Los loros han colonizado Picún Leufú

Las ruidosas aves se han convertido en un dolor de cabeza para los productores del valle del arroyo Picún Leufú. Como no hay depredadores que los exterminen, se han ido multiplicando.



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Luis García

NEUQUÉN (AN).- Una colonia de loros relativamente nueva, en cantidad comenzó a ser notable desde hace un par de años, se ha tornado en un dolor de cabeza para los productores del valle del arroyo Picún Leufú aunque no se realizó un estudio sobre los efectos que produce en los cultivos.

“Hemos visto que se dividen en dos, una parte de los loros hace de campana y la otra parte se dedica a comer los choclos, los deschalan con las patas y comen los granos, después, los que hacían de campana son los que comen y los que ya comieron se ganan en la parte más alta de los álamos y avisan si aparece algún peligro”, contó un chacarero que sumó a estas aves a la lista de problemas que atraviesan, encabezada por la ausencia de agua durante el verano.

Según contaron otros productores, la colonia de loros es longeva, es decir que comenzó con una pequeña dotación y luego se fue ampliando, pero no porque vinieron loros de otros lados sino que nacieron allí, en las laderas del arroyo que quedan al descubierto en el estío. Adujeron también que en las laderas del arroyo, cuando se seca, hacen los nidos que son profundos y que, salvo alguna serpiente que le come los huevos, no tiene predadores naturales.

Una de las razones que el sentido común de los productores se inscribe en las causas del crecimiento de la colonia es que no se utilizan plaguicidas para la producción, ya que se trata de zona ganada al desierto con un clima templado en verano y frío en el invierno, el mejor freno al crecimiento de plagas para la agricultura de sostenimiento familiar, pero no para estas aves.

De acuerdo a la descripción de los productores que riegan sus cultivos de maíz y de pasturas con agua del río Limay que llega a sus tierras por el canal La Picacita, los loros se mueven en bandadas y operan en los cultivos en forma coordinada.

Los años que no hay tantos choclos, por alguna helada de fin de primavera, se las arreglan para sobrevivir con otra alimentación. Los productores han tenido años malos y contrariamente a lo que se supone, no disminuye la colonia de loros sino que se mantiene o incrementa.

Cuando el fotógrafo de este diario solicitó ir a tomar fotografías de la colonia que estaba, sobre los álamos que circundan al canal La Picacita, el ensordecedor ruido que producían las aves impedía que en la superficie se pudiera mantener una charla entre dos personas con decibeles normales. Fue necesario que el cronista ingresara al vehículo junto al productor, cerrar las ventanillas, para poder mantener la charla a un nivel audible.

En la Norpatagonia hay dos grandes colonias de loros barranqueros. Una se sitúa en Tricao Malal, en el norte neuquino, justamente el topónimo del nombre de ese asentamiento urbano significa corral de loros, y es allí donde se realiza un festejo en honor a las aves.

La otra colonia se ubica en las barrancas de la desembocadura del río Negro en la costa marítima donde se realizaron estudios y se estima que hay unos 180.000 ejemplares que constituyen la colonia de loros barranqueros más grande del mundo.

Estas aves tal vez han elegido la zona porque la producción se realiza sin la utilización de plaguicidas y no tienen enemigos naturales.


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