Las cosas por su nombre





Sin necesidad de recurrir a muchos textos referidos al uso de ciertos vocablos que, por uso y costumbres, terminan convirtiéndose en lugar común, me permito opinar acerca del término “jubilado”. No es un calificativo identificatorio de las personas, es una condición administrativa que se adquiere cuando al cabo de un cierto tiempo de trabajo el “contratista” la otorga, con los beneficios correspondientes según las leyes. Por lo tanto, dicha persona seguirá llamándose como lo indica su documento de identidad sin otro aditamento. No es “el jubilado” el que se comporta de determinada forma en su sociedad, es el señor Fulano de Tal, DNI Nº…; o no hay necesidad de citarlo en la mayoría de los casos. De tanto repique en los medios, se termina asimilando el término, y no corresponde. Hasta lo consideraría una falta de respeto.

Del mismo modo traslado esta inquietud al término “abuelo/a” que se utiliza en referencia a las personas que transitan, aproximadamente, las sesenta décadas en adelante. Esa persona es abuela/abuelo para sus nietos, o acaso ni siquiera tenga nietos, pero no me parece que denote ni mayor respeto ni mayor afecto, es más, a veces suena peyorativo. Sí lo es tratar a esas personas de “señora” o “señor” o, si se lo conoce, por su nombre de pila. O su apellido. Esa es su identidad.

Las cosas por su nombre denotan respeto y ordenan una sociedad que, por momentos, es un aquelarre insoportable.

Faltaría que de ahora en adelante nos encontremos con un “Buenos días, don Covid. ¿Cómo anda?”.

Cordialmente,

Marta I. Verdenelli, docente

DNI 3.860.435

Neuquén


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