Contrapunto clave en el juicio a farmacéuticos: ¿Ipross fue víctima o actuó fuera de la ley?

La Fiscalía de Estado sumó su pedido de culpabilidad para los cuatro juzgados en Roca por estafa. La defensa de un imputado dijo que hubo una delegación ilegal de la auditoría.

El rol del Ipross en el control de la facturación que recibía desde el Colegio de Farmacéuticos quedó ayer en el centro de la escena, durante la segunda jornada de alegatos en el juicio por la millonaria estafa a la obra social. 

A primera hora, en los tribunales provinciales de Roca, la Fiscalía de Estado se sumó al pedido para que se declare culpables a los cuatro farmacéuticos acusados, ratificando los argumentos planteados el jueves por los tres fiscales que investigaron los hechos. 

“Ha quedado perfectamente acreditada la coautoría de los imputados, la división de tareas, el plan común, de qué modo llevaban a error a la administración pública y de qué modo este error llevaba a un desprendimiento patrimonial sin causa valedera”, sostuvo el abogado Federico Rosbaco, representante de la querella en el proceso.  

“Fue en todo momento una estrategia defensiva desacreditar al Estado, a la obra social, decir que todos están metidos, que es una causa armada y hemos demostrado perfectamente que esto no es así”, insistió el letrado. 

Y por la tarde, cuando comenzaron los alegatos de las defensas, la responsabilidad del Ipross fue precisamente el punto de partida de la exposición de Carlos Vila, abogado de Fabio Caffaratti, el farmacéutico con mayor cantidad de hechos atribuidos. 

“El Ipross se desligó absolutamente del control. No creo que sea tan difícil reunir todas las recetas del plan de epilepsia y confrontarlas con las que llegaron para saber si se estába pagando lo que corresponde”, dijo Vila. 

El defensor repasó la historia del convenio entre la obra social y el Colegio de Farmacéuticos, para concluir que “tan deficitaria y mínima era la auditoría de farmacia que hacía el Ipross que era algo casi aberrante”. 

Vila aseguró que la propia ley que regula el funcionamiento de la obra social hace imposible que se delegue la función de auditoría de la facturación, algo que en los hechos no ocurrió, porque esos controles los hacía el Colegio. 

El eje de la investigación apunta a que esos controles fueron desvirtuados por una serie de maniobras desplegadas por los farmacéuticos Caffaratti, Rodolfo Mastandrea y Raúl Mascaró, quienes actuaron en connivencia con la auditora, Sandra Fasano, para cobrarle al Ipross por medicamentos no entregados o por cantidades superiores a las retiradas efectivamente por afiliados. 

En la segunda parte de su alegato, Vila se concentró en el análisis de esos hechos imputados a su defendido, afirmando que la prueba presentada por la fiscalía y la querella “no valida, más allá de la duda razonable, la existencia de un obrar connivente”. 

“Las reglas de la coautoría funcional son específicas. Una de ella es que no debe confundirse los aportes al autor con los aportes al hecho. Acá no hubo aporte material a Sandra Fasano. Y el derecho no castiga el mundo de las ideas: castiga los hechos”, sostuvo Vila para desligar a Caffaratti. 

Por otra parte, destacó que a lo largo del juicio no apareció nunca “la caja llena de recetas” que supuestamente comprobaría las irregularidades, describiendo sobre el final de la exposición que los pagos realizados por el Ipross a Caffaratti corresponden todos a recetas oficiales, que superaron el proceso de validación.  

Finalmente, Vila sobrevoló en su alegato el concepto de “reparación”, aunque sin profundizar en detalles. En ese sentido, admitió que su defendido y «los otros muchachos» pueden ser “deudores” del Ipross, advirtiendo que “deber no es lo mismo que cometer un delito”. 

“El Ipross se desligó absolutamente del control. No creo que sea tan difícil reunir todas las recetas del plan de epilepsia y confrontarlas con las que llegaron para saber si se estaba pagando lo que corresponde».

Carlos Vila, defensor de Fabio Caffaratti.


“Tiene cuatro patas, ladra, tiene cola…”


“No hay duda de que ha existido esta materialidad y que la hemos demostrado. La prueba fue sobrada y engloba pericias informáticas, contables, informes impositivos, informes de venta, de compra, testimonios de afiliados. Tiene cuatro patas, ladra, tiene cola… es un perro. Y esto es una estafa”, sostuvo ante Diario RÍO NEGRO el abogado de Fiscalía de Estado, Federico Rosbaco.

Luego de su alegato ante el tribunal que juzga a los cuatro farmacéuticos en Roca, el representante de la querella dijo que la iniciada en abril del 2019 es “es una causa compleja” y en esta instancia del proceso “reforzamos el trabajo que viene haciendo el Ministerio Público, que es excelente”.

El representante de Fiscalía de Estado también fue consultado por Diario RÍO NEGRO sobre la demanda planteada en forma paralela al proceso penal, para recuperar el dinero producido por el fraude.

“Ya tenemos la acción contenciosa administrativa en trámite. Ya tenemos la litis y ya entraremos en instancias probatorias. Seguramente acreditaremos el resultado de esta sentencia y seguiremos para adelante”, aseguró.

Rosbaco (izq.): “Se demostró que no hubo una causa armada”.


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