Ibarra, enojado con Alberto Fernández por su caída
El suspendido jefe de Gobierno porteño prepara su defensa para el juicio político.
BUENOS AIRES (ABA).- Encerrado en una oficina del centro porteño, Aníbal Ibarra analiza su futuro y los errores cometidos que lo llevaron a su suspensión como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Está furioso, dice que no renunciará y que prepara su defensa para enfrentar el juicio, explican quienes lo frecuentan a diario.
Aunque nunca lo va a admitir en público, Ibarra está muy enojado con Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, quien se puso al frente de las operaciones del Gobierno que intentaron frenar el juicio político en la legislatura porteña. Fernández es pareja de Vilma Ibarra, su hermana, pero aún así el suspendido Jefe Porteño no puede aguantarse las ganas de criticarlo. Sostiene que hizo «todo mal», sobre todo por ventilar ante la opinión pública la «adquisición» del legislador Eduardo Lorenzo «Borocotó»: considera que tras el escándalo generado por esa acción, terminaron dándose vuelta otros legisladores que iban a votar en contra del juicio, como Noemí Olivetto, Sandra Bergenfeld y el Chango Farías Gómez.
Ibarra, cuentan sus funcionarios más leales, se dejó influenciar por el Gobierno y siguió sus directivas. Ahora se arrepiente. Considera que Alberto Fernández erró demasiado en sus cálculos. Cree que fue un error imperdonable jugar tan al límite con el número de legisladores que votarían a favor y en contra del juicio político: «Estábamos con dos legisladores a favor. Era muy poco. Siempre temí, y ahora veo que tenía razón, que a último momento uno o dos legisladores terminen dándose vuelta. Es lo que pasó», se repite frente a los funcionarios que hablaron con él esta semana.
Ibarra se siente derrotado y traicionado por varios dirigentes. Uno de ellos es el legislador Fernando Melillo, del ARI, cuya esposa es funcionaria de su gobierno.
Melillo había dicho que iba a votar en contra del juicio, pero luego votó a favor. Ibarra cree que ese es otro voto que perdió luego del «operativo Borocotó» impulsado por Fernández.
El desplazado jefe comunal también cree que los legisladores fueron víctimas de una «apretada» de los familiares de las víctimas, y que los diputados porteños no tuvieron la valentía suficiente para enfrentarlos: «Al Chango Farías Gómez, por ejemplo, los familiares lo amenazaron. Le dijeron que si no votaba a favor del juicio no iba a poder tocar nunca más en público sin ser escrachado».
Los funcionarios porteños, como Raúl Fernández, jefe de Gabinete, le aconsejaron que salga a criticar públicamente a Mauricio Macri: «Así lo obligamos a que nos responda y salga del ostracismo. El también tiene que pagar el costo político de habernos 'volteado'. Esto es un golpe institucional».
Cerca de Ibarra cuentan que impulsará ante la Justicia que sea investigada la Policía Federal por su actuación en el tema Cromañón: «Si había coimas en las inspecciones, la policía debería estar al tanto», explica un ibarrista. A pesar de que intenta mostrarse entero, Ibarra está pasando un pésimo momento. La única esperanza que le queda es salir airoso del juicio político.
Ex fiscal, usa cada minuto de sus días para preparar su defensa.
BUENOS AIRES (ABA).- Encerrado en una oficina del centro porteño, Aníbal Ibarra analiza su futuro y los errores cometidos que lo llevaron a su suspensión como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
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