Lamentable



¡Lamentable!, pero muy triste. Sólo pasamos revista a nuestra vida. Hemos nacido, nos han educado y nos han instruido. Todo en aras de… ¿de qué? Pues ahí está nuestra tristeza. ¿A qué nos impulsaron nuestros padres, maestras y profesores? A capacitarnos “para ser alguien en la vida”. Esa fue nuestra “zanahoria” que nos pusieron. Los primeros años, más de 20, los invertimos en prepararnos en cierta especialidad. Pero ¿cuáles fueron los resultados? Un enorme vacío. Un papel que certificaba que éramos de tal profesión. Y luego de los años, sólo hemos visto que hemos sido preparados para ser burócratas de nuestra profesión. Muchos, muchísimos, se han dado por vencidos y aceptado ser unos mantenidos por el Estado, que no son ni más ni menos que todo el pueblo. Otros se han querido revelar y procuraron cambiar las cosas. Pero, la nueva religión, donde el Supremo es el dinero, no lo permitió. Así vemos que del “oro tirado en los pasillos del Banco” nada quedó y hoy reposa en las bóvedas de otro país. Fue una quimera, una ilusión y una fantasía. Luego, llegamos a la conclusión de que ha sido una vida en vano. La pseudodemocracia no ha sido más que una continuidad del poder de ciertas élites, donde el poder y el dinero son los paradigmas. Sinceramente.

Josefa S. Vargas

DNI 13.416.342

Josefa S. Vargas

DNI 13.416.342


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