Transfemicidio en Neuquén: «Azul fue asesinada por lo que era, no por algo que hizo», aseguró un especialista

En una nueva jornada del debate por jurados en Neuquén contra Roberto Daniel Sánchez, peritos desestimaron que el acusado haya actuado bajo emoción violenta y remarcaron que el hecho se encuadra como crimen de odio por identidad de género.

Por Rodrigo Ramirez Aburto

El juez Hermosilla y el fiscal jefe García. Foto: Emiliano Ortiz.

El juicio por jurados que juzga a Roberto Daniel Sánchez por el transfemicidio de Azul Semeñenko completó una jornada clave con el cierre de la ronda de testigos presentados por el Ministerio Público Fiscal. Durante el debate, los testimonios de un psiquiatra forense y un perito criminalístico resultaron determinantes para desmontar la hipótesis de una legítima defensa o emoción violenta, consolidando en cambio la teoría de un ataque desmedido signado por la violencia de género y la transfobia.

La audiencia comenzó con la declaración del psiquiatra forense Fernando Ariel Méndez, quien evaluó a Sánchez tras el crimen. El especialista detalló que en la pericia efectuada el 18 de noviembre se determinó que el acusado es una persona «orientada globalmente», capaz de conectar pasado, presente y futuro, con memoria, estado afectivo y conducta normales, y sin antecedentes o sintomatología psiquiátrica derivada de su consumo de cocaína.

Méndez desestimó de manera categórica que Sánchez haya actuado bajo un estado de emoción violenta o con falta de control emocional, señalando que un evento desencadenante de ese tipo requiere una gravedad que no existió en el caso. El forense reprodujo la versión del imputado, quien afirmó que tras un forcejeo donde supuestamente la víctima lo atacó con una bombilla y amenazó con contagiarle HIV, él reaccionó bajo la premisa de «era él o yo». Sin embargo, el perito remarcó que Sánchez no perdió la lucidez, al punto de dejar el cuerpo en el baño y retomar sus actividades habituales inmediatamente después del ataque.

Sánchez ingresando a la Sala 12 de la Ciudad Judicial de Neuquén. Foto: Emiliano Ortiz

«Fue asesinada por lo que era»


A su turno, el licenciado en criminalística Eduardo Prueger expuso un minucioso análisis de la escena y las evidencias reunidas en la causa, destacando al menos siete elementos técnico-científicos centrales. Prueger subrayó en primer lugar la identidad de la víctima, destacando que era una mujer trans cuyo género estaba reconocido oficialmente por el RENAPER (Registro Nacional de Personas). Asimismo, sostuvo que la identidad de Azul era plenamente reconocible por el imputado desde el momento en que la contactó en la vía pública.

En su exposición, el criminalista hizo hincapié en el concepto de overkill, explicando que el umbral de las lesiones inferidas superó con frecuencia lo necesario para provocar la muerte.

Según Prueger, solo dos de las múltiples heridas (las que afectaron el corazón y la aorta) tenían entidad mortal, mientras que el resto —localizadas en las manos, glúteos y rostro— expresaban la brutalidad del agresor y los intentos desesperados de defensa de la víctima.

Entre los hallazgos más contundentes, el perito demostró que existió una marcada asimetría de lesiones entre el atacante y la víctima, que hubo tiempo suficiente para cambiar de arma blanca mientras Azul yacía inmóvil y que la víctima nunca constituyó un peligro real para el imputado.

Respecto al posterior descarte del cuerpo en un desagüe, Prueger concluyó que el agresor manipuló el cadáver como un objeto descartable, enviando «un mensaje que sigue después de la muerte, dirigido al colectivo que representaba Azul», y sentenció: «Azul no fue asesinada por algo que haya hecho, fue asesinada por lo que era. Eso es lo que los protocolos señalan como un crimen de odio por la identidad de género».

Recta final hacia los alegatos


El debate oral es conducido con la acusación a cargo del fiscal jefe Agustín García, la querella representada por los abogados Fernando Gómez y Shirley Sarasola, y la defensa técnica ejercida por Ezequiel Leanza.

Tras el cierre del bloque probatorio del Ministerio Público Fiscal, en las próximas audiencias se escuchará la prueba testimonial de la querella y de la defensa. Una vez completadas estas instancias, se dará paso a los alegatos de clausura, previstos para la próxima semana, donde el jurado popular de doce ciudadanos se retirará a deliberar para emitir su veredicto sobre la responsabilidad penal de Roberto Daniel Sánchez.


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