Las barras y los gestos
Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES
La justicia decidió actuar. Terminó siendo una feliz coincidencia que, en un mismo día y con apenas horas de diferencia, se dictara por un lado el procesamiento contra los barras de River acusados de apretar al árbitro Sergio Pezzotta en el entretiempo del partido ante Belgrano que marcó el descenso de River. Y, por otro, la prohibición de asistir a la cancha a Mauro Martín y el otra vez promocionado Rafael Di Zeo, en la interna por el liderazgo en Boca. Es una demostración de que, en rigor, sólo se precisa una decisión política para actuar contra los violentos. Porque el argumento invocado para castigar a Martín, por ejemplo, se ve en casi todos los partidos. A través de gestos o de cantos, los barras se la pasan amenazándose unos a otros. A Martín le bastó el gesto del “deguello” para que la justicia decidiera ayer prohibirle su asistencia a las canchas. Di Zeo eligió adelantarse a la justicia y él mismo anunció que no iría el domingo a Vélez, después de su vuelta escandalosa del domingo pasado a la Bombonera, con el “ejército” que dice tener detrás suyo, los principales implicados en homicidios y otros hechos resonantes, como graficó el colega Gustavo Grabia en el diario Olé. Encerrado en su micromundo, Di Zeo, que quiere ser presidente de Boca, anunció que no irá a Vélez “por respeto a los socios”. No sabe que la mayoría de esos socios lo repudia desde hace años, aunque, es cierto, haya algunos pocos que todavía aplaudan su vuelta a la Bombonera. “Es un sistema. Yo soy de los que creen que no sirve, que no aportan nada. La política actual, en gran parte del país, cree que suman y los han incorporado, en vez de tratar de explicarles que ese tipo de comportamiento no lleva a nada”, dijo ayer sobre los barras Mauricio Macri, actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, fue durante su gestión que Di Zeo creció como líder de la barra, si hasta inclusive la TV lo mostró casi como “portero” de la Bombonera, en un partido nocturno, indicándole él mismo a la policía quién podía entrar y quién no. ¿No fue durante la gestión de Macri cuando Di Zeo apaleó a un hincha de Chacarita y, aún así, siguió siendo socio del club, pese a que se le había dictado proceso judicial por esa causa que terminó por enviarlo a prisión? ¿Y no fue la gestión actual que lidera Jorge Ameal la que autorizó el reingreso del socio Di Zeo? ¿Acaso debe considerarse mera casualidad que el rebrote de la interna estalle a sólo un mes y medio de unas elecciones en las que el oficialismo, con supuesto apoyo del gobierno nacional, competirá contra un candidato al que el propio Macri apoya en afiches que se ven hoy por varias calles de Buenos Aires? Sí fue una feliz coincidencia que la decisión judicial contra los barras de Boca haya sido ayer casi simultánea con el dictado de procesamiento contra cuatro barras de River, acusados de “amenazas coactivas” contra Pezzotta, una causa que parecía olvidada por muchos, imantados por la marcha del equipo millonario en la B Nacional.
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Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES
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