La informática es un buen negocio: del Sicopro al Safipro
El 1 de octubre último el gobernador Jorge Sapag firmó el decreto 1796, cuyo artículo primero ordena la rescisión “de mutuo acuerdo” del contrato con la firma Inenco SRL cuyo objetivo había sido “el desarrollo del Sistema de Administración Financiera Provincial (Safipro)”, reemplazante del Sicopro. Ese contrato nació con el decreto 674 del año 2006, firmado por Jorge Sobisch y su ministro Claudio Silvestrini, que aprobó el acuerdo. Del lado empresario, firmó el ingeniero Jorge Guillermo Besteiro, socio-gerente de Inenco. El contrato se extendió, gracias a sucesivas prórrogas y, en todos los casos, sin licitación ni concurso, por contratación directa, apoyada en una excepción a la ley de administración financiera 2141 a la que el Ejecutivo neuquino acude siempre que quiere evitar la licitación pública. En rigor de verdad la rescisión no se produjo “de mutuo acuerdo”. En sus considerandos el decreto 1796 dice que Inenco planteó que había cambiado “la ecuación económica del contrato” y que por tal razón solicitaba “la renegociación”. La contaduría provincial, por el contrario, decía que por encontrarse el contrato suspendido correspondía la rescisión, y que la provincia contaba “con facultades suficientes” para decretarla. Eran las fijadas en la cláusula decimoprimera del contrato inicial, inciso 1), que daba a la provincia la potestad de rescindir el contrato en forma unilateral y sin derecho a reclamo de indemnización por cualquier concepto por parte de la empresa”. Ahora sí, licitación Después de que, durante siete años, aceptó un contrato directo con sus prórrogas, ahora la Contaduría General de la provincia, siempre a cargo de Jorge Bonaiuto, dice del contrato que “corresponde su rescisión y posterior llamado a licitación pública”. En el trámite del decreto 674 la Contaduría había aceptado que la contratación se encuadrara “dentro de las excepciones previstas en el artículo 64, inciso 2º, apartado h), de la ley 2141”. Ese inciso dice que puede obviarse la licitación pública que ordena el artículo anterior “para adquirir, ejecutar, conservar o restaurar obras artísticas, científicas o técnicas que deban confiarse a empresas, personas o artistas especializados”. La excepción parte del supuesto de que solo hay una persona o empresa en condiciones de ejecutar la obra. Pero en abril del 2008 un informe de Rubén Caramutti, titular de la empresa informática Punto Gap, decía de la constitución del Cluster Infotecnológico Neuquino Patagónico, integrado por 18 empresas del sector. En unas jornadas tituladas “tecnotendencias 2008” Caramutti, partícipe como panelista junto al ingeniero Luis Sapag, se presentó como “partner tecnológico de Aeroterra, Dinetsol e Inenco”. Breve historia En el año 2000, a raíz del llamado síndrome YK2000 generado por el advenimiento del nuevo milenio, fue necesario migrar la plataforma informática. Se contrató entonces a la sociedad Siemens-Itron, para que presentara un nuevo sistema de contabilidad. Durante seis meses la provincia pagó algo más de cuatro millones de dólares. Pero una empresa mendocina subcontratada abandonó los trabajos y entonces Siemens incorporó a Inenco, que ya había operado el sistema anterior. Durante los años 2008 y 2009 Inenco facturó 3.897.229,62 y 2.670.329,16 pesos.
Jorge Gadano jagadano@yahoo.com.ar
El 1 de octubre último el gobernador Jorge Sapag firmó el decreto 1796, cuyo artículo primero ordena la rescisión “de mutuo acuerdo” del contrato con la firma Inenco SRL cuyo objetivo había sido “el desarrollo del Sistema de Administración Financiera Provincial (Safipro)”, reemplazante del Sicopro. Ese contrato nació con el decreto 674 del año 2006, firmado por Jorge Sobisch y su ministro Claudio Silvestrini, que aprobó el acuerdo. Del lado empresario, firmó el ingeniero Jorge Guillermo Besteiro, socio-gerente de Inenco. El contrato se extendió, gracias a sucesivas prórrogas y, en todos los casos, sin licitación ni concurso, por contratación directa, apoyada en una excepción a la ley de administración financiera 2141 a la que el Ejecutivo neuquino acude siempre que quiere evitar la licitación pública. En rigor de verdad la rescisión no se produjo “de mutuo acuerdo”. En sus considerandos el decreto 1796 dice que Inenco planteó que había cambiado “la ecuación económica del contrato” y que por tal razón solicitaba “la renegociación”. La contaduría provincial, por el contrario, decía que por encontrarse el contrato suspendido correspondía la rescisión, y que la provincia contaba “con facultades suficientes” para decretarla. Eran las fijadas en la cláusula decimoprimera del contrato inicial, inciso 1), que daba a la provincia la potestad de rescindir el contrato en forma unilateral y sin derecho a reclamo de indemnización por cualquier concepto por parte de la empresa”. Ahora sí, licitación Después de que, durante siete años, aceptó un contrato directo con sus prórrogas, ahora la Contaduría General de la provincia, siempre a cargo de Jorge Bonaiuto, dice del contrato que “corresponde su rescisión y posterior llamado a licitación pública”. En el trámite del decreto 674 la Contaduría había aceptado que la contratación se encuadrara “dentro de las excepciones previstas en el artículo 64, inciso 2º, apartado h), de la ley 2141”. Ese inciso dice que puede obviarse la licitación pública que ordena el artículo anterior “para adquirir, ejecutar, conservar o restaurar obras artísticas, científicas o técnicas que deban confiarse a empresas, personas o artistas especializados”. La excepción parte del supuesto de que solo hay una persona o empresa en condiciones de ejecutar la obra. Pero en abril del 2008 un informe de Rubén Caramutti, titular de la empresa informática Punto Gap, decía de la constitución del Cluster Infotecnológico Neuquino Patagónico, integrado por 18 empresas del sector. En unas jornadas tituladas “tecnotendencias 2008” Caramutti, partícipe como panelista junto al ingeniero Luis Sapag, se presentó como “partner tecnológico de Aeroterra, Dinetsol e Inenco”. Breve historia En el año 2000, a raíz del llamado síndrome YK2000 generado por el advenimiento del nuevo milenio, fue necesario migrar la plataforma informática. Se contrató entonces a la sociedad Siemens-Itron, para que presentara un nuevo sistema de contabilidad. Durante seis meses la provincia pagó algo más de cuatro millones de dólares. Pero una empresa mendocina subcontratada abandonó los trabajos y entonces Siemens incorporó a Inenco, que ya había operado el sistema anterior. Durante los años 2008 y 2009 Inenco facturó 3.897.229,62 y 2.670.329,16 pesos.
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