La dura lucha de los crianceros a la orilla del Limay
A la sequía que diezma sus rebaños se sumó este invierno la ceniza volcánica, que corroe la dentadura de las ovejas. “Nos entregaron nueve fardos de pasto a cada uno. No alcanza ni para mantener un caballo”, dicen.
ESPECIALES HD
A la sequía que diezma sus rebaños se sumó este invierno la ceniza volcánica, que corroe la dentadura de las ovejas. “Nos entregaron nueve fardos de pasto a cada uno. No alcanza ni para mantener un caballo”, dicen.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar