La industria del calzado tuvo una producción récord en el 2012: 120 millones de pares
Aumentarían las ventas al exterior y habría más requerimientos de calidad y diseño. Propuesta de régimen de estímulo para el sector, que debería generar una nueva meta de referencia; expectativas y un entrelazamiento con el “Plan 2020” del gobierno nacional.
Durante este 2013 mantendría el nivel de fabricación
La industria del calzado alcanzó en el 2012 una producción récord de 120 millones de pares, casi el 5% superior a la del 2011, de los cuales se exportaron unos dos millones. Así lo destacó Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), para quien la participación de la producción local –donde los empleos directos e indirectos se aproximaron a 70.000– en el mercado interno llegó el año pasado al 85% y el 15% restante fue cubierto por las importaciones –pese a las limitaciones a los ingresos de las mismas dispuestas por el Ministerio de Industria de la Nación–, que al cierre del año pasado sumaron 20,4 millones de pares, el 60% traído del Brasil y el resto mayormente de naciones asiáticas.
Cada habitante del país adquirió 3,4 pares en el 2012, en promedio, y en el año precedente 3,3. En el 2011 todavía se pronosticaba que el año pasado no se reiteraría la misma cantidad por la menor actividad económica –y disminución de las exportaciones por la crisis internacional– y la mayor inflación. La estimación resultó errónea. Sellaro supuso que durante este 2013 se mantendría el nivel de fabricación del 2012, aumentarían las ventas al exterior y habría más requerimientos de calidad y diseño.
En la Efica (Exposición de Fabricantes de la Industria del Calzado y Afines), efectuada el mes pasado en el porteño Centro Costa Salguero, la CIC presentó desde botas de polo y calzado de tango, hasta productos con piedras de cristal de Swarosky y organizó rondas de negocios con compradores de Australia, Bolivia, Gran Bretaña y Uruguay. Dio a conocer, también, una propuesta de régimen de estímulo para el sector, que incluyó “un esquema de generación y aplicación de créditos fiscales tendiente a fomentar el desarrollo de la cadena productiva, impulsando las exportaciones, las inversiones en bienes de capital nuevos e instalaciones afectadas a la fabricación; la investigación y el desarrollo, y el incremento del empleo registrado”. Éste debería generar entre los industriales una nueva meta de referencia; expectativas, y un entrelazamiento con el “Plan 2020” del gobierno nacional.
En el sector se conformó, hace unos años, el Consorcio de Exportación de Calzado Argentino para incentivar y apoyar la proyección de la producción en el exterior, sobre la base del proyecto presentado por la CIC al programa “Invest IV” de la Unión Europea, gestionado en el país por la Unión Industrial Argentina (UIA). El consorcio estuvo constituido por pequeñas y medianas empresas (pymes) independientes unas de las otras, por lo que mantuvieron sus identidades, pero que acordaron integrarse para alcanzar dicho objetivo. Esto les permitió sobrellevar aspectos operativos, comerciales, de demanda y de costos, que hubieran sido inalcanzables para sus estructuras individuales, de manera tal que pudieron aumentar su competitividad al potenciar aspectos positivos y minimizar los débiles. La administración y el gerenciamiento del consorcio fueron delegados en una persona contratada, denominada coordinadora. Inicialmente, las fundadoras fueron: Sucesión Mario Antonoglou (“Voguee”); Borcal (“Norwich”, “Borcal” y “Michelin”); Dahme (“Dieu Donne”); José López (“Gaelle”); Polo Sur (“Pians” y “Prado”); Unpar (“Pardo”) y Valean (“New Classic”).
Como en la Argentina se producen todos los tipos de calzado, en particular de alta gama, tanto para los hombres como para las mujeres, entre los nuevos clientes figuraron Japón y Australia.
