Nación busca contener los precios del gas domiciliario con una subasta

La devaluación del peso trastocó todos los esquemas y fuerza al gobierno a aplicar cambios para evitar un tarifazo a los usuarios. El achique en los subsidios amenaza con bajar la producción. 



La subasta de gas para distribución de hoy marcará una referencia para todo el año.

En política la analogía de la sábana corta es más que frecuente y remite a las situaciones en las que las políticas del Estado se encuentran con limitaciones en las que al correr hacia uno y otro lado inevitablemente, como sucede con una sábana corta, se destapan los pies o la cabeza.


El caso del gas natural no escapa a la analogía y, de hecho, la disparada del dólar del año pasado hizo que la sábana de los subsidios y regulaciones se encogiera considerablemente.


La decisión del gobierno nacional de recortar los subsidios a la producción de gas no convencional de la Resolución 46 es sólo la punta del iceberg de una cadena que tiene como principales eslabones a las petroleras productoras de gas, las generadoras de energía eléctrica, las distribuidoras de gas en red y finalmente a los consumidores domiciliarios.

En números

30%
del gas que se consume en el país corresponde a las distribuidoras. En invierno es mayor el porcentual.
5,96
dólares por millón de BTU es el precio que desde abril debía tener el gas por el viejo plan.


El tironeo de la sábana se da entre todos los eslabones de la cadena del gas, incluyendo al Estado que desde el año pasado busca evitar que el modelo diseñado por el entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, termine impactando en tarifas domiciliarias tan altas como casi imposibles de pagar.


El plan diseñado por Aranguren no sólo incluía a la Resolución 46/17, sino también, y como contrapartida, a un sendero de precios para el gas en boca de pozo. Se trata de la Resolución 212/16 que marcaba un incremento paulatino del valor que para estos días debería estar en 5,26 dólares por millón de BTU, a 5,96 a partir del 1 de abril y a 6,80 desde el 1 de octubre próximo, es decir por arriba del techo final de la Resolución 46.

La producción de la Cuenca Neuquina y con ella de Vaca Muerta se subastará hoy en la Bolsa.


El esquema partía de dos conceptos centrales. Por un lado se esperaba que el dólar no subiera más que un 2% al igual que la inflación general. Y es por esto que postulaba llevar el precio interno del gas hacia una suerte de paridad de con el valor del gas que se importa y que supera los 7 dólares.


La disparada del dólar frenó la escalera en el valor de abril del año pasado y desde entonces Nación ha apostado a subastas a través de Cammesa para fomentar que con la competencia baje el precio del gas y no salten las tarifas domiciliarias. Ese fue el sentido en que se corrió la sábana.


Para las petroleras los subsidios de la Resolución 46 funcionaban entonces como una forma de completar un precio que cada vez estaba más lejos en el mercado, pero a medida que se corría el precio del mercado era más el dinero que el mismo Estado debía destinar para cubrir los mismos subsidios. La tijera sobre el Plan Gas se veía venir desde la salida de Aranguren en junio del año pasado.

Un reducido grupo de petroleras controla el mercado del gas. El recorte de los subsidios a Tecpetrol juega a favor de esos grandes actores.


Si bien el recorte resuelto terminó en una suerte de demonización no sólo de la petrolera que más producción inyectó al plan -Tecpetrol- sino en la figura de su titular, Paolo Rocca, hay un perjuicio extenso en la decisión de Gustavo Lopetegui. En Neuquén no sólo varias pymes ya denunciaron que han sufrido la cancelación de contratos y la suspensión de pedidos, sino que también el recorte afecta las regalías que percibe la provincia que capitaliza Vaca Muerta.


Pero por el otro lado, los once desarrollos que esperaban por el subsidio y se encontraron con una puerta cerrada se suman a las firmas con subsidios recortados (pues no es sólo Tecpetrol) a un panorama en el que la duda ya no pasa por la continuidad de los incrementos en la producción de gas. Hoy la duda radica en qué tan cerca está el país de enfrentar un período de amesetamiento en la producción.

El principal productor de gas del país es YPF. Tecpetrol logró en poco tiempo una torta del 12%. Foto: Juan Thomes

La subasta
Hoy y mañana Nación realizará una jugada fuerte.Por primera vez desde la privatización de las distribuidoras se realizará una subasta para que éstas adquieran al menos el 50% del gas que requieren, con contratos a un año y en firme.


El objetivo buscado es que baje el precio del gas para distribución, que representa el 30% del mercado y un poco más en invierno. Pero también se busca evitar un nuevo desfase entre el precio de las petroleras y el de las distribuidoras que el año pasado terminó con la estatización de la deuda que se intentó trasladar a los usuarios en 24 cuotas.


Pero entre las petroleras no todos coinciden con que la subasta tendrá ese resultado. Los más optimistas plantean que puede derivar en una suerte de achatamiento del precio del gas a lo largo del año, haciendo que en verano sea más caro que hoy, pero a la vez que el gas de invierno no tenga el incremento que sin la subasta podría alcanzar.


Otros creen que el impacto de la Resolución 46 se hará sentir y ante la posibilidad de una menor producción, terminará elevando el actual valor del fluido.

La disparada del dólar desbarató los esquemas diseñados por Aranguren. Las nuevas medidas lanzadas por Nación no terminan de calmar los desfases.


Las distribuidoras se adelantaron y forzaron a Nación a dar marcha atrás en el plan para fijar los pagos por sus compras cada 30 días para evitar un nuevo desfase. Sobre los actuales 75 días de pago se acordó que pasen a ser 65.


Las expectativas con la subasta son muchas y no es para menos si se tiene en cuenta que el último acto de Javier Iguacel antes de salir de la secretaría de Energía fue anunciar que la suba a partir de abril para los clientes domiciliarios superará el 35%.

El juego de oferta y demanda se enfrenta también con los cuellos de botella que en Vaca Muerta amenazan con frenar la producción.

Nación apuesta a la subasta para abaratar el precio del gas de invierno

En la sede de la Bolsa de Comercio y bajo la modalidad presencial, las productoras y distribuidoras participarán hoy de la primera subasta desde la privatización de Gas del Estado.


La jugada fuerte del secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, tuvo como ante sala las licitaciones para el aprovisionamiento de Cammesa que resultaron exitosas y llevaron a la baja de los precios.


La subasta para distribución implica ahora no sólo un tercio del gas que se comercializa en el país sino también la instrumentación de contratos más largos, a un año, que permitirán trazar para las operadoras un escenario más firme sobre el que calcular sus desarrollos.

Detalles de la subasta

1 año
es el plazo que tendrán los contratos de compra. Regirán desde abril y hasta marzo del año entrante.
35%
del gas vendido a las distribuidoras corresponde de momento a YPF.


La compulsa contempla que los contratos serán de tipo firme, con la modalidad de tomar o pagar para las distribuidoras, y de entregar o pagar para las productoras. Es decir que se penalizan los incumplimientos para ambos lados.


Esta medida se complementa con la determinación de la relación entre el gas de verano y el de invierno. Se fijó que por cada porción colocada en la temporada de verano -cuando falta demanda y las petroleras bajan sus precios para evitar el cierre de pozos- se deberán garantizar dos y media porciones para el invierno. Una medida que busca impedir una posible caída en la producción a partir de la próxima primavera.


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