La ventana para espiar el último esplendor de los dinosaurios

En el yacimiento al sur de Roca no solo se halló a Niebla, el nuevo dinosaurio carnívoro. Diversos fósiles muestran el rico ambiente de hace 10 millones de años antes del fatídico meteorito.

Aranciaga Rolando, examinando y catalogando uno de los restos hallados en el campo al sur de Roca. Queda mucho material para analizar, asegura.

Aranciaga Rolando, examinando y catalogando uno de los restos hallados en el campo al sur de Roca. Queda mucho material para analizar, asegura.

La Patagonia norte, hace unos 70-75 millones de años, era muy distinta de la estepa semidesértica cruzada por pocos valles que conocemos hoy. Abundaban los ríos y otros cursos de agua, el clima era más cálido, húmedo y predominaban los bosques de coníferas, plantas con flores y grandes helechos. En este ambiente rico y diverso mandaban los grandes dinosaurios como los altasaurios o los titanosaurios junto a herbívoros más pequeños como los ornitópodos o los hadrodaurios, reptiles como serpientes o lagartos, algunas aves rastreras y pequeños mamíferos. Los predadores dominantes eran los abelisaurios o los megarraptores, acompañados por otros de menor tamaño como Niebla, el nuevo dinosaurio carnívoro revelado hace días por un equipo de palentólogos argentinos en la revista National Geographic.

Un yacimiento en un campo a unos 70 kilómetros al sur de General Roca ofrece a los científicos varias claves para descubrir cómo era esta zona en épocas prehistóricas. Todo comenzó en 2010, cuando alertado por investigadores locales, el paleontólogo Fernando Novas y el Técnico Marcelo Isasi (miembros del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” ) se toparon con una vasta zona fosilífera que prometía grandes hallazgos, en el campo de la familia Arriagada.

“Era una zona de muy difícil acceso, fue vital para nosotros la ayuda de Alberto ‘Beto’ Arriagada, lamentablemente ya fallecido, que era un apasionado de este tema”, recuerda Novas. “Anduvimos una hora a caballo, porque allí no pasaban vehículos. Y dimos con una formación de rocas depositado allí hace unos 75 millones de años. Hicimos excavaciones, sacamos materiales y nos dimos cuenta que era un área muy rica en restos fósiles. Pero tuvimos que suspender la investigación por un tema presupuestario”, agrega.


La primera campaña en el campo de Arriagada se hizo en el 2010, a caballo por la dificultad de acceso, y se cortó por falta de fondos.


Recién pudieron regresar en octubre de 2018, gracias a que un discípulo de Novas, el también paleontólogo Mauro Aranciaga Rolando, logró el financiamiento de la prestigiosa revista científica para financiar otra expedición.

Con la colaboración de la familia dueña del campo, que conoce muy bien el lugar, y el apoyo logístico de Pablo Chafart y otros integrantes del museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca, a poco de excavar “nos topamos con una rica flora y fauna nueva: sacamos varios fósiles de plantas, tortugas marinas, dinosaurios herbívoros y carnívoros, entre otros”, dice Aranciaga Rolando.

Un momento de descanso para el equipo que participó de la expedición.

Una jornada, se toparon con la estrella de los fósiles: una nueva especie de dinosaurio carnívoro. “Eran días donde se alternaban mucho calor y lluvia y esa jornada una espesa neblina cubrió toda la estepa y nos mojamos mucho. Por eso, cuando lo nombramos, decidimos ponerle Niebla Antiqua, por el clima raro de ese día y la antigüedad de los restos”.


Niebla nos dice mucho sobre cómo evolucionaron e interactuaron estos carnívoros a fines del cretácico, poco antes de la extinción”.

Mauro Aranciaga Rolando, paleontólogo líder de la investigación reciente.

Los estudios posteriores determinaron que Niebla es una nueva especie de abelisáurido, más pequeña que sus parientes el Abelisaurus Comahuensis y el Carnotaurus, y con características singulares.

Para Aranciaga Rolando, la importancia de Niebla radica en confirmar que la flora y fauna de finales del cretácico en la Patagonia es mucho más compleja y rica de lo que se pensaba tradicionalmente, donde había espacio no sólo para grandes cazadores sino también para otros, como Niebla, que se alimentaban de presas de menor tamaño.


Últimos instantes evolutivos

“Nos dice mucho sobre cómo evolucionaron e interactuaban estos carnívoros a fines del cretácico, muy poco antes (diez millones de años es un plazo relativamente corto para la Tierra) de que se produjera la caída del meteorito y el cataclismo que determinó su extinción. Estamos hablando de los últimos minutos evolutivos de los dinosaurios, por así decirlo”, explica.


Para Novas, el hallazgo cierra un ciclo personal de investigaciones, ya que uno de sus primeros trabajos en Río Negro fue la identificación en 1983 de los restos hallados cerca de Allen y conservados por Roberto Abel, antiguo director del Museo Provincial Carlos Ameghino de Cipolletti. Finalmente se determinó que el fósil de parte del cráneo pertenecía a una nueva especie, que se bautizó como Abelisaurus comahuensis (”lagarto de Abel del Comahue”), perteneciente a una familia de dinosaurios carnívoros original.

