Lo mejor del punk de todos los tiempos

Attaque 77 tocará por segunda vez en el festival de Zanon

NEUQUEN (AN).- Tiene un crédito innegable: el punk argentino fue más después de Attaque 77. No llenó un espacio, como tantas otras bandas que consecutivamente se suceden en el éxito momentáneo y luego mueren en repeticiones eternas de «aquel viejo hit». Es cierto: en un principio, lo tuvieron. «Hacelo por mí» fue casi un himno adolescente del desamor. Una generación creció cantándolo a los saltos; elemental en sus sentimientos y excitada en sus manifestaciones. Pero la dinámica de su crecimiento musical la llevó más allá.

Hoy, en los playones de la ex Zanon (FASINPAT), los portones de la fábrica recuperada se abrirán pasadas las 19 para que Attaque 77 vuelva a tocar en Neuquén. En esta oportunidad se cobrará una entrada de 10 pesos, que se podrá adquirir en el lugar, momentos previos al recital. Como es costumbre en el escenario ubicado en las instalaciones de la fábrica, la seguridad será intensa y estará a cargo de los obreros. Además del doble cacheo, la organización no permitirá que los asistentes ingresen con bebidas alcohólicas, elementos contundentes o cintos con hebillas grandes.

Según se informó, Attaque repasará su historia, desde «Dulce Navidad» y «El cielo puede esperar» -sus dos primeros discos- hasta «Anti-humano», grabado en el 2003.

Cuando esta banda llegaba a mediados de la década del 90, todo hacía pensar que sería un grupo más entre tantos, pero no. No quedó todo en un hit. Supieron reinventarse. Tomaron influencias de sus ídolos, pero también de la sociedad. Quizás ese es el gran mérito de Attaque: comprender que no se es grande sólo con talento; actitud que, sin la cuota de humildad justa, tiene efectos no deseados en el público: conduce irremediablemente por un camino que se inicia en la admiración, pero que termina en el rechazo.

La banda emblema del punk argentino lo comprendió a la perfección. Siguió en su línea crítica y, a la primera influencia de Ramones sumó todo lo que se puso por delante. Sin perder la potencia del punk, no dejaron pasar la oportunidad de sumar. Grabaron un tributo a Sumo, tocaron reggae y, en 1999, lanzaron «Otras Canciones»,

quizás el trabajo que terminó de convencer al público «no fanático». Versiones de «No me arrepiento de este amor», de la bailantera Gilda; «Un poco de respeto», de la banda pop de los 80, Erasure; y «La colina de la vida», un emblema de León Gieco, hicieron que el público en general se abriera a Attaque. Ampliaron el espectro del punk. Entonces, el disco en vivo «Trapos», una cuenta pendiente desde hacía tiempo, fue como un relanzamiento de la banda, más prolija y trabajada. Una nueva versión de «Hacelo por mí» fue el corte de difusión del recital grabado el 21 y el 28 de abril del 2001 en Obras Sanitarias.

Attaque escucha a la sociedad. Refleja su estado, toma sus gritos y los transforma en fuerza creadora. El punk del grupo, a estas alturas, es un mensaje crítico con licencias para también cantarle a las musas clásicas. No es casual que este fin de semana se presente por segunda vez en la ex Zanon. La banda cree fervientemente en lo que en ese predio del parque industrial de Neuquén se está gestando.


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