La posibilidad de incluir nuevos mercados externos para el calzado argentino fue explorada durante el 2012, en las misiones a Angola, Azerbaiyán y Vietnam, que encabezó Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior. Horacio Moschetto, vicepresidente de la CIC, comentó que ya se vendieron más de 20.000 pares a Angola, mientras avanzan las operaciones en otros mercados.
Fabricantes nacionales continuaron tratando de “consolidar” sus presencias en el exterior cuando integraron la comitiva de unos 200 empresarios que acompañó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su gira por Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Vietnam, en enero de este año. Moschetto aseguró que “las expectativas fueron superadas ampliamente”, en especial por la “alta demanda” de productos de diseño y alta gama, con importante valor agregado.
El vicepresidente de la CIC dijo estar convencido de que “tenemos un nivel de calidad igual o superior, inclusive al conocido calzado italiano, y mejores precios, porque en los últimos años invertimos y ganamos en escala”. Las marcas que establecieron mayores contactos fueron “Talpini”, “Ruma” y “Tosone”. Hubo negociaciones muy avanzadas con clientes potenciales directos, como las cadenas de supermercados, a una de las cuales una fábrica nacional acordó el envío de 5.000 pares de zapatos a 100 dólares cada uno, y preacuerdos con el holding FJ, un conglomerado empresario que funcionaría como intermediario para la promoción y venta de los productos argentinos.
Moschetto confió, asimismo, en las “posibilidades inmensas” del calzado deportivo y los de seguridad destinados a las industrias minera y petrolera.
Por el mayor consumo y las restricciones a las importaciones, “Adidas”, “Nike”, “Reebok”, “Diadora” y “Olympikus” se sumaron en el 2011 a la estrategia de sustituir importaciones, incluso con grandes inversiones. Desde las empresas calcularon que cerraron dicho año con una producción cercana a los 20 millones de pares de calzado deportivo, de los cuales se exportó el 1,6% del total.
La marca italiana “Diadora”, tras estar en manos de la brasileña Paquetá, pasó al grupo rosarino Blanco, que controlaba las licencias “Athix” (provee indumentaria a los árbitros de fútbol) y “Mormai” (dedicada al surf) y con esa incorporación decidió ampliar la fábrica para producir 250.000 pares más y llegar a dos millones anuales.
La alemana Adidas profundizó su alianza con Paquetá para aprovechar la planta que instalaron en conjunto en Chivilcoy (provincia de Buenos Aires). Llegó a fabricar localmente más del 50% del total de sus ventas.
La norteamericana Nike amplió sus líneas de producción en sociedad con el grupo brasileño Dass, cuya planta estaba en la localidad misionera de El Dorado, con el objetivo inicial de ampliar la capacidad en un 62%, a fin de fabricar 1,5 millones de pares de calzado deportivo al año. Nike además es propietaria de “Converse” y “Umbro”.
Guillermo Gotelli, presidente de CGM, creadora de “Signa” y licenciataria de la norteamericana “Pony”, pronosticó que la Argentina exportaría 60 millones de pares en el 2020. Concentró su producción en la planta de localidad bonaerense de Las Flores.
La brasileña Vulcabrás invirtió 60 millones de dólares para la compra y actualización tecnológica de una planta en Coronel Suárez (Buenos Aires), donde realiza calzados con las marcas inglesa “Reebok” y brasileña Olympikus.
Las dificultades para el sector en los últimos años fueron las faltas de cuero, sobre todo, y de mano de obra calificada para la realización de calzado de diseño y de alta gama.
El Plan Nacional de Diseño, la CIC y la Cámara Argentina de Industriales Proveedores de la Industria del Calzado (Caipic) convocaron a estudiantes, jóvenes emprendedores, empresas y profesionales vinculados con la actividad a participar de sus concursos orientados a mejorar las relaciones entre la técnica y los usuarios, con un elevado grado de innovación en todo tipo de calzado.
Miguel Ángel Fuks – miguelangelfuks@yahoo.com.ar
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