La postura de los empresarios



Salvo los que tienen negocio en el cerro y asociados a la suerte que corra Catedral Alta Patagonia SA, es difícil encontrar en Bariloche un solo empresario que adhiera sin condiciones a la política seguida hasta ahora por la provincia.

Algunos aceptan que CAPSA reciba la concesión completa por los 20 años comprometidos, pero quieren imponerle leyes de juego que -de quedar consagradas en el papel- dejarían a la empresa bajo amenaza permanente de recisión de contrato.

Además, rechazan de plano la modificación de la ley de contrataciones para salvar la prohibición que hoy inhibe a las empresas concursadas.

El presidente de la Asociación Hotelero Gastronómica, Sandro Gressani, aseguró que esa entidad viene reclamando junto a la Cámara de Comercio e Industria la inclusión de varias cláusulas en el contrato de readecuación. “Preferimos no entrar en la discusión de si CAPSA debe seguir o no -aseguró ayer Gressani-. Preferimos centrarnos en el plan de inversiones y en la política de comercialización que piensan dar al cerro”.

Explicó por ejemplo que para la concesionaria puede resultar indiferente “pero para Bariloche no es lo mismo que vendan 100 pases a 50 pesos ó 50 pases a 100”. También sostuvo que deben asegurarse por contrato las garantías de nieve (artificial de ser necesario) para principiantes y esquiadores, y las certificaciones de origen de los medios de elevación nuevos “que hasta se informó, no existen”.

Defendió también el proceso de municipalización y dijo que el gobierno local “debe ser escuchado” en toda la instancia negociadora. Gressani encuentra inaceptable la aprobación de una ley especial para que CAPSA pueda contratar con el Estado. “Desde siempre en cualquier contratación pública es regla número uno que la empresa interesada esté en regla con sus acreedores -dijo-. Es lógico que antes de firmar se le exija a CAPSA que levante la convocatoria”.

También Diego Fenoglio, un influyente empresario con comercio sobre la calle Mitre, recordó que “la provincia tuvo la oportunidad histórica de cancelar el contrato y no lo hizo. Ahora debería ponerse los pantalones y negociar con firmeza, pero todo lo que están haciendo hasta ahora tiene un olor a podrido que espanta”.

A su entender, es “absurdo y ridículo insistir con una concesión que deja la propiedad de los medios de elevación para la contratista”. Fenoglio dijo que “en cualquier licitación pública lo que clava una persona en el terreno queda para la entidad concedente. Acá la empresa es dueña de los medios y después de los 24 años se los puede llevar. Por eso siempre negocian con ventaja. No les podemos dejar este problema a nuestros hijos”. (AB)

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