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La medicina mapuche sale del oscurantismo con el Raguiñ Kien

El centro de salud intercultural de Ruca Choroi permitirá que las comunidades de la cuenca puedan optar por el modelo de atención según su cultura. El gobierno designará 12 kimches, gente de sabiduría, para cubrir distintas especialidades.





“La comunidad Hiengueihual es muy joven. Tiene 23 o 24 años y todos los conocimientos con los que se formó fueron de entrevistarse con ella. Les indicó qué y cómo deberían hacer. Y una de las cosas que indicó, está a la vista. Esto”.

Luis Salazar levanta la mirada y direcciona la barbilla. “Esto” es un edificio en forma de medialuna, a pocos metros de la Ruta 18 en la cuenca de Ruca Choroi. El bautizado Raguiñ Kien, el primer centro intercultural del país que combinará la biomedicina tradicional con la medicina ancestral mapuche. “Ella” es Carmen Antihuan, la machi más conocida de la zona, fallecida en 1980, y a quien le atribuyen haber guiado al exgobernador Jorge Sapag para la aprobación del ambicioso proyecto, en el 2008.

El miércoles quedó oficialmente inaugurado, aunque aún quedan pasos administrativos para que esta experiencia inédita para Neuquén se formalice. Su gestión ya está decidida: lo conducirá un Nor Feleal, un cuerpo colegiado que formarán representantes de las comunidades, autoridades filosóficas (las que mantienen el equilibrio y envían fuerza), trabajadores del centro y el ministerio de Salud.

Salazar es agente sanitario, pertenece a la comunidad Hiengueihual y fue elegido por sus compañeros del equipo de trabajo para formar parte de ese organismo. “Acá van a estar las dos medicinas: la biomedicina y la medicina mapuche. Las y los pacientes van a tener la posibilidad de elegir con qué profesionales hacerse atender”, sintetizó.

Los profesionales con conocimiento mapuche son los denominados kimche: gente con sabiduría. El ministerio de Salud abrirá 12 cargos para estas especialidades que, según se planificó, estarán nombrados en los próximos dos meses. Se sumarán a los nueve de la medicina occidental que incluyen administrativos, enfermero, médico generalista, odontólogo.

Salazar detalló que las especialidades mapuches pueden incluir componedores de huesos, lahuentuchefes (una suerte de equivalente a médico generalista), machi. Muchos de ellos participaron del acto inaugural, pero mantienen un estricto perfil bajo.

”Es muy difícil que se sienten acá y hablen abiertamente, porque ha habido una doble vara. De repente, nos prohibían todo. Después, la estrategia fue que nos entrevistaban, nos veían, adquirían el conocimiento y después ese conocimiento mapuche lo vendían o aún lo siguen haciendo”, aclaró el joven.

En el centro de Salud, cada sala lleva cartelería en español y mapudungun: ya está reservado el consultorio de lahuentuchefe, el consultorio machi, pero también el odontológico, el de enfermería y el de inmunizaciones y niñez sana. Hay camas de internación con imponente vista, aunque en la medicina mapuche se reniegue un poco de ese término.

“Nosotros le decimos amucon, donde la persona no solo puede tener un desequilibrio de salud por alguna dolencia, sino por requerir un acompañamiento espiritual o inclusive alimenticio. Acá se va a tener el espacio donde todos los kimche y nosotros, trabajadores de salud, podamos acompañarlo sin necesidad de que ese paciente no se pueda levantar o esté enchufado a algo”, describió Salazar.

La medicina o remedio en el conocimiento mapuche lleva el nombre de lahuen y puede adquirir forma de “hierbas medicinales, plantas, alguna piedra, agua de una vertiente, humo, una comida o un animal”. En el edificio de medialuna se exhibe, como cartelera, un muestrario de plantas de la zona que se pueden utilizar: pimpinela, triqui triqui, manzanilla, ñire, paico, nomeolvides, llanten, zomo kal pewen, menta blanca y más. Su recolección y tiempo de siembra está vinculada a los ciclos lunares y de ahí la importancia del símbolo para el diseño del edificio.

Fue el lonco de la comunidad y coordinador de la zonal Pehuenches, Daniel Salazar, quien dibujó a mano alzada el primer boceto que hoy se exhibe en la muestra fotográfica que se instaló en una de las galerías. La orientación, se decidió, tenía que ser mirando al este, por donde llega la energía del sol.

