La construcción crece en Cipolletti, a pulmón o con empresas

La actividad es intensa en los asentamientos, donde hay cada vez más viviendas de material. Las obras registradas, en especial los edificios, también viven un gran momento.

Redacción

Por Redacción

El sol azota con fiereza las espaldas de cuatro obreros mientras realizan una platea en una vivienda en el asentamiento Obrero A. En el barrio de la zona norte la construcción brota como las flores en primavera. Hay para todos los gustos: imponentes casas de dos plantas con terminaciones impecables y otras más austeras, con otros tiempos y otros presupuestos.

El capataz de la obra revela que el metro cuadrado terminado con pintura ronda los 18.000 pesos, incluyendo mano de obra y materiales. Con ese costo, una casa de 100 metros cuadrados cuesta 1.800.000 pesos. La mayoría de las casas en las tomas se edifican a un ritmo más lento y muchas veces son los propietarios los que ponen las manos a trabajar.

Si bien lo que reina en los asentamiento son viviendas precarias, en el último tiempo comenzaron a levantarse casas que superan ampliamente los 100 m². “Es un indicador que mucha gente de clase media también elige las tomas”, aseguró un constructor.

A pocos metros de una vivienda de dos pisos que tendrá unos 150 metros cuadrados cubiertos con un costo de 2.700.000 pesos, Santiago construye su propia casa desde hace siete años. “Los materiales los compramos hace mucho tiempo, todos juntos. Acá estamos construyendo nosotros con mucho esfuerzo”, dice desde una escalera mientras revoca una pared. En el Obrero A como en muchas otras tomas, 2 de Febrero y 10 de Febrero por ejemplo, la población crece constantemente. La realidad es muy heterogénea, desde “ranchos” con nailon hasta imponentes construcciones.

Sin datos oficiales

Al tratarse de terrenos privados no regularizados no hay registros oficiales de cuántos metros se construyen, a quién pertenecen y otros datos que servirían para tener más precisión de cómo van creciendo en barrio irregulares. El Municipio no tiene registros oficiales, se desconoce con exactitud la cantidad de gente que vive en las tomas y las construcciones que se llevan a cabo. Se presume que el 20% de los cipoleños reside en un asentamiento informal. El año pasado la ONG Techo publicó un relevamiento en el que registró 3.960 familias en 28 asentamientos. Los referentes barriales aseguran que están al máximo de su capacidad.

Actualmente hay unas 600 familias asentadas en la toma 2 de Febrero. No hay datos oficiales, pero son unos cuantos más que el año pasado. “La situación es difícil y la gente se viene, monta un rancho y después empieza a edificar”, explicó una vecina. A pocos metros de un comedor hay una precaria construcción con una estructura de madera y un nailon negro disfrazado de pared. La lógica funciona así. Las familias se van y comienzan de a poco. Instalan un rancho, consiguen materiales y comienzan a edificar.

Los alquileres cada vez más altos, la escasez de terrenos promocionales y los costos de vida hacen de los asentamientos una posibilidad concreta para muchas familias que a pesar de tener ingresos no les alcanza para hacer frente al costo de vida actual. El panorama es gris porque son pocos los asentamientos que han tenido logros significativos en la calidad de vida. En verano las canillas apenas convidan un hilo de agua, en invierno se siente la falta de gas natural y el servicio eléctrico se colapsa con bastante frecuencia porque el consumo de calefactores eléctricos sobrepasa la precariedad de las conexiones.

Una calle ancha con más desniveles que una montaña rusa separa la 2 de Febrero de la 10 de Febrero. Allí viven otras 200 familias. El 40% aproximadamente se fue a vivir el último año. En el barrio, mucho más chico que su vecino, se ven varias construcciones. “El último año se vino mucha gente, ya no hay más lugar”, aseguró Ana Fernández, una de las referentes del barrio.

“Hay mucha gente nueva. El año pasado hicimos un censo, pero queremos hacer otro porque ahora son como 200 familias”, reveló Lorena Ortega. Su familia vive frente del comedor que diariamente atiende a unos 30 o 40 niños. Alcanza con salir a la vereda de la despensa de los Ortega para ver que hay ladrillos que van armando casas. “Mucha gente ya no puede pagar un alquiler, se viene con lo que tiene y empiezan de a poco”.

