Inversión de roles tras las PASO: Macri en la calle y Fernández, medido
Después de las primarias y con una crisis cada vez más profunda, la campaña resultó un difícil reto para los dos candidatos. El presidente apuntó a mantener su base electoral y Alberto buscó bajar las expectativas sobre una rápida recuperación económica.

Las elecciones de este 2019 tuvieron dos campañas. Después de las PASO, Mauricio Macri salió a la calle, algo ajeno al gobierno durante los últimos 4 años. Si antes del 11 de agosto, Alberto Fernández se exponía moderado en lo político y osado en sus mensajes económicos, tras las primarias se mostró durísimo en el discurso político y cauto en sus promesas económicas.
“Río Negro” consultó a los analistas Jorge Giacobbe, Ricardo Rouvier y Analía del Franco. Algunas conclusiones: un mensaje del oficialismo para los próximos años, el peligro de las expectativas incontrolables y el reconocimiento de Fernández de una “desunión latente” .
Según Giacobbe, Macri atravesó las etapas de duelo: “Una etapa de negación, con esa conferencia de prensa del lunes 12 con un bidón en la mano, una fase depresiva, para él y para su público, que no sabía bien si estaban en desbandada o en organización y después, el final de la fase depresiva con la marcha del sábado en la 9 de Julio, que sigue con el Macri que vimos en el debate. Un Macri sin asco de ir al centro del ring a cambiar piña por piña. Un mensaje: que si pasa lo que creemos que va a pasar, están lejos de estar en la lona; que en todo caso, si pierden, pierden por puntos, no por knock out. Eso le da sentido a la batalla, mostrar que hay un capítulo después del domingo”, analiza.
Del Franco considera que el oficialismo “peronizó” la campaña: “Mostraron un candidato que no estaba en modo 360, sino efusivo, muy cercano, con actos desbordados”, dice la consultora. Coincide con Giacobbe que, si el gobierno pierde este domingo, Juntos por el Cambio evita la lectura K.O.
En la misma línea, Rouvier sostiene que además de tratarse de la estrategia “final para forzar una segunda vuelta”, Macri envió un mensaje a sus socios del PRO, CC y UCR: “El mensaje es que el está decidido a seguir protagonizando la política, que él será el líder de la futura oposición”.
“Se vienen tiempos difíciles”, “complejos”. Fernández repite esta idea cada vez más en sus discursos. Pero al mismo tiempo, las críticas personales a Macri fueron creciendo hasta volverse el centro de su discurso en los debates.
Según Rouvier, Fernández apeló al “pragmatismo”: “Le siguió pegando al gobierno y al mismo tiempo trató de no avanzar en su virtual gobierno, no anticipar decisiones. Se manejó con mesura pero mantuvo sus banderas opositoras focalizando su crítica en la figura presidencial”, describe, y agrega: “Si gana, tendremos la particularidad de que un gobierno considerado “populista” tiene que gobernar bajo condiciones muy restrictivas para la distribución”.
“Esperanza” fue la palabra que más sonó asociada al nombre Fernández en las consultas de Giacobbe. Dice el analista: “Alberto mantuvo la moderación respecto de las expectativas que puede despertar, aunque no en la representación del enojo contra Macri. Para Alberto no tiene mucho sentido pasarse de rosca y prometerle a la gente una felicidad que no le va a poder dar. Cristina sí le ha dado más rienda suelta a lo emocional. Hay que hablar de las promesas explícitas y las implícitas: las primeras salen de la boca del candidato. Las segundas surgen en la gente aunque no estén sugeridas por el candidato. En el tamaño desmesurado de la promesa está el germen de la propia destrucción, esa es la tragedia de los políticos en Argentina”.
En ese sentido, Del Franco afirma que las expectativas son inevitables: “La expectativa se genera igual a pesar del discurso. Dependerá de que el posible gobierno de Fernández logre ser más sensible, más solidario en la crisis”.
“No permitamos que nos desunan”, fue otra de las frases recurrentes de Fernández. Para Giacobbe, es el reconocimiento de que hay “una desunión latente”.
“Hay dos tipos de públicos votando la boleta: el que entra por Cristina está viendo que Alberto es una herramienta de ella, que lo va a dominar, que ellos dos son lo mismo; el que entra por Alberto ve que los dos son diferentes, que domina el que tiene la lapicera y ve en Alberto rasgos de Néstor, de Dhualde, o de Menem. Y esa es la incerteza: no saben si le crecerán las patillas, le crecerá la cabeza o se le desviará un ojo. Su respaldo se sustenta en las esperanzas, en conflicto, de quienes están votando”, sostiene y concluye: “Al final uno de los dos va a tener razón”.
Veda electoral: ¿qué se puede hacer y qué no?

Las elecciones de este 2019 tuvieron dos campañas. Después de las PASO, Mauricio Macri salió a la calle, algo ajeno al gobierno durante los últimos 4 años. Si antes del 11 de agosto, Alberto Fernández se exponía moderado en lo político y osado en sus mensajes económicos, tras las primarias se mostró durísimo en el discurso político y cauto en sus promesas económicas.
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