Hacía falta justo ahí, para contemplar
espacio
Fotografías: Statens Vegvesen El mirador Vedahaugane, en Noruega, consiste en una pista de hormigón de 90 metros de largo que acompaña a la carretera y en el que el visitante puede mirar hacia el paisaje. Su forma de doble curvatura sigue el terreno y conduce hacia un hermoso valle virgen dominado por altas montañas y nieves eternas. En una parte de este mirador está el banco de madera que permite a la gente relajarse y disfrutar del magnífico panorama, según lo proyectó y diseñó el estudio de arquitectura LJB., integrado por L. J. Berge y Z. Jelnikar. La pasarela de asiento parece ser “flotante”, ya que está unos pocos centímetros por encima del suelo, sostenido por columnas redondas para minimizar el impacto sobre el paisaje y reducir el impacto real de la construcción. En esta obra se detecta una revalorización de los principios espaciales, formales y compositivos que avala, al mismo tiempo, un discurso de austeridad y limpieza geométrica. Todo acorde con la naturaleza del lugar.
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