Juan José Sebreli: «El Che fue un idiota político»

El escritor presentó ayer su ensayo "Comediantes y mártires"

MADRID (DPA) – «Pobres los pueblos que necesitan héroes». Con esta cita de Bertolt Brecht comienza Juan José Sebreli su ensayo «Comediantes y mártires», en el que se atreve con los cuatro mayores mitos argentinos de repercusión mundial: Eva Perón, Carlos Gardel, el Che Guevara y Maradona.

Sebreli presentó ayer en Madrid el libro con el que ganó el Primer Premio Debate-Casa de América de ensayo iberoamericano, y auguró que causará sin duda «un poco de escozor» en Argentina, donde pocos días después de que se anunciara el galardón el gobierno propuso precisamente a esos cuatro mitos argentinos para representar al país en la Feria del Libro de Francfort en 2010. «Creo que la decisión estuvo inspirada en cierto modo en este libro (…). Creo que fue como una réplica», señaló el autor.

Sebreli desgrana en la obra las contradicciones y paradojas en la vida de quien fuera la esposa de Perón, del más famoso cantante de tangos, del revolucionario y del actual técnico de la selección argentina, el único aún vivo de los cuatro. El autor de «El olvido de la razón» busca con su obra atacar el uso abusivo del mito en la sociedad actual.

En su opinión, los mitos surgen de la insatisfacción de las sociedades. En Argentina, como en Estados Unidos, se da una mayor presencia por su pasado inmigrante, que hizo que la clase gobernante creara una escuela donde los próceres eran intocables, sin defectos ni contradicciones, para formar un espíritu de «argentinidad» entre una población mayoritariamente extranjera. «Eso predispuso que en el siglo XX, al aparecer los mitos populares, se los tratara igual». Son como «estatuas de bronce» y no seres humanos. El problema es que llevados a la política, el «populismo los asimila como si fueran iguales, como ídolos nacional-populares», pese a sus diferencias, por ejempl, o siendo Evita peronista, el Che comunista, Gardel conservador y Maradona «un oportunista, que estuvo con la dictadura, con Alfonsín, Menem y ahora con Kirchner, siempre con una ideología izquierdista infantil».

Sebreli habló de los avatares que han sufrido estos mitos incluso después de muertos, como Evita, que pasó de «abanderada de los pobres» a símbolo revolucionario en los años 70, estrella mediática con la ópera dedicada a su vida y ahora a protagonizar «una moda más insólita, pero menos ruidosa» de cientos de ensayos académicos post- estructuralistas sobre su persona. Todo ídolo nace con la voluntad de ser genial, afirmó el autor, por lo que la voluntad es un elemento básico para convertirse en mito. «Evita creía que iba a ser una gran estrella y terminó siendo una gran líder política. El Che no sabía qué quería ser, quería ser escritor, antropólogo, médico, y terminó siendo un revolucionario», dijo el escritor, antes de dedicarle al Che el párrafo más duro: fue un «idiota político», dijo, aunque aseguró que tal consideración «no pretende ser un insulto sino la descripción objetiva de un determinado comportamiento» en referencia a la impericia política del guerrillero.


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