Jorge Porcel sería sepultado en Argentina
Actualizado a las 12.57
BUENOS AIRES (DPA).- Los restos del actor argentino Jorge Porcel, que murió ayer en Miami, serían trasladados a Buenos Aires para ser sepultados en el cementerio de La Chacarita. El portavoz de la familia, Alberto Avila, comentó esa posibilidad a la agencia local DyN, por lo cual la inhumación se haría en el panteón de la Sociedad Argentina de Actores.
Conmovido por la noticia, el productor artístico Gerardo Sofovich, que escribió y dirigió muchos espectáculos de Porcel, solo o en dupla con Alberto Olmedo, declaró: «Es parte de mi vida. Siento un enorme dolor», dijo Sofovich ante la muerte de alguien a quien calificó como «un queridísimo amigo».
Para Sofovich, Porcel «fue uno de los cómicos más eficaces e inteligentes que hubo en el país». «Si hubiese sido flaco, igual se hubiese destacado», acotó.
Porcel había nacido el 7 de septiembre de 1936, en Buenos Aires, donde vivió la mayor parte de su vida, hasta que se radicó en Miami, hace unos quince años.
Su filmografía, extensa, se compone de dos películas en las que fue intérprete y argumentista: «El gordo catástrofe» (1977) y «El gordo de América» (1976), más una cantidad en las que fue sólo intérprete. Son estas: «El profesor punk» (1988); «Atracción peculiar» (1988); «Galería del terror» (1987); «Los colimbas al ataque» (1987); «Rambito y Rambón, primera misión» (1986); «Los colimbas se divierten» (1986); «Miráme la palomita» (1985); «Sálvese quien pueda» (1984); «Los reyes del sablazo» (1984); «Te rompo el rating» (1981); «Departamento compartido» (1980); «Encuentros muy cercanos con señoras de cualquier tipo» (1978); «Los vampiros los prefieren gorditos» (1974); «La casa del amor» (1973); «Los doctores las prefieren desnudas» (1973), entre muchos títulos.
Llegó a filmar en Estados Unidos con Al Pacino una película de poca repercusión en Argentina, que se llamó «Carlito's way» y fue allí, en Miami, donde se agravaron una serie de enfermedades que le aquejaban, entre ellas, el mal de Parkinson y la diabetes.
Se convirtió entonces en predicador religioso y abandonó aquella imagen de cómico que explotaba su obesidad y que siempre aparecía rodeado de bellas mujeres, con escasa vestimenta.
En 1999 dio un sermón en el estadio de Huracán de Buenos Aires, movilizándose en silla de ruedas, y dijo que sólo Dios lo mantenía vivo. Fue la última visita que realizó a su país.
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