La familia Moretti-Díaz, inmigrantes del siglo XX

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Una vez más nos maravillamos escuchando historias de inmigrantes asentados tempranamente en estas tierras. La narración histórica de la vida cotidiana
–en este caso neuquina, de hechos recientes– requiere
–entre otros recursos– del testimonio de sus descendientes. Este es un relato de extranjeros –italianos y españoles en su mayoría– que llegaron a Neuquén cuando aún era territorio. Son los recuerdos de una descendiente que supo adentrarse en el sentir de los abuelos para plasmarlo en el papel.

Tantos hombres y mujeres dejaron sus raíces en tierras europeas para radicarse en este nuevo continente, lejano, nuevo, con todo por delante y que los cobijaría a ellos y sus generaciones futuras. La enorme distancia, el transporte lento y precario, los medios económicos, impidieron a una gran mayoría volver a su terruño natal, a sus afectos y costumbres. El desarraigo, un fuerte e ilimitado desafío. Era, la gran mayoría, gente de escasos recursos con deseos de trabajar y prosperar, anhelando paz, pan y trabajo.

Quien dio origen a la familia Moretti en el territorio neuquino, don Nazzareno, llegó en 1909 proveniente de Ascoli Piceno, pueblo de Comunaza, Italia. En 1914 contrajo matrimonio con María Díaz, nacida en Lorca, provincia de Murcia, España. De esta unión nacieron Juan, Carolina, Juan, quienes fallecieron a temprana edad; José, Julio, Amelia, Ángel, Azucena y Emma fueron los hijos que formaron la gran familia de los Moretti con prolífica descendencia: tuvieron varios nietos y una veintena de bisnietos, la mayoría radicados en Neuquén, que resaltan su historia de trabajo y lucha.

Un gran número de ellos trabajaron en Agua y Energía (oficina de irrigación), mientras que Azucena hizo lo propio en Educación. Camila Caram, esposa de José, fue docente de la Escuela Nº 2. En vida Julio y Azucena recibieron la medalla de antiguos pobladores en el centenario de Neuquén capital.

La actividad laboral de Nazzareno fue intensa y variada: contratista de Vialidad Nacional, participó en la construcción del Dique Ballester y tuvo un comercio de ramos generales ubicado en Sarmiento 652 de la capital neuquina.

También se dedicó a la fruticultura; el predio que ocupara Sosunc Servicio Obra Social Universidad Nacional del Comahue, en Valentina, fue la chacra que cultivaron durante muchos años.

Algunas anécdotas simpáticas de la intimidad familiar hacen ameno el relato y, además, nos sirven para poner color a la historia: en el comercio de ramos generales, para aumentar el volumen de la mercadería en los estantes, colocaban detrás de las botellas de aceite llenas otras vacías, mientras que María transportó desde Europa azafrán en el ruedo de sus vestidos.

Una de las imágenes más fuertes que recuerdan sus descendientes es la del abuelo Nazzareno, sentado en el porche de su casa, aquella emblemática morada de calle Buenos Aires esquina Diagonal España (enfrente del hospital Castro Rendón) con la pipa en la mano y el inconfundible aroma a chocolate de su tabaco, mientras conversaba con los vecinos que pasaban por su vereda.

Se sumergía en silencios prolongados, quizás poblados de nostálgicos recuerdos de su pueblo natal, o quizás todo lo contrario: pensamientos inmersos en el futuro, en lo que faltaba por hacer y recorrer en el pujante territorio –devenido en provincia– que lo recibió. Historias y más historias, que conforman el gran libro de las familias neuquinas del siglo XX.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Nazzareno tuvo actividad intensa y variada: participó en la construcción del Dique Ballester, tuvo un comercio y también se dedicó a la fruticultura.

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Nazzareno tuvo actividad intensa y variada: participó en la construcción del Dique Ballester, tuvo un comercio y también se dedicó a la fruticultura.

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