Los especialistas que cambian lineas de alta tensión sin parar las operaciones

Se trata de una firma local, formada por exempleados de Agua y Energía de la Nación. Por sus características han prestado servicios hasta en Kuwait.



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Jorge y Sergio confían en que la actividad continuará creciendo y sumando nuevos desafíos. (Foto: juan thomes )

Jorge Villablanca y Sergio Amado entraron a trabajar en Agua y Energía de la Nación en 1980 y casi de inmediato se integraron a la Gerencia Comahue, que hacía el mantenimiento en la zona del sistema interconectado nacional, líneas eléctricas que hoy manejan el EPEN en Neuquén y Transcomahue en Río Negro.

En 1993, durante las privatizaciones del menemismo, la empresa fue vendida y ambos, como tantos otros trabajadores, cobraron una indemnización y se quedaron sin fuente laboral. “Siempre fuimos muy apasionados de nuestro trabajo y de repente nos encontramos preguntándonos cómo íbamos a seguir. Fue un momento duro, pero con mucho esfuerzo pudimos salir adelante”, comenta Villablanca.

Después de conformar una cooperativa, probar con la construcción de líneas y migrar hacia el mantenimiento, comenzaron a salir algunos trabajos para la industria petrolera. “En 2003 Medanito, con la cual ya habíamos trabajado, se interesa nuevamente por nosotros pero nos pide armar una SRL. Fue así que al año siguiente nos largamos con Power Line Services, de la que somos socios”, explica Amado.

Básicamente ofrecen un servicio en el cual no hay mucha competencia en la región, que consiste en el mantenimiento de líneas y equipamiento eléctrico sin cortar la tensión. Con un equipamiento especial se elevan las fases de 33.000 volts, se separan los cables, la máquina corta el pedazo de poste dañado y se coloca el nuevo.

“Es un equipo que armamos y es único en el país. A las petroleras les conviene mucho porque no dejan de producir en ningún momento mientras hacemos el mantenimiento. Hoy trabajamos con las principales operadoras de la Cuenca Neuquina”, precisaron. Justamente están por terminar un trabajo de cambio de 100 postes en el yacimiento El Corcovo, de Pluspetrol.

Luego de alquilar mucho tiempo en Neuquén, la empresa tiene su base propia en el Parque Industrial de Cipolletti y oficinas en Cinco Saltos. Pero la mayoría del personal, que hoy asciende a 15 personas, se encuentra siempre en alguno de los yacimientos, tanto en Neuquén como en Río Negro, La Pampa o Mendoza.

Recientemente adquirieron un equipo para trabajar en 24 metros de altura, y tienen otros seis con los que operan en 13 y 15 metros.

“Tenemos un equipo telescópico para trabajos específicos donde no llegan los equipos convencionales, andamios y escaleras para operar con alta tensión. Fuimos creciendo sobre seguro, siempre reinvirtiendo las ganancias y por eso hoy somos una empresa sana financieramente”, indicaron.

Sobre la actualidad del sector los dos socios fueron optimistas. Destacaron que “con un barril de petróleo cerca de los 60 dólares a todos les cierra el negocio” y apuntaron que “hoy trabajan 5 mil personas pero ya se proyectan 20.000 puestos de trabajo, por lo que el gran desafío será la construcción de la infraestructura necesaria para ese crecimiento”.

Energía Mundo pyme

Un trabajo en el que la seguridad es el primer paso en cada tarea

Cuando se quedaron sin trabajo luego de la privatización de Agua y Energía, Jorge Villablanca y Sergio Amado formaron una cooperativa con otros ex trabajadores. Con el paso del tiempo fueron quedando pocos, pero la cooperativa sigue en funcionamiento y hoy trabaja en conjunto con Power Line Services, la SRL que fundaron para trabajar en el mantenimiento de líneas en yacimientos petroleros.

“Con la cooperativa hacemos ensayos dieléctricos de elementos de seguridad. Comprobamos que un guante o una pértiga, elementos que los operarios usan a diario en trabajos con tensión, estén en condiciones, sometiéndolos a pruebas de hasta 100 mil volts”, explicaron.

Amado es de Cinco Saltos y tiene 58 años. Jorge es de Cipolletti y tiene 57. Después del secundario se dedicaron siempre al trabajo con tensión. Una tarea de riesgo, en altura, pero que no cambian por nada. “Siempre decimos que el que nace liniero muere liniero”, afirman orgullosos.

“Acá equivocarse no es una opción. Un accidente significa una lesión grave o la pérdida de la vida, por eso seguimos un protocolo muy estricto. Nadie sale solo a trabajar, siempre van dos y el que está arriba escucha al que está abajo, que es una especie de director técnico”, cuenta Jorge.

La capacidad técnica demostrada los llevó a trabajar en Kuwait. “Viajamos para armar un equipo que hiciera lo mismo que hacemos acá. En tres meses lo pudimos lograr y si bien la operación duró doce años no volvimos a ir, aunque quedamos vinculados al proyecto”, contó Sergio.


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