“La boleta de la luz”
Soy de las que saben que un buen chocolate negro (no con leche) con 70% de cacao es una fuente de minerales y vitaminas y aporta energía al organismo, que los antioxidantes que posee pueden reducir el riesgo de padecer cáncer y/o enfermedades cardiovasculares, que según el doctor Chong M. Lee, de la universidad de Rhode Island, una cucharadita y media de chocolate en una taza de leche basta para bloquear los cólicos y otros signos de intolerancia a la lactosa; que es rico en flavonoides, disminuye el colesterol LDL en sangre, incrementa el oxígeno que llega al cerebro –fluidez mental– y aumenta la producción de una sustancia llamada triptófano –muy vinculada con la serotonina, que en niveles altos es ideal cuando uno se siente triste, angustiado o de mal humor– y que 20 gramos de chocolate por día calman hasta las más “alteradas hormonas”. Somos capaces de transformar nuestra biología con lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos. Con la actividad creamos nuevas células y neuronas, los ejercicios físicos preservan la salud cardiovascular y los cognitivos la mental, pero nuestras emociones son las que nos conducen al éxito o al fracaso. El denominador común a todas ellas radica en conductas y actitudes. Según un médico argentino, cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en los cinco trillones de células que forman un organismo. Usted, ¿qué prefiere? Mucha serotonina equivale a las conductas serenidad, silencio, sabor, sexo y sueño y a las actitudes ánimo, amor, aprecio, buen humor, amistad y acercamiento. Mucha secreción de cortisol, a resentimiento, rabia, rencor y reproche, lo que genera actitudes de depresión, desánimo, desesperación y desolación. La “mala sangre” significa mucho cortisol y poca serotonina, lo que deteriora la salud, posibilita la enfermedad y acelera el envejecimiento. Eso es lo que yo viví hoy, un día de “mala sangre”: me llegó la boleta de la luz: $ 343,58 cuando venía pagando unos $ 180. Pero allí no radica la cuestión sino a que los meses a los que se refiere el monto no estuve en mi domicilio y dejé todo apagado (salvo la heladera). No quiero omitir nada. A fines de agosto vine a la casa y me encontré con la luz cortada. Llamé a Edersa, vinieron dos veces y dijeron que no era problema de ellos. Llamé al electricista y era que me habían robado los tapones (vivo en un 2º piso, en un departamento). Por todos estos antecedentes volví a llamar al electricista, el señor Víctor de Candia (matriculado), quien hizo todos los controles pertinentes con mucha dedicación y prolijidad, digamos profesionalismo. Así constató que en la casa todo estaba perfecto, ninguna pérdida. Revisó el lugar de los tapones, todo bien, y el medidor que controla Edersa. Fuimos a Edersa y el muchacho dijo que habían medido tres veces, las dos últimas el 30 de septiembre y el 1 ó 2 de octubre; que el gasto por ese breve lapso era prácticamente monstruoso y que a ese paso la próxima factura iba a ser de más de mil pesos. Yo estaba esos días en el departamento y en ningún momento se me cortó la luz. Según él me están robando y no tengo manera de darme cuenta, porque me roban sin cortarme la luz, estando en el departamento, es por eso que le dio a Edersa semejante gasto de electricidad estando yo en la casa… ¿o será que anda mal la medición? Sólo me queda acudir a Defensa del Consumidor y a la Defensoría del Pueblo. No se hagan “mala sangre” por nada, no vale la pena. Que tengan una excelente vida con el bocado diario de chocolate y plena de serotonina. María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
Soy de las que saben que un buen chocolate negro (no con leche) con 70% de cacao es una fuente de minerales y vitaminas y aporta energía al organismo, que los antioxidantes que posee pueden reducir el riesgo de padecer cáncer y/o enfermedades cardiovasculares, que según el doctor Chong M. Lee, de la universidad de Rhode Island, una cucharadita y media de chocolate en una taza de leche basta para bloquear los cólicos y otros signos de intolerancia a la lactosa; que es rico en flavonoides, disminuye el colesterol LDL en sangre, incrementa el oxígeno que llega al cerebro –fluidez mental– y aumenta la producción de una sustancia llamada triptófano –muy vinculada con la serotonina, que en niveles altos es ideal cuando uno se siente triste, angustiado o de mal humor– y que 20 gramos de chocolate por día calman hasta las más “alteradas hormonas”. Somos capaces de transformar nuestra biología con lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos. Con la actividad creamos nuevas células y neuronas, los ejercicios físicos preservan la salud cardiovascular y los cognitivos la mental, pero nuestras emociones son las que nos conducen al éxito o al fracaso. El denominador común a todas ellas radica en conductas y actitudes. Según un médico argentino, cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en los cinco trillones de células que forman un organismo. Usted, ¿qué prefiere? Mucha serotonina equivale a las conductas serenidad, silencio, sabor, sexo y sueño y a las actitudes ánimo, amor, aprecio, buen humor, amistad y acercamiento. Mucha secreción de cortisol, a resentimiento, rabia, rencor y reproche, lo que genera actitudes de depresión, desánimo, desesperación y desolación. La “mala sangre” significa mucho cortisol y poca serotonina, lo que deteriora la salud, posibilita la enfermedad y acelera el envejecimiento. Eso es lo que yo viví hoy, un día de “mala sangre”: me llegó la boleta de la luz: $ 343,58 cuando venía pagando unos $ 180. Pero allí no radica la cuestión sino a que los meses a los que se refiere el monto no estuve en mi domicilio y dejé todo apagado (salvo la heladera). No quiero omitir nada. A fines de agosto vine a la casa y me encontré con la luz cortada. Llamé a Edersa, vinieron dos veces y dijeron que no era problema de ellos. Llamé al electricista y era que me habían robado los tapones (vivo en un 2º piso, en un departamento). Por todos estos antecedentes volví a llamar al electricista, el señor Víctor de Candia (matriculado), quien hizo todos los controles pertinentes con mucha dedicación y prolijidad, digamos profesionalismo. Así constató que en la casa todo estaba perfecto, ninguna pérdida. Revisó el lugar de los tapones, todo bien, y el medidor que controla Edersa. Fuimos a Edersa y el muchacho dijo que habían medido tres veces, las dos últimas el 30 de septiembre y el 1 ó 2 de octubre; que el gasto por ese breve lapso era prácticamente monstruoso y que a ese paso la próxima factura iba a ser de más de mil pesos. Yo estaba esos días en el departamento y en ningún momento se me cortó la luz. Según él me están robando y no tengo manera de darme cuenta, porque me roban sin cortarme la luz, estando en el departamento, es por eso que le dio a Edersa semejante gasto de electricidad estando yo en la casa... ¿o será que anda mal la medición? Sólo me queda acudir a Defensa del Consumidor y a la Defensoría del Pueblo. No se hagan “mala sangre” por nada, no vale la pena. Que tengan una excelente vida con el bocado diario de chocolate y plena de serotonina. María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
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