Intercambio de gentilezas
Emergentes del debate político: las PASO y el acuerdo con Petrobras. El gobierno apura y sus contradictores quitan dramatismo al tema.
RÍO NEGRO
La conflictividad política en Río Negro tiene hoy dos emergentes: el Acuerdo de Renegociación firmado con Petrobras por tres áreas petroleras y la reglamentación de las elecciones PASO para definir candidaturas hacia el 2015. Tras ellos, una compleja trama.
El Poder Ejecutivo ejerció la iniciativa en la renegociación petrolera. Y aspira a imponer su opinión sobre las PASO. Pero su debilidad, producto del virtual quiebre del Frente para la Victoria en la provincia, reduce sus chances.
En tiempos en que el Estado adquiere un tamaño y un papel decisivo en el destino de toda una sociedad, bien puede entenderse el alcance de una diferencia de opiniones en el seno de un gobierno.
La brasileña Petrobras no es la única empresa que opera en hidrocarburos, tampoco es la mayor ni la más cumplidora. Sin embargo, el acuerdo para renegociar sus tres áreas petroleras se ha vuelto acá el eje de la vida política.
A no dudarlo, tiene relación con el futuro petrolero de Río Negro, ya que define algunas áreas ubicadas a pocos kilómetros de Vaca Muerta.
Pero, sobre todo, es la bala de plata que el gobernador Alberto Weretilneck aspira a tener en sus manos para disputar la gobernación en el 2015.
Eso explica que los hilos del debate se enreden con el planteo referido a la realización de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para definir candidatos a cargos electivos.
Repasemos un poco el procedimiento para comprender qué puede suceder:
• El secretario de Energía provincial, Guillermo Gesualdo, firmó el acuerdo de renegociación con Petrobras.
• El gobernador emitió un decreto aprobándolo y lo giró a la Legislatura.
• La Legislatura convocó a la audiencia pública. Allí, gran parte de los 50 expositores planteó objeciones.
• Admitiendo una falla de procedimiento, el gobernador envió a la Legislatura un proyecto de ley impulsando la ratificación del acuerdo.
• La ley prevé que, tras la audiencia, el tema sea tratado en la siguiente sesión. Pero Labor Parlamentaria requirió dictamen de las comisiones pertinentes.
• La Comisión de Asuntos Económicos recomendó al Ejecutivo cambios importantes y le giró el expediente.
Es decir que, en este juego de la oca, le toca mover las fichas a Weretilneck.
Pero otra partida se juega en un tablero oculto.
El albertismo sacaba hasta ayer cuentas de los votos que podría tener para la aprobación: a los 16 integrantes del FpV que le son fieles sumaba sus dos aliados -Matías Gómez Ricca y Facundo López- y a otros tres. Eso daba 21 votos. Como el peperreísta Claudio Lueiro no concurriría para no romper con su aliada macrista Piccinini, la mayoría requeriría 22. Para el voto pendiente presionaron sobre Darío Berardi o Alejandro Betelú.
Pero, más que todo aquello, el problema es que el pichettista Rivero, que preside la Legislatura, no está dispuesto a incluir la cuestión en el orden del día de una sesión sin dictamen favorable.
Para quitar ese obstáculo, la única opción que le queda a Weretilneck es que el STJ resuelva a favor del planteo del saltense Miguel Vidal para que se elija un vicegobernador. Pero corre el tiempo, tampoco para eso tendría garantizados los votos y sopesa el costo político que le acarrearía.
Para muchos, lo que sepultó el acuerdo con Petrobras fue el mandato que, el viernes, el Consejo Provincial del Partido Justicialista dio a sus legisladores para que lo avalen sólo si se le incluyen las observaciones planteadas por la Comisión de Asuntos Económicos de la Legislatura.
Esos cuestionamientos se centran en los 76 millones de pesos que Petrobras le debe a Río Negro por Ingresos Brutos, en la exigencia de que remedie la contaminación que produjo hasta ahora, en la escasa inversión que promete -sobre todo en exploración y nuevos pozos- y en el reclamo de que se evite la pronta transferencia de las concesiones y se precisen los plazos del aporte social.
En términos más o menos similares se expresó la Liga de Intendentes Justicialistas, con la presencia de veinticinco jefes comunales entre los cuales estaban Martín Soria, de Roca; María Eugenia Martini, de Bariloche, y los de ciudades petroleras como Fernández Oro, Campo Grande y Cinco Saltos. Sólo Allen estuvo ausente entre ellas, considerando que Cipolletti envió a su secretario de Gobierno. Catriel tiene intendente del Frente Grande, que ya se manifestó ampliamente a favor del acuerdo.
Unos días antes, el Comité Central de la Unión Cívica Radical había señalado casi lo mismo que el PJ. Igual que el Foro de Intendentes radicales. También la Coalición Cívica-ARI se pronunció, y la legisladora Ana Piccinini.
Tantas definiciones orgánicas parecen sellar la suerte del proyecto.
Sin embargo, el gobernador y sus allegados alentaron expectativas y un rumoreo de presunta compra o conquista de voluntades flotó en ámbitos políticos.
A la hora de los argumentos, desde el Ejecutivo se señala, y con razón, que si este convenio fracasa se perderán el bono fijo millonario para el Estado y el aporte social en bienes. La eventual aprobación de la ley de hidrocarburos que propone Nación impediría ese “peaje” provincial a la explotación petrolera, dicen.
Quienes se oponen argumentan que el gobernador debería canalizar su energía en exigirle a la Nación mejoras en el proyecto a favor de las provincias, siendo que son éstas las que deben asumir los costos ambientales y sociales de la actividad petrolera. Weretilneck no ha hecho amague de acompañar la cruzada federalista del neuquino Jorge Sapag.
Aseguran también que el único mérito del acuerdo -el dinero “cash”- sólo beneficiará a Weretilneck, permitiéndole encubrir el déficit de la provincia y simular que nada en la abundancia. “Pan para hoy y hambre para mañana”, lo graficó el radical Bautista Mendioroz.
El gobierno apura y plantea un escenario apocalíptico: el acuerdo o el abismo. Sus contradictores quitan dramatismo al tema: si Petrobras no cumplió las inversiones prometidas, no pagó impuestos y no remedió la contaminación, se le debe rescindir la concesión actual y llamar a licitación internacional. La pluralidad de ofertas -afirman- servirá para mejorar las condiciones en favor de la Provincia.
El tiempo sólo apremia a los legisladores a tratar el proyecto de las PASO. Trabajan un consenso entre todos los bloques, a excepción del albertista: que se vote lejos del comicio nacional y que la ley permita, usando el resultado de las primarias, conformar una fórmula definitiva y listas de legisladores que integren a las minorías por sistema D’Hont.
Esto habilitará al radicalismo a consolidar una alianza con la CC-ARI. Y a los partidarios de Miguel Pichetto y de Martín Soria, a ir a las PASO del FpV con un presupuesto: acompañar a quien gane. El senador agregó una promesa: si es elegido, gobernará sólo cuatro años.
Desde el gobierno y la oposición se mueven fichas. El viernes, Pichetto y Soria se mostraron junto a Diego Bossio, de la Anses, quien auguró “un gobernador peronista”.
El intercambio de “gentilezas” con Weretilneck no ha cesado. Y la segunda mitad del año promete más malhumor en el oficialismo rionegrino.
ALICIA MILLER
amiller@rionegro.com.ar