Lo registrado

La otra cara de la moneda es la edificación oficial que vive un año de florecimientos con una proyección que podría ser histórica. Estos registros que lleva el Municipio responden en muchos casos a edificios que tiene un fin más especulativo que en los asentamientos. “La lógica de la especulación es predominante en la construcción privada”, reveló una fuente ligada al sector.

La construcción privada oficial atraviesa un gran momento y podría finalizar como el año que registró la mayor cantidad de inicios de obra en la historia de la ciudad. Con las cifras oficiales, al 30 de octubre se solicitaron permisos de construcción por 84.803 metros cuadrados, lo que proyecta a fin de año unos 101.890 m². Un 30% por encima de los registros del 2016 que cerró en 77.465 metros cuadrados. Si tomamos en cuenta un modelo estándar de vivienda de 70 m² se habrían terminado 1.455. Sin embargo muchos de esos ladrillos fueron a parar a edificios que tienen otros presupuestos y dimensiones. Si el costo promedio del metro cuadrado ronda los 15.000 pesos con mano de obra y materiales se invirtieron más de 1.500 millones de pesos.

Costos

e inversiones

18.000 pesos el metro cuadrado terminado con pintura en una vivienda en un asentamiento.

En promedio al finalizar le año se habrán construido un equivalente a 1.455 casas de 70 metros cuadrados, según datos oficiales.

Teniendo en cuenta los registros oficiales se invirtieron más de 1.500 millones de pesos en el 2017.

En general predomina la construcción tradicional, pero el auge de la construcción en seco promedia unos 17.000 pesos el metro cuadrado. La ventaja es la rapidez.

La construcción privada frente a su mejor año

Las cifras de la construcción registradas no dejan lugar a dudas. Cipolletti se transformó en los últimos años en una plaza importante para las desarrolladoras inmobiliarias. Aunque aún las estadísticas oficiales no están cerradas (falta sistematizar los últimos dos meses del año) todo indica que el 2017 será el año en que Cipolletti registró la mayor cantidad de inicios de obra en su historia.

Las cifras, al 30 de octubre, especifican que se solicitaron permisos de construcción por 84.803 metros cuadrados, lo que proyecta a fin de año unos 101.890 metros cuadrados. Un 30% por encima de los registros del 2016 que cerró en 77.465 metros cuadrados.

Si se confirma esta tendencia la edificación privada superará, además, los 89.197 metros cuadrados del 2015 que por ahora tiene el mayor registro.

Muchos de los ladrillos que se quedan en la ciudad se utilizan para levantar los edificios que, en los últimos años, cambiaron el paisaje urbano.

¿Pero por qué se elige Cipolletti para construir? No hay una respuesta exacta sino múltiples causas. Una de ellas es la cercanía con Neuquén y la presión que ejerce el crecimiento demográfico de la capital en la ciudad rionegrina. Esta tendencia que se registra desde hace al menos 10 años se profundizó en los últimos cinco. Los salarios petroleros influyen.

Por otro lado, en el área céntrica de Cipolletti no sólo hay disponibilidad de terrenos (antiguas casas que se van vendiendo por el aumento del precio de la tierra) sino que éstos tienen todavía un menor valor que los que se consiguen en áreas similares de Neuquén. Finalmente, la inversión en ladrillos sigue siendo más segura que otras.

“Hace siete años que construyo mi casa, compramos todos el material junto y avanzamos cuando podemos”.

Santiago, vecino del barrio Obrero A.

“Hay mucha gente nueva. El año pasado hicimos un censo, pero queremos hacer otro porque ahora son como 200 familias”.

Lorena, vecina de la 10 de Febrero.

de los cipoleños viven en tomas. La ONG Techo publicó un relevamiento en el que registró 3.960 familias en 28 asentamientos.

20%

200

Las familias que viven en la toma 10 de Febrero, el 40% de ellas se asentó en el último año. Hay un comedor que atiende a 30 o 40 niños.

Datos

“Hace siete años que construyo mi casa, compramos todos el material junto y avanzamos cuando podemos”.
“Hay mucha gente nueva. El año pasado hicimos un censo, pero queremos hacer otro porque ahora son como 200 familias”.

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