La realidad se refleja en la escuela

Redacción

Por Redacción

El trabajo de los docentes que desarrollan sus actividades en áreas rurales o semirrurales se constituye en un factor fundamental para evitar que los niños que trabajan tengan dificultades en el aprendizaje o abandonen los estudios.

«Esta es una realidad que está frente a nosotros y no podemos ignorarla. Cuando se detecta que un alumno trabaja se trata de profundizar las razones. A partir de ahí, se hace un seguimiento con el objetivo de que puedan continuar cumpliendo con sus tareas escolares», manifestó el vicedirector del establecimiento educativo ubicado en J.J. Gómez, Gustavo Bonader.

Es así que, muchas veces, los directivos deben remitirse a los responsables de la Supervisión de Nivel Medio para solicitar la ampliación del régimen de inasistencias o modificar las fechas de examen.

«Cuando decimos que los chicos trabajan hacemos referencia a las tareas remuneradas y también a las que desarrollan dentro de las casas. Estas actividades les resta tiempo para realizar trabajos prácticos o prepararse ante una evaluación, factores que a la larga inciden sobre los niveles de repetición y deserción escolar», agregó Bonader.

A pesar de ello, las escuelas no cuentan con un plan específico para responder en estos casos. Por esta razón, la idea que manejan los directivos del establecimiento de J.J. Gómez es iniciar un relevamiento para tener una visión mucho más amplia acerca de la cantidad de chicos que trabajan y así abocarse a la tarea de diseñar un proyecto alternativo.

«La iniciativa apunta a profundizar los conocimientos para generar herramientas que combatan aquellas situaciones que son un factor negativo para la promoción escolar de los alumnos», comentó el docente.

Estos casos se repiten también en otras localidades de Río Negro.

En Valle Medio, por ejemplo, se menciona que, hasta no hace muchos años atrás, los docentes recién comenzaban a tomar asistencia después del 25 de mayo.

Para graficar este situación, el director de la Escuela 1 de Luis Beltrán, Humberto Gordon, señaló que de 30 alumnos, cifra que constituye el 50 por ciento de la matrícula del colegio, 25 trabajan. «No sólo cosechan, sino que hacen otras tareas, como limpiar acequias», agregó.

Quieren fijar en 15 años la edad mínima del trabajador

El proyecto de ley del Ejecutivo nacional enviado a principios de abril a Diputados busca reducir la explotación infantil y ampliar la escolarización. Para ello, fija en 15 años la edad mínima de admisión al empleo para coincidir con lo dispuesto por la Ley Federal de Educación que extendió la educación obligatoria a 10 años, a partir de los cinco.

La legislación tiene un papel primordial en la batalla para condenar el trabajo infantil. Así, la propuesta remitida por el Ejecutivo indica que su contenido concuerda con lo establecido en la 58 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, donde fue suscrito un convenio que comprometió a sus miembros a elevar progresivamente la edad de admisión al empleo. Además, en el Convenio sobre la Prohibición de las Peores Formas de Trabajo Infantil y la Acción Inmediata para su eliminación adoptada por la Organización Internacional del Trabajo en junio de 1999 y aprobada por Argentina se estableció que el término «niño» abarca a toda persona menor de 18 años.


El trabajo de los docentes que desarrollan sus actividades en áreas rurales o semirrurales se constituye en un factor fundamental para evitar que los niños que trabajan tengan dificultades en el aprendizaje o abandonen los estudios.

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