Las agresiones se detectan en adolescentes

Dentro de una problemática con diversas aristas y variables, hay un dato de la realidad que genera cierto aliento en los profesionales que trabajan día a día con casos de violencia: "la edades han bajado en materia de denuncia, ahora también hay muchachitas jóvenes que se animan a hablar.

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No es un hecho menor teniendo en cuenta que cuantos más años se sufre, más es el deterioro y la perdida de las capacidades propias».

María Angélica Riquelme es una mujer amena, idónea y descriptiva. Es cabeza desde hace años del servicio de Prevención de Violencia Familiar. Recuerda casos terrible que la tocaron de cerca: el de Mónica Arambuena, una mujer de 37 años que fue asesinada por su marido delante de sus hijos; el de Ivana Rosales, molida a golpes por su marido, que la creyó muerta y encerró en el baúl antes de entregarse (la mujer sobrevivió); uno actual, que le genera escozor incluso de contarlo, y no lo hace.

«Son todos diferentes. A Mónica las instituciones intentaron por diversas vías atenderla, ayudarla, pero había una historia de adicciones (alcoholismo) entre ella y su agresor. Todo terminó de la peor manera. Ivana sobrevivió de milagro, y muchas no lo logran. Por eso es tan importante que el tema esté siempre en agenda, que las jóvenes se animen a hablar».

-¿Eso mejoró?

-Sí, acompañadas o no por sus madres, las adolescentes y jóvenes hablan, denuncian. Hay chicas de 15, 16 años que cuentan de relaciones violentas con sus novios, y en eso la ley 2785 (de violencia familiar) tiene cosas muy buenas. Por ejemplo, que el concepto de grupo familiar cambió: es un matrimonio, pero también el noviazgo.


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