Las imperdibles Salinas del Gualicho
Una excursión para conocer los secretos de la producción del mineral. La gran novedad, el Museo de la Sal, con sus historias y leyendas.
Las Grutas
Las Salinas del Gualicho, ubicadas a 50 km al oeste de Las Grutas y a 72 metros por debajo del nivel del mar, siguen siendo uno de los paisajes “imperdibles” del destino. Es que a la maravilla de llegar a ese desierto blanco en el que el cielo se refleja desplegando colores increíbles, se suma la posibilidad de conocer de cerca los procesos que se utilizan para la producción del mineral. A fines del año pasado, además, se inauguró aquí el primer “Museo de la Sal” que existe en el país. El moderno espacio está ubicado antes de la zona en la que se encuentran los galpones en los que pueden apreciarse parte de los elementos que se utilizan durante la cosecha. Esta flamante incorporación les brindará una excelente excusa para regresar a los que ya visitaron la zona, más allá de aportar su cuota de información sobre el área a los se acerquen por primera vez.
Vanesa Miyar vanesamiyar@rionegro.com.ar
Justamente, la excursión (que se realiza partiendo desde Las Grutas a bordo de un minibús climatizado) empieza por la visita a este lugar. Se parte a las 17:30, para llegar cerca de las 18, porque las altas temperaturas que reinan en el salar obligan a proyectar los recorridos dentro de esa franja.
El museo fue bautizado Jorge Serafín Vieytes en honor al fundador de la firma Cosermín, que es la que cedió parte del espacio que posee dentro de la salina para el desarrollo de actividades turísticas. Esa empresa, al igual que otras que poseen su explotación en la zona, produce sal para uso industrial, y es la única que destina una parte para procesarla para el consumo humano. El edificio se creó remozando un galpón utilizado por los obreros. En él pueden verse fotos, datos acerca de los procesos y de las leyendas que rodean al lugar y muestras del producto madre, con explicaciones acerca de su composición para comprender cómo se obtiene el material. Al salir del edificio, comienza la visita a los espacios que resguardan las máquinas que antiguamente se utilizaban para cosechar. Luego, llega la mejor parte del paseo, porque los turistas podrán recorrer parte de esa inmensidad blanca, que muestra colores rosados en las zonas abiertas por los surcos. La experiencia cierra con un brindis, y puede incluir una cena con animación, en un parador ubicado poco antes del ingreso a Las Grutas.
Opciones y precios Son varias las empresas que efectúan visitas a la salina. En el caso de Tritón Turismo ofrece dos propuestas. Una, que se inicia a las 17:30 y culmina a las 22, incluye el traslado al lugar (con visita al museo incluida) y un brindis con champagne, al caer el sol. En este caso, el precio por persona es de $ 400 para los adultos y $ 300 para los menores. La otra alternativa contempla todo lo anterior pero cierra la experiencia con una cena con cordero patagónico en el refugio El Jaguel, con animación incluida. Esta opción culmina a la madrugada, y se cotiza $ 650 para los más grandes y $ 515 para los chicos. • Tritón Turismo es la firma que creó el Museo de la Sal. El espacio se puede visitar todos los días, de 18 a 22, sin necesidad de contratar ninguna excursión. La entrada para los residentes del balneario Las Grutas y de San Antonio es de $ 25, y $ 30 para el público en general. • Para contactarse con Tritón (tercera bajada de Las Grutas, en calle Jacobacci esquina Viedma) pueden llamar al (02934) 497736 o (02920) 15523892.
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