le estoy diciendo con esto, no se trata de una frase vacía. Todo lo que diga será poco para dimensionar lo que hemos encontrado en su escuela: amor, respeto, comprensión, responsabilidad, igualdad… ¡Cuántas cosas importantes! Gracias de nuevo por su creativo y peculiar rol de señora directora, pero sobre todo por ser ¡una gran mujer! No me cabe duda de que así siempre será recordada, como una gran mujer. Un papá agradecido que no quería dejar pasar este momento… Fernando Marenco Bunge, DNI 22.675.896 Choele Choel
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