Los Birabent, una familia canción

Moris y Antonio hablaron con “Río Negro” del disco que los unió.

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“Familia canción”, un disco de dos

Mauricio (Moris) y Antonio, por primera y única vez, aseguran, exponen y resumen en “Familia canción”, las miradas de dos generaciones y su pasión compartida por la música. Encuentro de dos cantores y también de un padre que ya es abuelo y un hijo que acaba de ser padre. El trabajo comenzó en casa de Moris -tocando la guitarra y leyendo las primeras letras- fluido, natural, sanguíneo y con la complejidad que puede tener que ambos se sienten a componer canciones de cero. Este disco-abrazo fue producido y tocado por Antonio y Víctor Volpi, Facundo Rodríguez lo mezcló y masterizó, y Juan Pita, Mauro Scaparro, Lolo Micucci y Pablo Volpi aportaron los demás instrumentos. Moris y Antonio lo presentan finalmente el 17 de septiembre, abriendo una gira nacional que seguramente los traerá a Patagonia. Mientras “Río Negro” esperaba la hora del encuentro con Moris y Antonio, en un viejo bar de San Telmo, observaba las reacciones de ambos durante la entrevista que realizaban para otro medio gráfico; las miradas respetuosas y atentas de uno a otro mientras respondían cada cual a su tiempo. Una muestra de la consideración que se tienen. Antonio: –El disco posee algo de lo que decís, somos dos personas que se conocen mucho, que hacen lo mismo. Los dos tenemos una noción clara de lo que el otro ha hecho. Más allá de nuestra relación, hemos desarrollado nuestra vida musical y siempre respetándonos. No solamente somos padre e hijo, sino que compartimos la profesión, el oficio y la pasión. Así que la experiencia de “Familia canción” está basada en eso, en la música, en las canciones, en una manera de escribir, es producto ese mundo compartido. Mauricio: –Aparte, estamos dispuestos a escucharnos, yo lo que Antonio dice, que a veces me sorprende porque no expresa exactamente lo que espero que diga. O yo salgo por otro lado que lo sorprende por la misma razón. Hay un cierto factor sorpresa interesante. No tenemos estudiado todo lo que vamos a decir, ni todas las reacciones son sabidas… –Por eso cuando dijiste Antonio, que se conocían mucho, hice un gesto pensando que siempre sorprenden las cosas que hacen los hijos y a ellos les ocurre otro tanto con nosotros, particularmente cuando se ha ido de casa. Antonio: –Es que padre e hijo son dos mundos también. Cada uno tiene su manera, su forma de ver, de repente hay cuestiones en las que estamos muy alejados, pero es normal. Nada problemático. Lo extraño sería que uno concordara con otra persona, en todo. Sería rarísimo, ni siquiera musicalmente. Hay cosas que nos identifican relacionadas con un modo de componer, que en el disco está bien reflejado. Si papá hubiera llevado adelante el compacto, habría sido otra historia. Yo solo no lo hubiera hecho y él en soledad, tampoco. Somos dos, bueno, formas con mucho que ver entre sí, pero también cada uno tiene su motivación particular. “Familia canción” expone la cercanía y la lejanía de dos personas. Mauricio: –En ese aspecto, lo he dejado a Antonio que siga adelante con la producción y los arreglos. Si me hubiera metido ahí, tal vez habríamos diferido en ciertos puntos de vista. Dicen que dos marineros hunden el barco y preferí que él llevara adelante la producción. Y estoy muy conforme con cómo quedó el disco y hemos tenido una buena respuesta de la crítica, del público, todas han sido reacciones, palabras buenas. –Bello momento el de recibir la propuesta de tu hijo, unirte a él y generar algo juntos… Mauricio: –Y muy nuevo. Diferente porque nunca antes lo habíamos hecho. Antonio tenía sus canciones, yo las mías. Él hacía su vida