Guía para insomnes: zapatos + libros + películas + tevé

El largo camino desde las botas embarradas de Madame Bovary a los imponentes stilettos de Claire Underwood.

No son los protagonistas, pero dicen mucho de ellos. Lo que llevan en los pies marca la diferencia y sirve para hacer andar la historia. Ahí están como muestra las botas manchadas de barro de “Madame Bovary”, esas que terminan delatando las relaciones con su amante, Rodolphe Boulanger. Ahí están también los impresionantes stilettos Louboutin, de Claire Underwood, ahora presidenta de los Estados Unidos en la serie “House of Cards” (que fue directamente suspendida por los directivos de Netflix luego del escándalo que tiene como eje al protagonista de la serie, Kevin Spacey, acusado de haber abusado sexualmente de dos menores).

Los zapatos tienen distintos tipos de protagonismo.

Hay un libro, “El abanico de seda” , de Lisa See, una conmovedora historia sobre la amistad entre dos mujeres, Lirio Blanco y Flor de Nieve, que dedica un capítulo tan crudo como cruel a la dolorosa fractura de los pies de las niñas chinas para que midan 8 centímetros y entren en esos diminutos zapatos que marcan la diferencia. “El tamaño de mis pies determinaría mis probabilidades de contraer un buen matrimonio. Mis diminutos pies serían ofrecidos a mis futuros suegros como prueba de mi disciplina personal y de mi capacidad para soportar los dolores del parto y cualquier desgracia que pudiera sobrevenirme”, cuenta la protagonista, suerte de Cenicienta sin hadas madrinas.

Los hay desestabilizadores, como los de Rodión Raskólnikov, el estudiante de “Crimen y castigo”, obsesionado con la prueba que quedaba en ellos; los hay poderosos, como el del Gato con Botas, y los hay saciadores, como esa maravillosa escena de “La quimera del oro”, de 1925 cuando un Charles Chaplin famélico se come su calzado. Parecen una parte insignificante del relato. Pero dejan huella.

“El Mago de Oz”

Los de Dorothy hacen historia desde 1939. Tres golpes de talón para volver a casa. Y una maravillosa canción.

“Tacones lejanos”

1991. Pedro Almodóvar alcanza fama internacional con este filme sobre la tormentosa relación madre-hija.

“Toy Story”

Un golpe al corazón. Ver el nombre Andy en la suela de su zapato es lo que le hace darse cuenta de cuánto lo quiere su dueño.

“En sus zapatos”

Una película absolutamente recomendable, de Curtis Hanson. Una tierna historia sobre dos hermanas que no pueden ser más opuestas.

“Cenicienta”

El zapato más famoso de la historia de los cuentos de hadas. Escrito por Perrault en 1697, ha llegado a nosotros en forma de textos y películas.

“Zapatos italianos”

Sin drama, con sobriedad Henning Mankell retrata a Fredrik, que vive aislado hasta que un viejo amor le pide que cumpla su promesa.

“Sex and the city”

Hablar de la serie que catapultó a Sarah Jessica Parker a la fama es hablar también de su impresionante colección de zapatos.

“Kill Bill”

La sangrienta carrera de venganza de “La novia”, Uma Thurman, se corre en un par de zapatillas amarillas que fueron furor junto al filme.

“Los zapatos rojos”

Un cuento oscuro, de Andersen. Karen se encapricha con unos zapatos de baile. Pero vienen con castigo: no se los puede sacar, ni dejar de bailar.


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