Las estrategias para burlar los controles
NEUQUEN- Nadie puede trasponer la puerta de un negocio sin quedar encerrado en el radio de acción de los invisibles sensores de seguridad. Si un desodorante -curiosamente los artículos de perfumería son los que más se roban en los hipermercados-, no pasó por las manos de la cajera, el sensor lo detecta y dispara el sonido delator de la chicharra: in fraganti en puerta.
Pero no todo es tan así. Los sistemas se activan cuando los sensores detectan las bandas magnéticas de las etiquetas -también denominadas «pegote»-, pero si no las detectan…
«Se han descubierto a mujeres con bolsos a los que les adosan una fina tela de metal, algo así como amianto u otra fusión, que anula las ondas de los sensores», comentó Rafael García, de Garbarino.
Otro punto son las estrategias de distracción que despliegan los ladrones para apoderarse de la mercadería. La planificación incluye la forma en cómo se encarará la situación si son descubiertos.
«Un hombre burló todos los controles y logró salir con una videofilmadora entre sus ropas. Lo vimos cuando ya estaba en la vereda. Con un empleado lo enfrentamos y sin ninguna resistencia nos entregó la filmadora. A esa altura ya estaba en el lugar la Policía, que lo detuvo», relató García.
Pero a los pocos minutos lo liberaron porque no había cargos que efectuarle, aun cuando el gerente de la casa efectuó la denuncia. Su acción se redujo, al fin, a un intento de robo. Cuando los efectivos lo detuvieron ni siquiera tenía en su poder la mercadería, ya la había devuelto.
Una de las maniobras más comunes es la que llevan a cabo los menores. Se juntan en dos o tres grupos y mientras unos distraen en un sector, otro distrae en otro y terminan confundiendo al personal. Hay distintos casos, unos tienen por objetivo apoderarse de determinada mercadería, otros en cambio toman cosas insignificantes y actuaron como para asumir el desafío de que son capaces de burlar los controles», dijo el directivo de un híper.
También los mayores actúan en grupo. Casi nunca es uno solo el que intenta llevarse algo sin pagar. Pueden ser una mujer y un niño, dos o tres mujeres o un matrimonio con chicos.
La táctica es detenerse frente a las estanterías y si el empleado se acerca para atenderlos, dicen que sólo están mirando. Al menor descuido del empleado, sacan el artículo del estante y lo esconden entre sus ropas o algún bolso.
NEUQUEN- Nadie puede trasponer la puerta de un negocio sin quedar encerrado en el radio de acción de los invisibles sensores de seguridad. Si un desodorante -curiosamente los artículos de perfumería son los que más se roban en los hipermercados-, no pasó por las manos de la cajera, el sensor lo detecta y dispara el sonido delator de la chicharra: in fraganti en puerta.
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