Laura Dekker, la “estudiante rebelde”, hace historia
Por Fernando Heller
Si Julio Verne, el visionario novelista francés del siglo XIX, hubiese conocido en persona a Laura Dekker, posiblemente habría convertido a la adolescente holandesa, a punto de batir el récord mundial como la persona más joven en circunnavegar el globo en solitario con escalas, en un personaje de sus libros de aventuras casi imposibles.
Y es que la determinación y el arrojo que la joven de 16 años ha demostrado en estos dos últimos años al desafiar incluso a las autoridades educativas holandesas que querían prohibir sus viaje, está a punto de dar sus frutos: su velero “Guppy” entrará, según está previsto, en aguas de la isla caribeña de Sint-Maarten, territorio holandés de ultramar, mañana, sábado, a las 15:00 (hora local), las 20:00 hora europea (19:00 GMT).
Cuando entre en aguas de Sint-Maarten habrá completado la circunnavegación del globo en un año y un día, a los 16 años y 4 meses de edad, según informó por escrito a dpa Gerard van Erp, el manager de la joven navegante.
De acuerdo con la información que figura en su página web, Laura partió en su viaje oficial en solitario desde Sint-Maarten el 20 de enero de 2011 y está previsto que regrese a ese punto este sábado. De esta manera, la joven habría surcado 3 océanos del planeta navegando 27.000 millas naúticas, según su web.
La aventura empezó en agosto de 2010, cuando la joven, entonces de 14 años, zarpaba a bordo de “Guppy”, un velero de dos mástiles y 11,5 metros de eslora, de las aguas de Gibraltar para intentar arrebatar el anterior récord de navegación en solitario, establecido el 15 de mayo de 2010 por la australiana Jessica Watson, tres días antes de cumplir los 17 años. El matiz es que la australiana no hizo paradas, como Laura, que cumple sus 17 primaveras el próximo 20 de septiembre.
En un principio Laura tenía previsto navegar a su regreso desde Darwin, Australia, a través del Canal de Suez y el mar Mediterráneo para completar su circunnavegación en Gibraltar, según el último comunicado de prensa oficial. No obstante, debido a que el riesgo de encontrarse con piratas en el Océano Indico era muy grande, Laura decidió navegar en solitario sin paradas desde Darwin hasta Porth Elisabeth, en Sudáfrica (6.000 millas náuticas en 47 días) y cruzar el Atlántico por segunda vez en 14 meses.
A falta de pocas horas para que Laura, que tiene tres nacionalidades, la holandesa (su padre), la alemana (por su madre), y la neozelandesa (donde nació y cuyo pasaporte usa habitualmente), atraque en Sint-Maarten, la joven expresaba en su blog la emoción de verse ya casi coronada por los laureles del éxito.
“Me resulta una sensación extraña el pensar que aquello con lo que llevo soñando desde que tenía 8 años se haya hecho realidad y que ahora ya sea casi cosa pasada”, comentaba en una de las últimas entradas de su bitácora digital de a bordo, a mediados de esta semana.
Como suele ser habitual, Laura ya tiene quien inmortalice sus aventuras en el cine. El director estadounidense Jillian Schlesinger realizará en colaboración con la productora holandesa Qua Media un documental sobre la hazaña. Además, ya tiene libro. Se titula “Mi narración” (Mijn Verhaal). Su página web ( www.lauradekker.nl) es, además de una fuente de información sobre su viaje, un portal que no desaprovecha la ocasión para hacer “márketing” de la joven.
Casi nada fue fácil para la joven navegante. Desde que anunció que iba a emprender la travesía, los obstáculos se le acumularon. En primer lugar, después de que un juzgado de menores de Utrecht, en el cento de Holanda, bloqueara sus planes por considerarlos un peligro para su integridad. Por eso retiró parcialmente la custodia a su padre, Dick Dekkers, que había autorizado el periplo.
No obstante, un tribunal local revocó la decisión y autorizó el viaje, después de considerar que la joven estaba preparada para intentar la hazaña, tras un largo año de preparación y dejó la decisión final a sus padres (divorciados), que le dieron su visto bueno.
Otro punto controvertido fueron los estudios: ella prometió que no los abandonaría, pero cuando uno navega en medio del fuerte oleaje del Atlántico y del Indico no parece fácil concentrarse en sacarse el bachillerato.
A punto de acariciar su sueño, Laura dispara en su blog usando duras palabras contras las autoridades educativas de Holanda, que incluso hace unos días convocaron a su padre al considerar que su hija no estaba haciendo lo suficiente por sus estudios. “Si tengo un día de navegación tranquilo y por la noche no duermo, entonces abro un libro”, aseguraba en otro comentario de su blog.
“En estos momentos, que casi he dado la vuelta al mundo, que he atracado en puertos difíciles, que he sorteado peligrosos arrecifes y aguantado las tormentas más duras, con la plena responsabilidad por mi propia seguridad y la de ‘Guppy’, debo decir que las autoridades holandesas no me han tratado correctamente”, asegura en la entrada de su blog de este miércoles.
La consecuencia de su enfado posiblemente tendrá efectos directos. Laura no está cómoda con la nacionalidad holandesa. Su primera gesto simbólico se produjo el pasado día 11, cuando decidió arriar la bandera tricolor (roja, blanca y azul) de su velero. La segunda acción, mucho más trascendente, podría desembocar en su renuncia a esa nacionalidad, según advirtió en su blog.
dpa
Si Julio Verne, el visionario novelista francés del siglo XIX, hubiese conocido en persona a Laura Dekker, posiblemente habría convertido a la adolescente holandesa, a punto de batir el récord mundial como la persona más joven en circunnavegar el globo en solitario con escalas, en un personaje de sus libros de aventuras casi imposibles.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios