La presión policial y la lluvia obligaron a levantar los cortes

Un plenario definirá hoy la postura de Uatre, que intentará volver a las rutas. Desde las 16 se reunirá la comisión que debe analizar el reclamo del 20% de zona.



Finalmente, tras varios días de conflicto y cortes de ruta, la policía rionegrina llegó primero e impidió ayer que el grueso de los piquetes de Uatre se instalaran sobre la 22 en distintas localidades. Así toda la región pudo transitar, sobre todo después del mediodía, casi con normalidad, porque sólo los cortes en Cervantes y en Chimpay permanecían anoche a la espera de definiciones.

A la par, corrió durante las últimas horas el rumor de un plenario de secretarios de Uatre que en principio se iba a realizar por la tarde, después se habló de la noche en Roca y finalmente se dijo que se haría hoy, para definir qué pasos seguirán mientras en Buenos Aires se vuelve a reunir la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, que es la que debe resolver sobre la viabilidad o no del 20% de zona que reclaman los obreros rurales.

La lluvia que cayó durante casi todo el día fue otro elemento que jugó en contra de los cortes, ya que los obreros no estaban preparados para esa contingencia.

En el área de mayor conflictividad, cercana a los puentes, entre la rotonda de las rutas 22 y 151, y el Fortín Primera División, desde las primeras hora de ayer -con mucho frío y pertinaz llovizna- se concentró el piquete rural a la vera de la calzada que va hacia Neuquén, pero también un cuerpo policial que superó los 100 efectivos, con un segmento del BORA, al filo de las banquinas.

La actitud fue disuasiva, sin confrontación, pero con exposición de armas y pertrechos. Surtió su efecto porque salvo un breve lapso en el que los trabajadores, unos 120, dieron una vuelta, a paso muy lento, en un circuito que incluyó los dos puentes, y antes las calle Moreno, Mengelle y el acceso Pacheco, nunca pudieron adueñarse de las rutas como en días anteriores.

Es más, la noche del martes, pasadas las 21.30, una comisión policial con el subcomisario Erik Hernríquez a la cabeza, replegó de la ruta 22, sin violencia, sólo con una advertencia, a los pocos piqueteros que a esa hora se hallaban sobre la calzada .

Ayer en Cipolletti estuvieron codo a codo a la cabeza del piquete el dirigente de la conducción nacional Omar Figueroa, el secretario general en Río Negro, José Liguen, y el jefe de la delegación Cinco Saltos, Hugo Aravena, quien denunció la existencia de una “represión” policial. “Esto es una vergüenza. Por qué no meten presos a los ladrones y nos dejan a nosotros reclamar lo que por ley nos merecemos”, dijo.

Para hoy está previsto que en la zona de el Fortín se reúnan obreros de distintas localidades para volver a cortar el tránsito, aunque la policía también tiene previsto montar un operativo similar al que se ejecutó ayer.

Tanto en la rotonda de las rutas como en la zona de los puentes se vivieron momentos de suma tensión y crispaciones, con policías y dirigentes y militantes “cara a cara”, todos empapados, algunos con palos y otros con bastones e Itakas, los uniformados empujando para llevar a los piqueteros a las banquinas y los manifestantes haciéndose fuertes para resistir.

Finalmente, cerca de medio centenar de obreros rurales desafiaron la orden de la Justicia Federal, las intimaciones de la policía rionegrina y las condiciones climáticas, y anoche mantenían cortes intermitentes sobre la ruta Nacional 22, a la altura de la localidad de Cervantes. Fue el único piquete que se mantuvo firme durante toda la jornada. (Redacción Central, AC, AR)


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