La neuquina Celeste Venica en el Proyecto Circular

"Proyecto circular" reúne la producción de una veintena de pintores, dibujantes, escultores y diseñadores jóvenes de todo el país que tienen como escenario de su obra cada una de las arcadas que rodean el patio del primer piso del Palais de Glace.

El hilo que conduce la muestra y reúne a estos artistas de Tucumán, Córdoba, Neuquén, Mendoza y Buenos Aires, entre otras provincias, es «romper la distancia con el público, mover al observador de un lugar pasivo y poner a la vista la cocina de algunas producciones, el proceso creativo».

«La idea fue presentar artistas que ya hubieran expuesto en circuitos alternativos pero que no habían tenido acceso todavía a un ámbito museístico», dice a Télam el director del Palais de Glace, Oscar Smoje.

«A cada uno se le asignó una arcada con la libertad de hacer lo que quiera, sin condicionamientos estéticos ni conceptuales y como parte de una política cultural que da prioridad y considera su obligación mostrar las creaciones de las nuevas generaciones», explica Smoje, quien funcionó como curador de esta exposición.

El gran aliado para esto fue internet. Desde el Palais armaron un equipo interdisciplinario que rastreó artistas en todo el país a través de la red: «Esto simplificó enormemente el trabajo, lo abarató, agilizó y abrió el abanico de manera impresionante y en tiempo récord», repasa.

Este circuito se continúa con otras tres muestras «de artistas en movimiento y con una mirada abierta que también evidencian el desarrollo de una idea, cómo toma forma y se expande», dice Smoje.

La cosa lúdica y la experimentación es otro de los ejes que vincula estas cuatro exhibiciones «para que el espectador pueda recorrer las obras desde adentro».

«El fuerte sesgo escenográfico de algunos trabajos, donde a medida que uno avanza se va modificando la visión y cambia completamente la escena es un ejemplo de esto», afirma el curador.

El diseñador tucumano Sebastián Rosso reformuló en su «Panel de animales» antiguas imágenes de animales editadas en enciclopedias de los años 50.

En este caso «desarrollo mi mirada sobre la imagen en lugar de crearla, es un bestiario propio que genero a partir de mi registro de lo que considero la constante invasión del hombre sobre la naturaleza», señala Rosso.

La neuquina Celeste Venica abordó un tema común a toda su obra: «la vivienda compartida como espacio en el mundo y como derecho» y a la silueta de dos monoblocks diseñados sobre papel milimetrado les suma testimonios de personas con problemas habitacionales.

Por otra parte, Gonzalo Oxenford expone en su «Retrospectiva 2001-2008» las imágenes de una serie de situaciones callejeras que captó con una cámara digital y su celular durante los viajes que emprendió en ese período por Argentina, España y Estados Unidos.

El pintor Roberto Scafidi montó en la planta baja del edificio una retrospectiva de los últimos 15 años, en los que se embarcó en la investigación de la abstracción geométrica y el diseño de pequeños espacios producidos con ese tipo de estética.

«La geometría me permite un juego muy expresivo entre ritmo, proporción y color; y armar ámbitos que permiten al espectador ingresar a la obra, interactuar con el espacio que lo circunda», explica Safidi.

Y lo que antiguamente funcionaba como vestidor del personal del museo hoy es una pequeña sala destinada muestras que hasta fin de mes estará intervenida por la pintura mural de Leila Tschooppi, que juega con piezas que salen del plano bidimensional y generan una ilusión de volumen y afecta el registro del espacio generando la sensación de que se puede recorrerla.

«'Aún cuando yo quisiese crear' es una pintura en el espacio más bien estática que transforma el clima y genera un relato extraño dentro de este cuarto, donde trabajo el muro con el mismo nivel de detalle que en el caballete», sostiene Tschooppi.

 

Télam.-


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