Así es «la cocina en movimiento» del chef roquense Julio Guth, desde el Alto Valle al resto del país
Con más de dos décadas de trayectoria en gastronomía, el profesional rionegrino construyó un recorrido que fue desde hoteles y caterings hasta un formato itinerante donde combina cocina, vino, relato e identidad regional.
Hay trayectorias que no se explican por un único lugar, sino por el movimiento. En el caso de Julio Guth, oriundo de General Roca, la cocina fue tomando distintas formas a lo largo de los años hasta convertirse en una propuesta flexible, ligada al territorio y a la experiencia.

Formado en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), desarrolló gran parte de su carrera en Buenos Aires, donde trabajó durante más de veinte años en caterings y hoteles, especializándose tanto en el servicio como en el diseño de menús y maridajes.
“Aunque trabajé muchos años en Buenos Aires, siempre hubo algo del Alto Valle que siguió presente en mi manera de cocinar y de pensar los productos”, señala.
Su recorrido profesional lo llevó cada año al sur. En Villa La Angostura comenzó como pasante en una hostería boutique y con el tiempo llegó a desempeñarse como chef ejecutivo, función que ocupó durante más de una década.

“En Patagonia aprendí otra relación con los tiempos y con el producto. Hay una cocina más conectada con el entorno y eso modifica completamente la experiencia”, cuenta Julio Guth.
Durante esos años, el contacto cotidiano con productores regionales, pescados de la zona, frutas finas, ahumados y vinos patagónicos terminó de consolidar una mirada gastronómica muy vinculada al origen de los ingredientes y al trabajo artesanal.
“Siempre me interesó entender de dónde viene cada producto y quién está detrás. La gastronomía también tiene que contar esas historias”, afirma.
Me interesa una cocina menos rígida y más vinculada al encuentro. Cada lugar tiene un ritmo distinto, una energía distinta y también productos que merecen ser contados.
Julio Guth, chef

Lejos de buscar un restaurante propio como meta definitiva, Guth fue inclinándose hacia un formato más dinámico. Junto a la periodista Andrea Albertano creó Juan Delicias (@juan_delicias_wine_ok), un proyecto itinerante que combina gastronomía, vino y producción de contenidos culturales en distintos escenarios del país.
La propuesta incluye pop ups, experiencias gastronómicas y encuentros en bodegas, vinotecas y espacios culturales, donde cada menú se adapta al contexto y al producto disponible. En muchos casos, los eventos también incorporan productores regionales y etiquetas de distintas zonas vitivinícolas argentinas.

“Me interesa una cocina menos rígida y más vinculada al encuentro. Cada lugar tiene un ritmo distinto, una energía distinta y también productos que merecen ser contados”, sostiene.
Su formación también incorporó el universo del vino, con estudios en el CAVE (Centro Argentino de Vinos y Espirituosas), algo que atraviesa buena parte de su trabajo actual en torno al maridaje y la construcción de experiencias gastronómicas.
Además de la práctica culinaria, Guth mantiene interés por la comunicación gastronómica y el desarrollo de contenidos vinculados al sector. Actualmente participa en colaboraciones para medios especializados y además produce recetas, consejos y contenidos para su propio espacio Juan Delicias Magazine.
Hoy, entre viajes, cocinas móviles y eventos, el chef rionegrino sigue apostando a una idea de gastronomía ligada al movimiento y a la identidad.
“Me gusta que cada experiencia tenga algo del lugar donde sucede. Que la comida dialogue con el paisaje, con el vino y con las personas”, resume.

Hay trayectorias que no se explican por un único lugar, sino por el movimiento. En el caso de Julio Guth, oriundo de General Roca, la cocina fue tomando distintas formas a lo largo de los años hasta convertirse en una propuesta flexible, ligada al territorio y a la experiencia.
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