Harry, ¿el nazi?
El príncipe lució una esvástica en una fiesta
LONDRES (DPA) – Ya el lema de la fiesta de disfraces» «funcionarios coloniales y nativos», sonaba un poco extraño. Cuando encima apareció un joven con un brazalete con una esvástica, algunos invitados fruncieron el ceño. Pero al final todos optaron por callar discretamente. Después de todo, se trataba de la «high society» y el hombre de brazalete era nada menos que el tercero en la línea de sucesión al trono: el príncipe Harry.
Pero alguien tomó una foto y la vendió, se supone que por mucho dinero, al diario sensacionalista «The Sun», y éste publicó la imagen ayer en portada con el titular «Harry the Nazi».
El príncipe pretendía disfrazarse de soldado del «Afrika Korps» del mariscal de campo Erwin Rommel, se explicó.
Harry, de 20 años, ya causó revuelo en ocasiones anteriores. Todo comenzó cuando a los 14 años fumó su primer porro, y alcanzó el clímax cuando hace poco golpeó a un fotógrafo.
Pero la tormenta que desató ayer el hijo menor del príncipe Carlos y la fallecida princesa Diana es varios niveles más fuerte que todo aquello. Políticos, la prensa y representantes de la comunidad judía condenaron la supuesta broma como ofensa de mal gusto con respecto a las víctimas del régimen nazi.
«Los nazis fueron responsables por la muerte de millones. Hacer bromas sobre eso es una vergüenza», dijo uno de los invitados a la fiesta de forma anónima al diario «The Guardian».
Pero la verdad es que en Gran Bre
taña se suelen hacer bromas sobre la época nazi. Generaciones enteras desde la guerra crecieron con series cómicas repletas de soldados con esvásticas. Sobre todo la visión de Hollywood del régimen de Hitler ejerce una especie de fascinación morbosa en parte de los británicos: el oscuro y elegante abrigo de cuero de la Gestapo, la impecable coreografía de los cohortes en marcha, las grotescas aficiones del dictador. A muchos les encanta ver todo eso. Al mismo tiempo, según una encuesta de la BBC, uno de cada dos británicos nunca escuchó hablar de Auschwitz, el mayor campo de concentración alemán.
Para la casa real, la mascarada de Harry es incómoda sobre todo también por los malos recuerdos que despierta. No toda la familia real se opuso tanto a los nazis como la reina madre, que alguna vez fue calificada por Hitler de «mujer más peligrosa de Europa».
El rey Eduardo VIII manifestó abiertamente su admiración por el dictador alemán y lo visitó en 1937 tras su abdicación.
Pero incluso los críticos más acérrimos de Harry no le atribuyen simpatías nazis. El veinteañero, que «no es justamente la estrella más brillante en el firmamento real» («The Sun»), simplemente volvió a comportarse de manera terriblemente equivocada.
Según algunos psicólogos, eso no debe extrañar en alguien que a los 13 años marchó ante varios cientos de millones de telespectadores detrás del féretro de su madre.
LONDRES (DPA) - Ya el lema de la fiesta de disfraces" "funcionarios coloniales y nativos", sonaba un poco extraño. Cuando encima apareció un joven con un brazalete con una esvástica, algunos invitados fruncieron el ceño. Pero al final todos optaron por callar discretamente. Después de todo, se trataba de la "high society" y el hombre de brazalete era nada menos que el tercero en la línea de sucesión al trono: el príncipe Harry.
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