Las sidras de la región entraron en la carrera del fin de milenio
Tres firmas auténticamente regionales que producen sidras y derivados ya multiplicaron su producción pensando en el consumo de fin de año y en que no faltará con qué brindar a la medianoche. Los nuevos productos forman parte de la oferta y son cada vez más los que se tientan con sidras saborizadas o con productos refinados, aunque lo tradicional sigue estando primero. La competencia promete ser muy dura en un mercado donde lo que no abunda es la plata.
Podrá faltar cualquier cosa, pero no la bebida.
En este pensamiento coinciden los consumidores y también los empresarios sidreros que cada año se encargan de invadir hogares intentando convencer con calidad, con nuevos sabores y también con una estrategia de publicidad que tienta hasta al más pintado
Las mesas de fin de año, las de Navidad y Año Nuevo y tal vez hasta las de los que festejan la llegada de los reyes magos, tendrán otro color, diferente sabor y hasta un aroma diferente.
Hermosas botellas, pintorescas etiquetas y llamativas leyendas del fin de los mil novecientos, serán parte de los atractivos de las mesas, que tendrán detrás a poderosos empresarios y otros no tanto, que quieren vender sus bebidas.
El final de los años mil novecientos noventa y …, el cambio de los cuatro dígitos, la discusión sobre el milenio y cuanto se hable sobre el tema por estos días, sirven de excusa para atrapar a los consumidores que, según se dice, están dispuestos a resignar parte de las comidas de estas épocas, pero no a que les falten bebidas.
Esta carrera veloz hacia el 2000, donde todos quieren vender y tentar con lo suyo, encuentra a empresas regionales que buscan posicionarse en esta franja de comercialización anual. Una de ellas, de Regina, ya decidió – y lo hizo- cuadruplicar su producción de fresa fizz para satisfacer la demanda que el año pasado sobrepasó todos los cálculos. La otra, de Cipolletti, lanzó al mercado una nueva tentación: sidra con gusto a champagne, que este año hará su debut en las mesas, pero por ahora para poca gente.
Pero no faltará lo tradicional, la sidra que todos conocen y que en la región tiene a varias empresas que fabrican, desde Neuquén a Regina. Una de ellas, radicada en Stefenelli tiene entre sus cálculos entregar al mercado nada menos que 1,8 millones de cajas.
Todos piensan en alcanzar récord de ventas, aunque en los comercios de la región muchos son escépticos con lo que efectivamente la gente pueda comprar. En Río Negro aseguran que todo está ligado al pago de los salarios estatales y a esta altura del año nadie puede anticipar cómo llegará la provincia con los sueldos. El análisis es simple, pero concreto: nadie gastará lo que no tiene para comprar en las fiestas.
De todos modos, los supermercadistas aseguran que a esta altura del año recién se comienzan a mover las ventas y que es prematuro prever cómo será la performance.
Sostienen los comerciantes que los cálculos indican que habrá alrededor de un 50 por ciento más de ventas de productos de fin de año y si bien admiten que es pura teoría, creen que en el caso de las bebidas se venderá eso y tal vez un poco más. No es casual que algunos supermercados se hayan abastecido con el doble de lo que se compraron para las fiestas del año pasado.
A unos 20 días de las fiestas ya comenzaron las ventas, aunque por ahora sólo sea para ir probando y entrar en el clima festivo.
A todo esto hay que agregar que en las góndolas se presentan otros productos «especiales» que en cierto modo compiten con las sidras.
Un gerente de un supermercado de Roca explicó que a la hora del balance, siempre las sidras sacan amplísimas ventajas sobre otros productos, fundamentalmente por dos razones: precio y tradición. Sí hubo coincidencia entre los comerciantes consultados en que el producto de La Reginense, Fresa Fizz, tuvo especial aceptación entre los consumidores y no se aleja de la franja de precios competitivos a la hora de elegir la canasta navideña.
En las mismas marcas hay productos denominados «secundarios» y son los duraznos fizz, ananá fizz, limón fizz y clericó fizz, que están varios escalones más abajo en cuanto al consumo en la región y el país.
Tanto los fabricantes de sidras como los supermercadistas y mayoristas saben que ésta es una oportunidad casi única de «hacer una diferencia», porque todos coinciden en que podrá faltar cualquier cosa, pero no algo con qué brindar.
Mucho para elegir
La competencia promete ser feroz.
En los supermercados de la región hay por estos días, sin contar los vinos, no menos de 30 productos «especiales» que son nada más ni nada menos que competidores de las sidras y sus derivados.
Según las opiniones recogidas, la gente se volcó en las dos últimas temporadas, es decir en el 98 y 99 a productos saborizados y con pulpas de distintas frutas, lo que lógicamente fue en detrimento del consumo de las sidras.
Se puede elegir con gusto a durazno, frutilla, limón, ananá, clericó y muchos más.
Algunos son de origen nacional y otros importados, aunque los locales están en la mayoría de los casos un escalón por debajo en cuanto a los precios de los que vienen de otros países.
También hay una franja de bebidas que tienen costos más elevados y que no están al alcance de todos.
Calidad aprobada
Esta temporada no hay cuestionamientos a la calidad de la sidra.
El año pasado desde el gobierno nacional se objetó el porcentaje de manzana utilizado para su elaboración por varias marcas reconocidas. Si bien el producto era apto para el consumo, no respondía a las características que debía tener.
Un año después llegaron las sanciones para las «infractoras».
Nuevos controles permitieron establecer que esta temporada las sidras son genuinas y que responden a las exigencias del Código Alimentario Nacional.
Podrá faltar cualquier cosa, pero no la bebida.
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