Maruchito: historia, leyenda, ofrendas, devociones y hasta una fiesta por él

Es uno de los mitos folklóricos más importantes de la Patagonia Norte, rodeado de cierto sentido religioso y pureza e inocencia infinita.

“Anchimallèn ¡Anchimallèn! Nguenechen…”
Quizás muchos invoquen a esos pequeños seres de luz pidiendo la Santidad para Pedrito Farías!!l
Bien podría decirse que es uno de los mitos folklóricos más importantes de la Patagonia Norte, rodeado de cierto sentido religioso y pureza e inocencia infinita.


Mito acuñado y cimentado en un sinfín de anécdotas, recuerdos y sucesos comprobables, relatados muchos de ellos en primera persona que resulta transversal a distintas etnias y religiones..
Distintos y reconocidos escritores e investigadores han referido a la figura y memoria de “El Maruchito”.
Uno de los libros del escritor “Jacobaccino” Elías Chucair, dedicado exclusivamente a su persona titulado “El Maruchito, hacedor de milagros en la Meseta Patagónica”, suma una serie de vivencias de distintos pobladores del lugar.


A ése misticismo, a esa sin razón, a esos acontecimientos inexplicables se refiere el Dr. Rodolfo Casamiquela en esta obra de Chucair cuando expresa: “en su faceta de hacedor de milagros, recuerda a otros mitos en esta de dispensador de suerte en el paso de la travesía y evoca especialmente a uno; el Gualicho en la zona de Valcheta. Comparando claro está, con el rito y el carácter propiciatorio de rendir o expresar tributo al Maruchito con sumo respeto para evitar exponerse a consecuencias y adversidades…”


Lo real y los histórico



Su mundo de marucho es caminar y caminar junto a la tropa de carros, alinear las mulas y todos los etcéteras que se encomiendan a “un peoncito”.


Aquella cálida noche de octubre de 1919, la tropa de carros se había detenido en el paraje Bajada Colorada, muy próximo a Aguada Guzmán, cercano también a Cerro Policía.


El fogón, los preparativos para el mate, la comida y el descanso. Y la guitarra ahí, pendiendo del carro y la tentación del “Maruchito”, el niño-hombre que no supo ni de afectos ni juguetes, pero siente el peso de la mirada de su dueño, el capataz…
Más tarde, cuando cae la noche y el sueño para todos, Pedrito Farías con sus 12 añitos intentará aunque sea acariciar la guitarra, sin pensar que el alcohol seguramente, la ferocidad y la indolencia llevarán a Onofre Pereda; el Capataz a clavar su cuchillo en su cuerpo de niño indefenso.
La tropa siguió su camino al amanecer. Antes, los peones y troperos , llevarán al “Maruchito” hasta la casa de la curandera chilena, pero los saberes de Doña Catalina Rieuser no alcanzan a sanar tamañas heridas causadas por dos puñaladas asesinas.
Pedrito fue sepultado allí, en proximidades de Aguada Guzmán.


Con el tiempo, en 1924 y se dice que cumpliendo una promesa, Don José Silfeni y su esposa Doña Maria Yunes levantaran una Ermita donde colocarán sus restos y, he aquí el sitio convocante y milagroso.
Su tumba venerada, visitada, respetada y honrada con promesas y devociones múltiples se yergue en medio de la región central de la provincia de Río Negro.


Flores, velas, cuadernos de muchas hojas y de mucho tiempo, testigos fieles de sus milagros honran a éste santito del desierto.


Salvo quien no conozca nada de él, todos los que transitan la zona, incluso el transporte de línea que une Jacobacci, Comallo con General Roca detienen su marcha descendiendo los pasajeros para rendir tributo un momento.


Una fiesta también



Hoy en día, “El Maruchito” tiene su fiesta, una acertada acción cultural reverenciando y poniendo en valor algo que forma parte de nuestra identidad provinciana ya convertida en leyenda.


Es el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) quien ofrece y alienta un día de acción y expresión artístico-musical, resultando ya un hecho convocante del que también –me animo a decir- la Iglesia Católica reconoce como un encuentro de religiosidad popular.


Arriba en la meseta, galopa un caballo desbocado, perdió a un capataz criminal que huye enloquecido.
En la Bajada Colorada, se escucha a lo lejos el crujir de los ejes de una antigua tropa de carros y el rasguido de una guitarra que acuna el sueño eterno de un Niño Santo!!!


* Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC. (UBP)E


Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios