INVESTIGACIÓN: Empresas desaparecidas y reaparecidas en el BPN

Pese a que Tecnoconsult debía al BPN 340.000 pesos calificada como de difícil recuperación, el banco nunca ejerció su derecho de debitar ese monto de la cuenta de otra firma de los mismos dueños.





Como el lector recordará, la última vez que este diario se ocupó de la empresa Tecnoconsult fue para revelar que le había dejado al Banco de la Provincia del Neuquén una deuda de 340.000 pesos. Deuda calificada por el Banco Central con el número cuatro, que quiere decir de difícil recuperación. Por esa razón es que los emprendedores de Tecnoconsult decidieron hacerla desaparecer y reaparecer a otra denominada Servicios de Ingeniería Norpatagónicos (SIN) SRL.

SIN se constituyó en febrero de 2001, un año y dos meses antes que Tecnoconsult, y con los mismos socios. El principal, desplazado después, era Francisco Pisano, y la que quedó hasta hoy, es Claudia Rossana Gauna, quien hacía aparecer en los contratos a su madre, residente en la capital chaqueña.

La deuda de la cuenta corriente de Tecnoconsult, número 19026 se originó en descuentos de facturas y descubiertos que no fueron cancelados. Al 31 de octubre de 2008 el saldo deudor de esa cuenta era de 13.276,92 pesos, autorizado por el gerente de casa matriz, Lucio Sieben.

El rojo de 340.000 pesos data del 31 de marzo de 2009, según la base de datos del Banco Central. La autorización de ese monto no estaba dentro de las facultades de Sieben.

De acuerdo a lo establecido en una reglamentación del banco, correspondía a la gerencia de Créditos a cargo de Alejandro Vicentín, o en su defecto al subgerente Gustavo Fernández.

Hasta donde se pudo saber, no era necesaria una autorización del directorio que preside Omar Gutiérrez, ni de la gerente general Adriana Velasco, pero parece que todos los meses -y porque así lo exige el Banco Central- el directorio debe previsionar deudas como ésta.

De modo que hay motivos para suponer que Gutiérrez y Velasco sabían.

Reaparición

 

Como quiera que sea, esa empresa está comprometida. Así reaparece SIN luego de largo ostracismo, con un número de cuenta, 19024, muy pegado al otro, como si las hubieran abierto las dos a la vez. Por si fuera poco, ambas tienen el mismo domicilio, en San Martín 1685, donde Gauna no está (tampoco está en el domicilio que solía frecuentar, del barrio San Lorenzo viejo).

El caso es que ahora factura la empresa reaparecida. Y no sólo factura, sino que cobra, cuando lo lógico sería que esos pagos fueran aplicados a reducir la deuda de la ahora desaparecida.

Un ejemplo: el 6 de octubre de 2008 SIN recibió en su cuenta 19024 una acreditación de las llamadas en la jerga bancaria «proveed vs» de 69.238 pesos por presuntos trabajos realizados. El saldo, cercano a cero, creció a 70.271,47. La lógica sugiere preguntar por qué no destinaron esa suma -Gutiérrez, Velasco, Fernández, Pintado- a la reducción de la deuda de la desaparecida. Es esa una pregunta que podría hacerse el fiscal de turno después de examinar detenidamente el Código Penal.

La historia continúa. Un día después, el 7.10.08, alguien se llevó en efectivo 59.000 pesos, y una semana después un «débito documentos» de 10.158,04 pesos dejó la cuenta en estado agónico. Pero por poco tiempo, porque unos días más tarde llegó otro «proveed vs» solidario de Pintado en pago de una factura, más pequeña, de 5.238,46 pesos.

 

Continuación

 

Otras liviandades del banco provincial: el área de seguridad que estaba a cargo de la empresa Elite con un contrato que vencía en 2006. Contra lo que un sano principio administrativo indica y lo que la ley 2141 establece en su artículo 63 inciso a), sobre que todo contrato se hará por licitación pública cuando del mismo se deriven gastos, el banco -siguiendo una tradición de muchos años- optó por un concurso privado de precios para renovar el contrato. Privado quiere decir que se hace por invitación a unas pocas empresas, con lo cual el trámite se parece demasiado a un contrato directo. El caso es que hay mucho dinero involucrado, porque la seguridad alcanza a todas las instalaciones del banco en territorio neuquino.

Elite no fue invitada al concurso. Sí lo fue la empresa Sacatuc, que ganó.

Lamentablemente, no se ha podido saber hasta hoy quiénes fueron los otros invitados. En la empresa Elite -cuyo dueño quedó contrariado por no haber sido invitado al concurso- un vocero contestó que no lo sabía, precisamente porque no participaron.

El dueño de Sacatuc, al ser preguntado, contestó que no se acordaba. En medio de la conversación con este diario dijo que conoció a Gastón Sobisch en el Neuquén Rugby Club y que, entre las numerosas empresas a las que su agencia presta servicios de seguridad, está la cadena de farmacias Del Pueblo, de propiedad de la familia Salvadó, emparentada con el ex tres veces gobernador Sobisch, padre de Gastón.

Negó, en cambio, que Sacatuc haya sido la empresa que instaló en la residencia oficial de la costa del Limay una costosa aparatología de inteligencia. Quien la solicitó fue Sobisch, después de que tuvo que pasar por la cámara oculta del ex diputado Jorge Taylor.

De modo que si no fue Sacatuc, fue otra. Pero lo que parece ser cierto es que el «know how» y los aparatos los aportó la empresa Protection Now, de Alejandro Gramaglia. Los contactos para llegar a la tecnología de inteligencia los dio OHB y Asociados Security Consulting, del ingeniero Oscar Baratuche.

JORGE GADANO

jagadano@yahoo.com.ar


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