Carmen Caitruz pertenece a la comunidad Ruca Choroi, también integra el Nor Feleal y se presenta como pillan zomo. Una kimche con especialidad en la sanación espiritual. “La parte nuestra tiene mucho el tema de la prevención. Hay mucho por hacer antes de llegar a la enfermedad y eso es lo bueno de esto, porque es algo que no veo en la otra medicina”, apuntó.

Dijo que la prevención abarca “lo espiritual, la alimentación, cómo te relacionás con la naturaleza” e incluso comportamientos para la mujer cuando está embarazada.

Salazar añadió que la cosmovisión mapuche también es “totalmente distinta” a la occidental en términos de la sanación. “Desde nuestro punto de vista, la salud es todo, no es individual. Puede partir de una persona, pero abarca a toda la familia y, a la vez, abarca a todo el lof, esa es la diferencia. Cuando hay una persona enferma, el lof está enfermo”, afirmó. “La curación también es en conjunto, todos deberíamos participar para que toda esa persona o familia restablezca el equilibrio”, sostuvo.

Luis Salazar y Carmen Caitruz, en la ruca donde se harán medicinas y ceremonias. Foto: Florencia Salto.

La machi que guió y dos nuevas esperanzas


Carmen Antihual se recuerda como la machi más conocida de la zona. Era visitada por todos porque, aseguran, sus pacientes volvían sanos tras su encuentro.

El lonco de la comunidad Ruca Choroi, Hugo Licán, rescató parte de su vida en el discurso que brindó durante la inauguración del centro intercultural y aseguró que fue la encargada de guiar a Jorge Sapag para que aprobara el proyecto en el 2008.

La kushe ñuke (abuela en tono cariñoso) “en tiempos de malón, tuvo que huir desde Bio Bio, Chile” y se asentó en distintos lugares de Neuquén, entre ellos Las Lajas y Caichihue, donde terminó sus días en 1980. El lonco narró que fue Nguenechén (dios mapuche) quien le enseñó en un sueño “como debía sanar y curar a las personas” y dijo que “fue una médica naturista, filosófica, partera, pediatra, generalista” que entendía todas las curaciones físicas, psicológicas y sociales, siendo reconocida por todas las comunidades y otros países vecinos”.

“Tal vez este hospital, esta medialuna, la viene a representar y a reivindicar nuestra práctica ancestral y milenaria. Ella decía siempre: en algún lugar voy a dar señal, voy a estar presente”, afirmó Licán.

Tras la última dictadura militar, no quedó ningún machi vigente en el país. Solo hay en Chile y, en cuanto se regularice el ingreso por las fronteras, podrán brindar atención en el centro intercultural.

De todas formas, las comunidades tienen esperanza por dos que “están en proceso”, en Bariloche y Junín de los Andes.

“Ellos no eligen ser machi, se llega espiritualmente. Primero los espíritus empiezan a hacer, después se tiene que diagnosticar que tiene pilli (alma) de machi por otro machi o por una lahuentuchefe y, si ellos ven que tiene el pilli, se empiezan a preparar hasta que llega el momento de recibirse”, contó Luis Salazar, de la comunidad Hiengueihual.

Jorge Sapag frente a las muestras de plantas medicinales. Foto: Florencia Salto.

Aportes para los sanadores mapuches


El decreto 1969 que firmó el viernes el gobernador Omar Gutiérrez confirma la figura del Nor Feleal para la administración del Raguiñ Kien y faculta al ministerio de Salud a pagar con aportes no reintegrables las prestaciones mapuches del centro de Salud.

La norma es la que da respaldo legal a la institución y explica que la interculturalidad en Salud implica “la articulación entre culturas sanitarias distintas que mediante acciones integrales de salud, responden al proceso de salud-enfermedad-sanación y garantizan los derechos individuales y colectivos a la salud en condiciones de respeto a la cosmovisión y a la diversidad”.

También cita la preexistencia étnica que la Constitución Provincial le reconoce a los pueblos indígenas de Neuquén y el deber de promover acciones positivas a su favor.

La misma norma explica que, a través de “un proceso de largo tiempo”, se logró un entendimiento y espacios de consenso entre las comunidades de la cuenca de Ruca Choroi, el hospital, los equipos de salud, y los loncos, con el objetivo de poner en funcionamiento el hospital.


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