musical, yo la mía. Así que en el estudio fue bastante lindo y en el espectáculo que estamos presentando, muy bueno. En un momento, él canta dos o tres canciones suyas y yo me voy a un costado del escenario, me siento y escucho. Estoy un poco afuera, como público, y lo mismo le pasa a él cuando canto. Así que compartimos un recital que nunca hemos experimentado, porque cuando Antonio hace sus temas en sus conciertos canta desde que entra hasta que se va. Acá él canta tres, yo dos, hacemos una juntos, nos alternamos mucho. Es una experiencia nueva. Yo lo veo y lo recuerdo cuando tenía diez años, que ha pasado tanto tiempo… –Se ha movido mucho, es un trotamundos que ha incursionado en el cine, en la televisión, como actor. Mauricio: –E imagino que ve que me he movido bastante también. Así que es una circunstancia linda, para el público también, vernos. No hay muchos casos como el nuestro, no es común que padre e hijo se unan así para hacer un disco. Hay que congeniar la elección de los temas, cómo se empiezan, cómo se arreglan, cómo se terminan. Hay cuestiones que me sorprendieron, finales, por ejemplo. –¿Que te enseñaron? Mauricio: –Sí, ¿por qué no? He aprendido que hay otra manera de hacer las cosas aparte de la mía. –Hace poco estuve aquí cerca en casa de los padres de Lito Vitale, con él y Juan Baglietto. Cuándo les pregunté acerca de tocar con sus hijos, cosa que hacen ahora, los ojos les cambiaron de brillo, emocionados. Antonio: –Esto nosotros ya lo habíamos hecho, no de una manera tan contundente como en un compacto entero. Yo he tocado la guitarra con él, he sido parte de su banda. Él cantó invitado en un concierto mío y viceversa. Pero fue algo puntual, una canción, dos. Ahora, lo extraordinario es que estamos en un lugar de pares haciendo música. Mauricio: –Componiendo juntos. Antonio: –Firmando un disco juntos. Sin duda es algo distinto a todo lo anterior. Para grabar así hay que tener, la verdad, paciencia y saber que todo –a veces– da una vuelta pero termina yendo al sitio correcto. Yo trabajé mucho con Víctor Volpi. Es importante nombrarlo porque fue un socio indispensable. Sin él no se hubiera grabado tampoco. Fue la tercera pata del proyecto. Aportó un montón de arreglos, musicalidad, supo ser paciente para cambiar cosas. Ofició un poco de intermediario entre nosotros dos. Es un disco extraordinario, no encuentro otra palabra mejor, porque no se da comúnmente. Es una mezcla muy curiosa. Mauricio: –Es la unión de dos generaciones. Antonio: –Que se dedican a lo mismo. Mauricio: –Y no siempre tienen puntos de vista parecidos. Aunque no tiene por qué serlo, hoy pensaba en eso. Como esa gente que dice: porque es el hijo, debería pensar igual. No tiene nada que ver. El hijo de Leopoldo Lugones fue torturador y el padre, poeta. El de Sinatra también cantaba pero nunca llegó a hacer la carrera de Frank. La idea de Antonio de juntarnos, ha sido súper interesante. Yo hacía tiempo que no grababa (quince años) y de alguna forma me llevó de vuelta al disco. Creo que este trabajo va a tener una proyección en el tiempo. Él está en una época de su vida con una energía fuerte, acaba de tener un hijo (el primero, Oliverio) que tiene ocho meses; pasando el mismo buen momento que yo, cuando él tenía igual tiempo de vida. Para mí también porque soy abuelo. Antonio: –No estamos en lugares fijos, sino todo el tiempo en movimiento. Hay vida, hay aciertos y errores y lo que nos rodea es un caos. Yo, a veces peleo contra eso, pero no hay manera. Hay dolor, hay sufrimiento, pero también mucha nobleza y dentro de esas aguas nos manejamos. Aprendemos a no naufragar.

Eduardo Rouillet

Moris y Antonio Birabent: padre e hijo, respeto y comprensión.


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