“Liliana Montes Le Fort, defensora del patrimonio”

Redacción

Por Redacción

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En reiteradas oportunidades he escrito sobre la defensa del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Neuquén. Su valor histórico me lleva a reflexionar acerca de las personas que lucharon siempre en su resguardo. Me refiero en este caso a Liliana Montes Le Fort, arquitecta especializada en construcción de espacios de salud, artista plástica y poeta.

Liliana falleció hace pocos días, en junio, después de luchar con una cruel enfermedad.

Había nacido en Santiago de Chile y en 1947 se radicó en Argentina. Primero vivió en Buenos Aires, luego en Tucumán y, finalmente, concluyó sus estudios secundarios en Capital Federal. Obtuvo el título de arquitecta en 1967 (UBA) y se dedicó a la especialidad de arquitectura hospitalaria, además de dedicarse al dibujo y la pintura. Es imposible resumir su extensa obra.

En 1968 le ofrecieron un cargo importante en Viedma: directora de Arquitectura Hospitalaria para todo Río Negro. En 1970 vino, junto a su familia, a Neuquén. Vivió en Argelia, México, pero optó por nuestra ciudad, donde crió a sus tres hijos.

A lo largo de su vida obtuvo becas en el exterior para especializarse en arquitectura hospitalaria, una rama en la que trabajó mucho. Expuso sus cuadros en importantes museos de México, España y Estados Unidos.

Con la democracia volvió a Neuquén. Dejó su trabajo como arquitecta de hospitales y como delegada nacional se abocó a la defensa del patrimonio edilicio de la ciudad. En 1985 se desempeñó en la cátedra de Historia del Arte en la Escuela provincial de Bellas Artes. Posteriormente, en 1997, inició una investigación en la Universidad Nacional del Comahue sobre arquitectura de Neuquén junto a un equipo de historiadores sociales. Entre sus muchos logros, participó de la publicación del primer libro de catastro de edificios históricos y estuvo al frente del proyecto Creer, a través del cual se pintaron diferentes espacios de la ciudad.

Entre sus proyectos actuales estaba la construcción de un mural que retratara la vida y obra de Gregorio Álvarez, que estaba previsto que se realizara en el patio de ingreso de la flamante casa museo del doctor neuquino.

Escribió libros sobre la arquitectura de la ciudad, trabajó en tratar de llevar la cultura a los barrios y defendió la imagen del Parque Central cuando en los 80 intentaron edificarlo.

Liliana, desde donde estés, te rindo este humilde homenaje, en el que te recuerdo que continuaremos con la tarea que vos comenzaste y que fue dando frutos a lo largo del tiempo. La torre Talero por ejemplo, nuestros reclamos se hicieron oír y ya está por comenzar su restauración; el edificio de la U9 como lugar de recreación, espacio verde y preservación de parte de sus instalaciones; la Fraternidad, en la primera cuadra de la calle Brown, que encierra en sus paredes la historia ferroviaria del siglo XX; la jabonería de los Rosa (¿estos últimos no podrían ser usados como espacios culturales?), entre tantos otros. Estos son ejemplos para imaginar que aquella colosal obra comenzada por vos hoy la continuamos los que nos sentimos herederos del hacer, pensar y sentir de nuestros ancestros, que escribieron la historia en una tierra de paisaje desértico, en donde las fuertes ráfagas de viento no les impidieron visualizar la futura grandeza que iba a tener el Neuquén de hoy.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

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