“En ese momento yo era un joven paleontólogo y esos dinosaurios con cuernos o protuberancias eran desconocidos para el mundo. Y luego se descubrieron ejemplares en otras partes de la Patagonia, en Madagascar, África e India, ya que aparentemente estuvieron repartidos en todo el ‘supercontinente’ Gondwana, que luego se separó para conformar los continentes del Hemisferio Sur del planeta”, explicó Novas.

En el caso de Aranciaga Rolando, el hallazgo es el puntapié inicial de nuevas investigaciones que podrían arrojar mucha información sobre cómo era la vida en el final del periodo cretácico, ya que todavía queda una enorme cantidad de material por estudiar y clasificar.

Niebla les llevó una buena parte del trabajo hasta ahora, ya que no es una tarea sencilla, ni económica. “Limpiar un fósil es algo muy delicado y lleva meses, no hay margen de error, porque si lo arruinás no es que tenés otro fósil de repuesto. Eso, más la pandemia, nos retrasó un poco, pero hoy podemos decir que Niebla ya es visible para los científicos de todo el mundo. Y pronto lo podrán apreciar en Roca”, explica, ya que una vez concluidas las investigaciones y superados algunos temas burocráticos estará en la colección del museo de Roca.

“En cierta forma es un reconocimiento a la gente del museo Patagónico, a Pablo Chafart y Franco, y de la Secretaría de Cultura de la provincia, que nos ayudaron un montón en la investigación: con logística, traslado, conservación de fósiles, alojamiento para todo el equipo. El museo tiene además un montón de otros elementos que son de enorme interés científico y educativo. El museo es una cita obligada para cualquier interesado en la paleontología que visite la Patagonia”, finalizó.


En Roca, se podrá ver y “tocar” a Niebla


El hallazgo de Niebla Antiqua dará fuerte impulso a la valorización del ya rico patrimonio del Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca, que espera poder contar a fin de año con una remodelación de las salas de exposición con nuevos fósiles, recreaciones de dinosaurios y la incorporación de tecnología como la realidad aumentada, que darán una experiencia inmersiva y de calidad a los visitantes.

El encargado del Museo, Pablo Chafrat, señaló a “Río Negro” que fósiles como el de Niebla son denominados “holotipos” o “paratipos” y son ejemplares únicos, ya que han servido para nominar e identificar una nueva especie de dinosaurios. “Es la pieza más importante de la colección, porque es única y le da identidad . Mientras más holotipos tenés más importante es la colección, porque demuestra la riqueza de la producción científica, el desarrollo y trabajo colaborativo con instituciones. Le da identidad tanto a las colecciones del museo como al patrimonio paleontológico provincial”, explicó Chafrat.

Además de exhibir el fósil de Niebla, el equipo del museo ya piensa en realizar una réplica tamaño natural del esqueleto completo del espécimen y una reconstrucción en realidad aumentada del dinosaurio, en base a los dibujos de varios paleoartistas, que permitirían visualizar cómo era Niebla en imagen de 360° y cómo se movía, a través de un dispositivo móvil.

Pero no sólo se trata de Niebla, sino que hubo otros hallazgos que se irán incorporando al museo. Chafrat destacó que “es impresionante por la cantidad y variedad de fósiles que contiene el yacimiento. No sólo en ese campo sino en diversos sitios de la provincia, que nos dan un potencial enorme. En los próximos 20 a 50 años se hablará mucho de Río Negro en éste área”. Destacó la necesidad de preservar y proteger este “patrimonio inigualable en el país” para evitar las depredaciones y saqueos.


El Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca espera a fin de año exhibir nuevos fósiles y recreaciones con tecnología como la realidad aumentada.


El museo espera potenciar su actividad con nuevas estrategia educativas y tecnología. Uno de los proyectos es digitalizar por completo el acervo cultural de museo. También remodelar las salas de paleontología, geología y dinosaurios, incorporando códigos QR y la posibilidad de acceder a realidad aumentada a través de celulares y tablets. Se podrá ver al dinosaurio de todos los ángulos, cómo se mueve, como respira, camina, “tocarlo” y que salga corriendo, por ejemplo. Los visitantes podrán descargarse publicaciones científicas, navegar la biblioteca virtual , en especial alumnos secundarios y universitarios. Han recibido apoyo de la provincia, a través de la secretaría de cultura y de la Legislatura, además de un subsidio de Nación.

Además de Niebla podrán agregarse el Aerotitan Sudamericanus, un pterosaurio volador gigante descubierto en 2012 y un dinosaurio descubierto en Paso Córdoba en 1927, uno de los primeros en Sudamérica.

Fósiles como el de Niebla son denominados “holotipos” o “paratipos” y son únicos, ya que han servido para nominar e identificar una nueva especie".

Pablo Chafrat, encargado del museo de Ciencias Naturales de la Patagonia, en Roca.

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