Huellas de Cortázar en el disco de Los Swing Timers
BUENOS AIRES (Télam).- La banda Los Swing Timers, con 50 años de actividad ininterrumpida y que cultiva el estilo jazzístico que imperó en las décadas del '30 al '50, acaba de editar un disco en homenaje a Julio Cortázar, grabando varias de las piezas musicales que el escritor cita en su novela «Rayuela».
«Tributo a Cortázar» es el nombre de la placa que cuenta con doce temas, entre los que se encuentran composiciones de Thelonious Monk, Duke Ellington y Benny Carter. La placa incluye, además, un bonus track con la palabra de Cortázar leyendo el texto «Album con fotos», y que nació luego de que el cuarteto liderado por el contrabajista Jorge «el Negro» González fuera convocado para participar de los homenajes que se le realizaron al autor de «El perseguidor» en 2004, cuando se cumplieron 90 años de su nacimiento y 20 de su muerte.
«Para los jazzeros argentinos Cortázar es un personaje especial, no sólo porque es un gran escritor sino también porque tenía una relación con el jazz muy cercana y directa», contó González. El contrabajista, que también participó de la banda de sonido del filme «El perseguidor» (con música de Rubén Barbieri y su hermano, Leandro «Gato» Barbieri, como solista) agregó que Cortázar «era un fanático del jazz, inclusive tocaba la trompeta de manera aficionada».
«Si uno lo lee atentamente descubre que Cortázar en sus textos siempre se explaya en imágenes jazzísticas y muchos críticos sostienen que utiliza las formas del jazz en su escritura», remarcó el músico, que entre 1974 y 1981 formó un recordado trío con Lito Nebbia y el baterista Néstor Astarita, que fue la punta de lanza de la experimentación entre el jazz y el rock en la Argentina.
«Las músicas que cita Cortázar en 'Rayuela' son muy diferentes entre sí, abarcan distintos estilos y el trabajo con la banda fue dotar a todo el material de cierta continuidad y obtener un sonido homogéneo en consonancia con la propuesta estética del grupo», aseguró González.
Los Swing Timers es la banda en actividad más antigua del jazz argentino. El cuarteto, conformado en la actualidad por González, Juan Carlos Cirigliano en piano, Roberto Césari en batería y Mauricio Percan en clarinete comenzó tocando en 1955 en El Faro, un reducto musical de La Boca, en la esquina de Lamadrid y Necochea.
«Cuando nosotros empezamos, el jazz, junto con el tango, era la música más popular de la Argentina, tocábamos todos los días. En el Centro había por lo menos 20 confiterías, como la Richmond o La Ideal en la que había orquestas ininterrumpidamente», contó.
«Después tocábamos en cines -donde la música era obligatoria-, en radios, televisión, en boliches exclusivos de jazz por toda la zona sur y oeste del Gran Buenos Aires y en carnavales íbamos a los bailes de San Lorenzo, Huracán, Independiente y Racing donde se juntaban cerca de 10.000 personas», aseguró González. «Era la época de las grandes bandas, cuando el jazz era popular y se bailaba, algo que se perdió con la aparición de beebop que intelectualizó el jazz y lo convirtió en una música más para entendidos, con valores artísticos sorprendentes pero alejándola de la música popular», contó el contrabajista que en la década del '80 creó Jazz y Pop un legendario reducto musical en el barrio de San Telmo que combinó la avanzada del folclore, el jazz y el rock.
«Además de la desaparición de las grandes bandas y la aparición del beebop la popularidad del jazz en la Argentina comienza a caer a partir de los '60 con la llegada del rock que viene a copar la escena», redondeó González.
Respecto de la actualidad del jazz en el país, González remarcó que «la Argentina siempre fue un lugar de bastante actividad y de gente talentosa».
Y en relación los los estilos sostuvo que «el jazz es como un árbol que tiene un montón de ramas y cada uno agarra para el lado que más le gusta y le interesa, sin que haya estilos o formas mejores o peores sino diferentes».
BUENOS AIRES (Télam).- La banda Los Swing Timers, con 50 años de actividad ininterrumpida y que cultiva el estilo jazzístico que imperó en las décadas del '30 al '50, acaba de editar un disco en homenaje a Julio Cortázar, grabando varias de las piezas musicales que el escritor cita en su novela "Rayuela".
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