Los desaparecidos que nadie reclamó en Bariloche

Oscar Escobar aseguró ayer que al menos hay otros dos más en Bariloche, además de Juan Herman. Ambos eran del norte, de condición humilde . Dijo que Néstor Castelli y Fernando Zarraga estuvieron en la sala de tortura en el batallón.



“Juan Herman no fue el único desaparecido de Bariloche: Maras era del norte argentino, de una familia humilde, jefe de la estación de Comallo y desapareció; lo mismo ocurrió con el maestro de Las Bayas, cerca de Bariloche, que era de Tucumán y nadie reclamó por ellos”, señaló en la jornada de este martes 30, Oscar Escobar, el último testimonio en el juicio por los crímenes ocurridos durante la dictadura.

La revelación ocurrió al término de su testimonio en el sexto juicio, en el que están acusados 7 militares y un gendarme.

Escobar detalló ante los jueces lo que pocos sobrevivientes en los tramos de la causa “La Escuelita” han podido hacer. Reveló que el general Néstor Castelli y el teniente coronel Fernando Zárraga estuvieron presentes durante su tortura en el centro clandestino.

Los interrogatorios eran a los golpes, trompadas, con “vejaciones y sadismo”, describió.

Tres hombres de civil lo secuestraron en la calle, a la salida de la municipalidad el 8 de octubre de 1976 y lo llevaron al Batallón, o Escuela militar de Montaña en 1976. Lo depositaron en un lugar cercano a una caballeriza, y al menos en dos oportunidades lo sacaron para golpearlo.

El juicio La Escuelita VI se desarrolla en la sede de Amuc en Neuquén. Los acusados declaran por videoconferencia. Foto Yami Regules

Dijo que en presencia de Castelli y de Zárraga, con otros jerarcas como Ortichelli y Rito Burgoa mientras alguien, siempre de atrás, lo golpeaba hasta el desmayo.

Escobar tuvo otras dos detenciones, una de ellas en la comisaría provincial en el centro cívico, al cabo de las cuales se fue del país “para conservar la vida” .

Era peronista, habia ganado por concurso el cargo de jefe de compras en la comuna y la intervención municipal buscaba su renuncia, según se lo dejaron en claro desde que asumieron los interventores.

Recordó, al igual que lo hizo otra testigo en las primeras jornadas de este juicio, que fue el general Néstor Castelli el que ponderó el golpe en las escalinatas de la municipalidad. “Dijo que venían a imponer el orden, que era una situación momentánea, que la democracia iba a volver pero que tenían que corregir cosas; lo que nunca hicieron, porque ahí comenzó una persecución implacable”, destacó.

Desde San Martín de los Andes Graciela Vicente recordó que durante el cautiverio en Gendarmería, fueron sacadas del escuadrón de San Martín de los Andes y llevadas en un camión de Gendarmería a Junín con Luján Gómez y Eduardo Ubaldini a un lugar donde fueron esposados a camastros y vendados.

“Querían que les dijera que mis amigos eran subversivos, y con eso me liberaban. Me sacaron fotos de frente y perfil, como si fuera una delincuente; aunque para ellos lo era”, recriminó.


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