La ceremonia del chamán

Redacción

Por Redacción

“A través de tantos años de trabajar esto, he compartido con chamanes, conozco de qué se trata. Yo, a pesar de tener una gran empatía con todo eso, siempre me describo más como músico que se interioriza en sus propios procesos emocionales y creativos, y funciona como un buen líder para sacar lo mejor de las participantes que comparten el círculo. Pero es lo mismo, chamán o esos directores de orquesta a los que ves extraer de sus músicos lo mejor. Lo trabajo también en empresas y hay algo muy claro, creo que es un momento políticamente oportuno para hablar de liderazgos positivos, personalizados, de cómo construir colectivo, entender que la escucha compartida es fundamental para el músico, el político, el maestro. En los círculos pueden convivir actores con instrumentistas… Lo que da sustancialidad a los ritos es la presencia de las personas que forman parte de él.” – Educando a los hijos, les enseñamos a entrechocar las palmas, castañetear los dedos, mover rítmicamente la mano, mientras cantamos ¡Qué linda manito que tengo yo… ! Eso los introduce en un sentido también rítmico de la vida, de la comunicación, que bien puede evocarse en la ceremonia que planteas. -En el círculo usamos los instrumentos propios de los músicos, la palabra, la voz para cantar y la percusión corporal que mencionaste. Todo lo que está a nuestro alcance. Algunos recursos son más fáciles para unos y no tanto para otros. Uno de los principales objetivos de estas actividades es crear colectivo, volver a la sensación de que el grupo no es una amenaza sino una ayuda. Generalmente, por los altos grados de competitividad en la sociedad que vivimos, reunirse con la gente lleva a preguntarse por el aspecto personal, si sirvo, si toco mejor o peor. Yo trato, y es el principio básico ideológico de mi modalidad, que el asistente encuentre un grado, un punto de comodidad y sienta que su función tiene un valor. Que no todos somos Messi, tampoco (Niccolò) Paganini, por suerte… En Buenos Aires, particularmente, es tal la estandarización que sufro, que sufrimos, de la belleza, de la música, los gustos en la gastronomía, que lo siento un deber que tengo como artista y ser humano. Parte del objetivo de los encuentros en Río Negro que tanto me entusiasman, es el encuentro de la gente con su singularidad y entender cuánto acelera el proceso de creación conjunta y personal. Es simple y por simple, difícil.


“A través de tantos años de trabajar esto, he compartido con chamanes, conozco de qué se trata. Yo, a pesar de tener una gran empatía con todo eso, siempre me describo más como músico que se interioriza en sus propios procesos emocionales y creativos, y funciona como un buen líder para sacar lo mejor de las participantes que comparten el círculo. Pero es lo mismo, chamán o esos directores de orquesta a los que ves extraer de sus músicos lo mejor. Lo trabajo también en empresas y hay algo muy claro, creo que es un momento políticamente oportuno para hablar de liderazgos positivos, personalizados, de cómo construir colectivo, entender que la escucha compartida es fundamental para el músico, el político, el maestro. En los círculos pueden convivir actores con instrumentistas… Lo que da sustancialidad a los ritos es la presencia de las personas que forman parte de él.” - Educando a los hijos, les enseñamos a entrechocar las palmas, castañetear los dedos, mover rítmicamente la mano, mientras cantamos ¡Qué linda manito que tengo yo... ! Eso los introduce en un sentido también rítmico de la vida, de la comunicación, que bien puede evocarse en la ceremonia que planteas. -En el círculo usamos los instrumentos propios de los músicos, la palabra, la voz para cantar y la percusión corporal que mencionaste. Todo lo que está a nuestro alcance. Algunos recursos son más fáciles para unos y no tanto para otros. Uno de los principales objetivos de estas actividades es crear colectivo, volver a la sensación de que el grupo no es una amenaza sino una ayuda. Generalmente, por los altos grados de competitividad en la sociedad que vivimos, reunirse con la gente lleva a preguntarse por el aspecto personal, si sirvo, si toco mejor o peor. Yo trato, y es el principio básico ideológico de mi modalidad, que el asistente encuentre un grado, un punto de comodidad y sienta que su función tiene un valor. Que no todos somos Messi, tampoco (Niccolò) Paganini, por suerte… En Buenos Aires, particularmente, es tal la estandarización que sufro, que sufrimos, de la belleza, de la música, los gustos en la gastronomía, que lo siento un deber que tengo como artista y ser humano. Parte del objetivo de los encuentros en Río Negro que tanto me entusiasman, es el encuentro de la gente con su singularidad y entender cuánto acelera el proceso de creación conjunta y personal. Es simple y por simple, difícil.

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