La EPEA, sin clases por falta de aulas y docentes

Casi 500 chicos van a esa escuela de Plottier.

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Los casi 500 chicos que concurren a la EPEA, la escuela agropecuaria de Plottier, no pudieron empezar ayer las clases porque no tienen aulas, bancos, sillas, profesores, preceptores, directivos ni auxiliares de cocina. Para este año se crearon tres cursos más con 30 alumnos inscriptos en cada uno.

Directivos, docentes y padres de la EPEA de Plottier, ex EME-TA decidieron no comenzar con el dictado de las clases hasta tanto el Consejo Provincial de Educación de respuesta a un reclamo que tiene varios años de antigüedad.

En 1997, los directores del colegio realizaron una proyección de la matrícula y previeron que para satisfacer la demanda de ingresantes que se sumarían año a año, la escuela necesitaría cuatro aulas más.

El año pasado el CPE autorizó la construcción de dos nuevos espacios para el dictado de las materias. Pero el colegio comenzó este año con tres divisiones más de primero, segundo y tercer año del ciclo básico y el edificio quedó chico.

«Cada nuevo curso tiene alrededor de 30 alumnos y no contamos con el espacio físico para contenerlos, nos urge tener las otras dos aulas. Y en realidad no se pidió la construcción, sino la división interior de un salón grande que funciona en el primer piso con las remodelaciones necesarias», explicó la vicedirectora de la EPEA, Patricia Hernández. Tampoco les enviaron desde el CPE los bancos y sillas necesarios.

El colegio no sólo carece de materiales e infraestructura, también le faltan docentes que dicten las clases en los tres nuevos cursos, un director, un secretario para tareas administrativas, preceptores y ayudantes de cocina.

El vicedirectora comentó que desde el año pasado solicitaron la creación de cuatro cargos de preceptores, dos para el curso mañana y dos para la jornada de la tarde, tres cargos de instructores de producción vegetal y animal. «La resolución de creación está, pero falta la firma del presidente del Concejo de Educación para que autorice el llamado asamblea para las horas cátedras y luego se designe a los docentes», aclaró Hernández.

La EPEA es un colegio de jornada completa, por lo que muchos de los alumnos desayunan y almuerzan allí. «El comedor está funcionando en este momento con un cocinero contratado y dos ayudantes de cocina. Calculamos que este año alrededor de 300

alumnos almorzarán en el colegio, por eso solicitamos un auxiliar más», continuó la docente a cargo de la vicedirección.

Ayer padres, docentes y directivos se reunieron en el colegio para encontrar una salida al «abandono en que se encuentra el colegio y sus alumnos».

«Decidimos no iniciar las clases, porque para comenzar exigimos condiciones mínimas de funcionamiento que hasta el momento no tenemos», aseguró Hernández.

LA EPEA, es una escuela con orientación agropecuaria. El ciclo lectivo se extiende durante todo el año.

De marzo a diciembre se realiza el dictado de las materias comunes y algunas específicas, y durante enero y febrero los estudiantes, divididos en dos grupos, continúan con las tareas de producción en el campo. En las primeras semanas de marzo se abren las mesas de exámenes para alumnos que adeudan materias.

Todo lo que se produce en la escuela pretende comercializarse en el mercado interno, «pero en este aspecto también estamos desprotegidos porque no existe una legislación educativa provincial que acompañe e impulse su actividad», concluyó la vicedirectora.


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