Identidad y trabajo: Sembrar miedo para cosechar poder

Por Redacción

Debates

No tememos tanto a lo desconocido como a nuestros miedos conocidos. Esta afirmación, si se aplica a la amenaza de algo que aún no ha sucedido, hace referencia a un estado que ya ha pasado. Esto es, un estado frágil e inerme que todo lo vivo, habiendo sido cachorro, cristaliza en temores que son enseñanzas sobre aquello que pone en riesgo la vida; de manera exponencial entre los humanos.

El temor a perder el trabajo, en la actual cultura sobrecargada de ansiedades, es un horizonte de amenaza que puede alentarse fácilmente. Nuestro trabajo es marca de identidad, basta para ilustrarlo que lo siguiente que solemos decir al presentarnos sea eso luego del nombre. Así, el trabajo es también parte de la identidad en el adulto que incluye en la sociedad y el temor a perderlo amenaza con la intemperie. Intemperie que no es exclusión, ya que es imposible un ser social excluido del mundo humano. Ser excluido, dirá Giorgio Agamben, es pasar a la categoría de excluido-incluido en la categoría de inmoral, anormal, delincuente.

Pero el miedo a perder el trabajo, a quedar afuera, es también un eficaz instrumento para lograr obediencia y sometimiento. Baruch Spinoza, que siendo muy joven fue excomulgado de su comunidad, propuso a mediados del siglo XVII que había hombres que encarnaban poderes que se nutrían de las pasiones tristes, el miedo en particular. El tirano, el guardián y el sacerdote pueden angustiar para lograr su cometido.

Sembrar miedo para cosechar poder es oficio antiguo. En un conjunto social, al acobardamiento, tal como enseñó el psicoanalista Fernando Ulloa, se une rápidamente la pérdida de la alegría y de la lucidez. Tal vez con herramientas opuestas pueda orientarse la posibilidad de transformación entre los afectados. Entonces, comunicarse, recuperar la audacia y la alegría que permite la organización serán una condición necesaria al pensamiento compartido.

Daniel Sans

Psicólogo. Magíster en Derechos Humanos.

Autor de “Tratar la Locura”. Premio concurso internacional Topía

Daniel Sans


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