Lo condenaron a perpetua por quemar vivo a su hijo

Un hombre que tenía una mala relación con su hijo pensó que éste tenía sida y lo quemó vivo. Sin embargo, después se supo que quien portaba el virus del HIV era la nieta del agresor.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (Télam).- La Justicia de La Matanza condenó ayer a prisión perpetua a un hombre de 56 años que mató a su hijo de 24 rociándolo con nafta y prendiéndolo fuego al recriminarle haberse contagiado sida, cuando en realidad, quien había contraído el virus era su nieta de ocho años, informaron fuentes judiciales.

Por el hecho, ocurrido en diciembre de 2002 en la localidad bonaerense de Rafael Castillo, el Tribunal Oral Criminal (TOC) 4 de La Matanza condenó a Juan José Tabarez a la pena de prisión perpetua al considerarlo culpable del homicidio calificado por el vínculo de su hijo Juan Domingo.

La pena coincidió con la pedida durante su alegato por el fiscal Javier Mario González. La defensora oficial de Tabarez, Laura Bednard, en cambio, había solicitado la absolución.

Los jueces Jorge Multedo, Gerardo Gayol y Franco Fiumara dieron por acreditado que el 19 de diciembre de 2002, en una vivienda situada en Lafayate 2.706 de Rafael Castillo, partido de La Matanza, entre padre e hijo se inició una discusión que terminó en un asesinato.

Fuentes judiciales contaron que todo comenzó cuando Juan José Tabarez descubrió entre las pertenencias de su hijo unas recetas de medicamentos para el tratamiento contra el VIH. Durante el debate se estableció que la relación entre ambos estaba desgastada y surgían permanentes roces y peleas porque el padre tenía catalogado al hijo como «un vago», según indicaron los testimonios.

El hallazgo de las recetas de las drogas para el VIH fue el detonante de una violenta discusión porque Juan José Tabarez pensó que su hijo había contraído el virus. En un determinado momento, según la pesquisa, el padre tomó un bidón con nafta, roció a su hijo que estaba sentado en la cama y lo prendió fuego.

La víctima, envuelta en llamas, logró huir de la casa, saltó un paredón y se zambulló a una zanja con agua para apagar el fuego. Co gravísimas quemaduras en su cuerpo, Juan Domingo Tabarez llegó caminando hasta la casa de vecinos que lo auxiliaron y lo trasladaron al hospital Paroissien y luego a la Clínica del Buen Pastor, donde murió cuatro días después.

Su padre, en tanto, huyó del lugar y fue apresado días después, tras lo cual quedó procesado por el delito de homicidio agravado por el vínculo.

El caso fue instruido por el fiscal Gustavo Banco, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de La Matanza, quien elevó la causa al juicio.

Voceros tribunalicios aseguraron que durante el debate quedó acreditado que los remedios para el tratamiento contra el sida y que desencadenaron el crimen no eran para la víctima, sino para

su hija de ocho años, es decir, la nieta del asesino.

Incluso, durante el juicio, varios testigos declararon que el padre de la nena no era portador de VIH, lo que nunca fue probado porque ni en la instrucción ni en la etapa suplementaria se le hizo un análisis a la víctima para constatarlo.


BUENOS AIRES (Télam).- La Justicia de La Matanza condenó ayer a prisión perpetua a un hombre de 56 años que mató a su hijo de 24 rociándolo con nafta y prendiéndolo fuego al recriminarle haberse contagiado sida, cuando en realidad, quien había contraído el virus era su nieta de ocho años, informaron fuentes judiciales.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar