La puja política detrás de la crisis

Por Redacción

La torpeza política de Atilio Feudal alimentó la crisis que les sirvió de escenario a las dos líneas troncales del radicalismo provincial para dirimir una puja de poder que concluyó, varios meses después, con el hasta hoy fracaso del no veranismo.

La renuncia de Feudal preanunció el deterioro del no veranismo, en particular, del vicegobernador Bautista Mendioroz, uno de sus líderes, que en los meses previos fue el soporte político de una gestión municipal débil.

Una gestión que, sin rumbo ni proyecto, transitó durante largo tiempo por la cornisa del desgobierno y sufrió una lenta y desgastante agonía, luego que le sacaron el respirador artificial de la «coalición» alumbrada por un concejal de la oposición e impulsada por el propio Mendioroz.

La ruptura temprana de Feudal con el oficialismo provincial, que agudizó en parte el ahogo financiero del municipio cordillerano- y sus limitaciones para forjar nuevas alianzas políticas, terminó por someter su gobierno a los designios de la interna partidaria.

La contienda quedó plasmada en los entretelones de su renuncia, que la intervención de los máximos referentes rionegrinos demoró sin sentido. A las 16.30 del jueves 24 de enero pasado la decisión estaba tomada, el mandatario junto a los miembros de su renunciado gabinete ajustaba los detalles formales.

Una hora más tarde Feudal decidió supeditar su dimisión a los resultados de una comunicación telefónica con Pablo Verani, alentado por el vicegobernador, que pidió conformar otro «gabinete de emergencia». En un irónico gesto de condescendencia, el gobernador le sugirió tomar una «licencia» por tiempo indefinido.

La situación tuvo vencedores y vencidos, pero sólo una gran damnificada: Bariloche, que continuó sometida a una crisis económica y social perenne, todavía después del recambio institucional que sentó al vecinalista Alberto Icare en el sillón del Centro Cívico.

Sacudida por el quiebre de su gobierno y apenas aliviada por la reactivación turística que operó la devaluación, Bariloche sigue sin definir un proyecto claro de reorganización comunitaria y sin encontrar un lugar cierto en el escenario político provincial

Tras la debacle, las fuerzas provinciales se replegaron y nadie en el radicalismo quiso hacerse cargo de apuntalar un municipio cuya geografía tiene perfiles de tierra arrasada.

Marcela Berdún

rionegro@infovia.com.ar


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