Vivió con un nombre que no sentía propio y logró que la Justicia de Río Negro lo eliminara
Una mujer de Viedma logró que la Justicia autorice eliminar su primer nombre de sus documentos. Acreditó malestar emocional y arraigo al segundo.
Una mujer de Viedma obtuvo un fallo judicial que autorizó la supresión de su primer nombre, con el que nunca se sintió identificada y que, según explicó, le generaba un profundo malestar emocional. A partir de la sentencia, será reconocida oficialmente solo con su segundo nombre, el mismo con el que se presentó durante toda su vida en ámbitos personales, sociales y laborales.
Una identidad construida con otro nombre
En su presentación ante la Unidad Procesal de Familia, relató que desde su nacimiento fue llamada por su segundo nombre en la escuela, en actividades deportivas y entre amistades y familiares.
Incluso en su desempeño dentro de un organismo estatal firmaba documentación con ese nombre. Cada vez que alguien utilizaba el primero, sentía la necesidad de aclarar que no era así como se identificaba.
Con el paso del tiempo, la incomodidad se transformó en rechazo. La situación se intensificó durante la enfermedad y el fallecimiento de sus padres, cuando en hospitales y trámites sucesorios la nombraban con el prenombre que nunca reconoció como propio.
Impacto emocional acreditado
En los últimos años, comenzó a experimentar ansiedad y estrés cada vez que debía intervenir en ámbitos formales donde figuraba su nombre completo. Por ello inició tratamiento psicológico.
Los informes incorporados al expediente señalaron que no presenta trastornos graves, pero sí un sufrimiento persistente vinculado a su identidad nominal. Las evaluaciones describieron una desconexión entre cómo se percibe y cómo es nombrada legalmente.
Concluyeron que eliminar el primer nombre contribuiría a una mayor coherencia personal y tendría impacto positivo en su autoestima y adaptación social.
Testimonios de su entorno confirmaron que siempre fue conocida y reconocida por su segundo nombre, incluso en relaciones comerciales y laborales.
Fundamentos del fallo
Al resolver, la jueza recordó que el nombre es un derecho personalísimo ligado a la identidad. Si bien la regla general es su inmutabilidad, la ley permite modificaciones cuando existen motivos justificados.
En este caso entendió que estaba acreditada una afectación concreta al bienestar emocional y que el cambio no perjudica a terceros ni al interés público.
Con la decisión, la mujer consolidará legalmente la identidad con la que construyó su vida.
Una mujer de Viedma obtuvo un fallo judicial que autorizó la supresión de su primer nombre, con el que nunca se sintió identificada y que, según explicó, le generaba un profundo malestar emocional. A partir de la sentencia, será reconocida oficialmente solo con su segundo nombre, el mismo con el que se presentó durante toda su vida en ámbitos personales, sociales y laborales.
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