Puntos oscuros en la situación del policía abusador de Chos Malal

El agente es investigado por delitos sexuales desde 2020, recién el martes pasado lo expulsaron de la institución. ¿Estuvo trabajando todo ese tiempo?





La semana que viene, la niña de 5 años víctima de abuso por parte del policía de Neuquén Esteban Benigno Prieto, declarará en Cámara Gesell. Se espera que su testimonio despeje algunos interrogantes que todavía quedan en la investigación, aunque no hay dudas sobre el autor del hecho ocurrido en Chos Malal, en el norte de Neuquén.

Lo que también genera graves dudas es el manejo interno que hizo la Jefatura de Policía con la situación del agente nuevo cuadro Prieto, quien registra antecedentes por otros delitos contra la integridad sexual.

Hay versiones contradictorias: algunas fuentes indicaron que estaba «en disponibilidad», es decir, sin destino asignado y por lo tanto no trabajaba, y otras aseguraron que hasta hace poco se desempeñaba en los talleres de la institución en Zapala.

Tampoco se sabe si recibió asistencia psicológica o si le hicieron algún tipo de seguimiento acorde con el tenor de los delitos que le imputaron.

El Poder Ejecutivo provincial se encargó de difundir hoy el decreto mediante el cual dispuso la destitución por cesantía del agente. Está fechado el 19 de abril del 2022 y lo firman Vanina Merlo, ministra de Seguridad hasta que asuma como defensora general, y Diego González, ministro jefe de Gabinete. La norma legal aclara que la forma del despido podría agravarse según lo que se resuelva en la causa judicial (por ejemplo, podrían exonerarlo).


El abuso en Chos Malal


Prieto, de 34 años, secuestró a una niña en Chos Malal el viernes 15 a las 18:30 a la salida de un quiosco, la llevó a la casa de su pareja -que en ese momento no estaba- y la dejó abandonada en la calle una hora después. Está con prisión preventiva por cuatro meses, imputado de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad doblemente calificada por la edad de la víctima y por ser el autor funcionario policial. También le imputaron lesiones leves agravadas por mediar violencia de género, por una denuncia posterior presentada por su pareja.

La acusación, por ahora, no incluye el agravante del acceso carnal porque el examen médico no fue concluyente.


El antecedente en Cutral Co


Cuando detuvieron a Prieto, surgió que hace menos de un mes elevaron a juicio otra causa en su contra por delitos sexuales: en un teléfono con un chip de su propiedad hallaron imágenes de niños y niñas en situaciones de abuso sexual. Ese legajo tramita en Cutral Co, donde prestaba funciones.

La investigación por la tenencia de esas imágenes comenzó el 24 de agosto del 2020. El 26 de marzo de 2021 la fiscal del caso Gabriela Macaya le formuló cargos por el delito de difusión de imágenes de partes genitales de menores de edad. El juez de Garantías no tuvo por probada la difusión, sólo la tenencia. No le impuso prisión preventiva.

A su turno la Jefatura de Policía ordenó, el 30 se setiembre de 2021, someterlo a juicio oral interno, lo encontró culpable y el Tribunal de Disciplina pidió que lo destituyan por cesantía.


Preguntas que esperan respuestas


A pesar de que Prieto aceptó su responsabilidad y ni siquiera ofreció pruebas en su defensa, recién el 14 de abril de este año la Jefatura le pidió al Poder Ejecutivo provincial que lo deje cesante. Al día siguiente, el agente cometió el abuso en Chos Malal, adonde se había radicado. Y el martes, con los hechos consumados, el Ejecutivo firmó el decreto de despido.

Muchos interrogantes se desprenden del legajo judicial y del administrativo. Algunos de ellos: desde el 24 de agosto del 2020 hasta el 14 de abril de 2022, ¿Prieto siguió trabajando en la policía? ¿Se le hizo un seguimiento acorde con el tenor del delito por el cual estaba imputado? ¿Hubo cruce de información entre la Jefatura, la fiscalía, la defensoría de los Derechos de la Niñez? ¿Tenía obligación de informar sobre cambios de domicilio? ¿Lo hizo?

En la fiscalía de Macaya en Cutral Co, impenetrable a los llamados de Río Negro, tienen registrado que la Policía comunicó que el 5 de octubre del 2020 el agente pasó a disponibilidad. Es decir, quedó sin destino asignado, por lo tanto no habría continuado trabajando.

Pero extraoficialmente, fuentes judiciales y policiales indicaron a este medio que Prieto se desempeñó hasta hace poco en el taller de la policía de Zapala, ciudad donde tiene su residencia.

En algún momento cercano a la elevación a juicio de la causa por tenencia de imágenes sexuales, entre 45 días y dos meses atrás, pidió licencia psicológica y se mudó a Chos Malal con su pareja. No fue posible obtener información sobre quién le otorgó esa licencia ni en base a qué diagnóstico.

Pero se deduce que si le concedieron la licencia psicológica, es porque aún mantenía el empleo policial. Y tiene relevancia porque se lo considera un agravante de los delitos cometidos, lo cual permitirá imponerle una pena mayor.


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